Universidad reconoce a Ida Vitale y a Rodolfo Gambini
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La Universidad de la República confirió el título de Doctor Honoris Causa a la poeta Ida Vitale y al físico Rodolfo Gambini, "creadores de sentido y belleza", definió el rector Rodrigo Arocena.
Transcripción
Universidad reconoce a Ida Vitale y Rodolfo Gambini
Rodrigo Arocena.-
Quienes me acompañan entonces, Eduardo Manta, que será vicerector a partir del martes de la Universidad de la República (UDELAR); Hugo Atchugar, Director Nacional de Cultura; Enrique Lesa, Director del PEDECIBA; Ricardo Erlich, Ministro de Educación y Cultura; Ida Vitale y Rodolfo Gambini, quienes motivan esta reunión y quienes harán las presentaciones; profesores Pablo Rocca y Raúl Donángelo.
Pablo Rocca.-
Ida Vitale ha escrito a lo largo de más de 60 años, de manera indeclinable, y con una autocrítica feroz, una de las pocas obras poéticas mayores de la lengua española de los últimos 60 años. El caso es sorprendente; desde el principio, en los poemas del criticado cuaderno "La luz de esta memoria" 1949, hasta las últimas creaciones que ha dado a conocer; "Tiempos que corren", asombra el sostenido nivel de su producción -para usar una palabra que seguramente Ida aborrece- tanto en poesía, como en sus notas críticas que insólitamente están desperdigadas aun por decenas de revistas uruguayas y latinoamericanas, como también en su larga y silenciosa tarea de traductora, o en su más reciente prosa de ficción, si la categoría cabe.
El poema de Ida Vitale ha sido prendado por infrecuentes objetos verbales, por bien labradas cadenas de palabras y sonidos que por eso mismo seducen, y sobre todo, punzan. Ida Vitale nada deja librado al azar; cada palabra de sus textos parece medida con un extraño instrumento que la vigilia y simultáneamente la libera.
Algunos meses atrás, a pedido de la directiva del Instituto de Letras de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación, en respuesta a la iniciativa del señor rector, sobre la conveniencia de otorgar este título a la autora de "Jardín de sílice", escribimos en un sesgo informe que la de Ida Vitale es una obra que se caracteriza por la concentración y no por la abundancia o la prisa. Una obra que ha sabido cambiar de formas de modo continuo, experimentar, en suma crear al punto de ofertarnos sorprendentes textos en prosa, como de plantas y animales, en los que el hilo de lo poético se deja entrever siempre.
Raúl Donángelo.-
En los últimos tiempos Gambini, junto con Pullin, ha estudiado las implicaciones de los efectos gravitacionales sobre el fundamento de la mecánica cuántica. En particular, han profundizado sobre el papel del tiempo en la teoría y su conexión con el problema de la medida. El novedoso análisis del papel del tiempo ha conducido a la formulación de la llamada Interpretación de Montevideo de la mecánica cuántica, por paralelismo a la Interpretación de Copenhague de la misma teoría. Este análisis arroja nueva luz sobre problemas teóricos fundamentales y sus consecuencias filosóficas.
El doctor Rodolfo Gambini es una de las personalidades más destacadas en el ámbito académico y de investigación de nuestro país y el merecimiento del título de Doctor Honoris Causa que el Consejo Directivo Central de la UDELAR le ha otorgado y que se le será entregado en esta ocasión.
Rodrigo Arocena.-
Con el muy interesado propósito de contribuir a revitalizar uno de los cometidos fundacionales de nuestra casa, hago entrega del Doctorado Honoris Causa de la UDELAR, en forma simultánea, a dos grandes creadores de cultura y constructores de sentido; Ida Vitale y Rodolfo Gambini.
(Aplausos)
Rodolfo Gambini.-
Me siento sumamente honrado por la distinción que me otorga la UDELAR, y por recibirla junto a una figura de primera línea del panorama poético latinoamericano como Ida Vitale. La ciencia tiene dos objetivos de igual valor e íntimamente ligados: el dominio de la naturaleza y la comprensión de la realidad. Ambos trascienden la búsqueda científica. Deseamos construir un mundo mejor y deseamos un mayor conocimiento del universo para orientar nuestras acciones y para dar más sentido a nuestra existencia.
La decisión de la UDELAR de otorgar el Doctor Honoris Causa a una poeta y a un físico teórico significa un reconocimiento a dos culturas que hoy vuelven a aproximarse. También es un mensaje, en esta etapa en que el país está adquiriendo mayor confianza en sus propias fuerzas, para que se crea en las capacidades nacionales de aportar a la reflexión y al conocimiento en todos los ámbitos.
En perspectiva, mis investigaciones se han centrado en la búsqueda de una visión unificada de las leyes de la física y en un esfuerzo constante en pos de un encare realista de las teorías fundamentales. Básicamente un realista científico es alguien que cree que es legítimo preguntarse cómo es el mundo del cuál nos hablan las teorías físicas.
Ida Vitale.-
Creo que la poesía, tal cual yo la entiendo, esa parcela que para muchos es algo preciso, homogéneo y vagamente desdeñable por su clara inutilidad, o una precipitación de ingeniosidades morales, y que para mi es imprecisa, distinta en todas sus partes y básica para el espíritu, como la música, no suele merecer honores universitarios.
Por otra parte, la gratitud natural, obvia, que en estos momentos siento me lleva también a pensar en cuantos compatriotas que admiro, vivieron y murieron sin recibir honor público alguno.
Quisiera nombrar al menos a dos; a Julio Herrera y Reissig, de cuya muerte este año se cumplen cien, cuyo nombre sin duda nadie desconoce, pero que siendo su obra menos leída, y sobre todo, menos entendida de lo debido, no ocupa en nuestra cultura el íntimo lugar debido. Murió desdeñado, aunque al menos llegó a expresar su legítimo menosprecio por la sociedad pacata y distraída de su tiempo, que lo ignoró; y a Enrique Casaravilla Lemos, porque su espiritualismo y la sobriedad de su estilo disonaban en el erial con caireles, que años más tarde lo rodeó sin tenerlo en cuenta, salvo nobles excepciones como la de Esther de Cáceres.
Por último, no quiero omitir mi satisfacción por comparecer con Rodolfo Gambini, es decir, en compañía de la ciencia. Ésta tan líricamente extravagante a nuestras ignorantes vidas, también ella libre de la metáfora y el mito, recurrentes, y tan modificante, es la mejor compañía de la poesía, que aspira a ser precisa y persistente, aunque a veces lo sea para su desgracia.