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Jueves 18 de Octubre de 2018

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Red CLARA. Perspectivas para la integración científica en Latinoamérica

La Cooperación Latino Americana de Redes Avanzadas (CLARA) es una red de telecomunicaciones que permite la transmisión de datos a alta velocidad, mediante un cableado que une a casi todos los países de América Latina continental. Su objetivo es promover y consolidar comunidades científicas o educativas que utilicen la red para sus proyectos de acción.

Para concretar el proyecto CLARA, previamente cada país debió lograr su respectiva red académica nacional. En Uruguay es la Red Académica Uruguaya (RAU2) creada y gerenciada por el Servicio Central de Informática Universitario (SeCIU).

En su reciente visita a Montevideo, el Dr. Benjamin Marticorena –gerente de Relaciones Académicas de CLARA-, explicó los resultados de esta experiencia de cooperación, así como los beneficios que puede ofrecer para el desarrollo de la actividad académica.

CLARA conecta universidades y otras instituciones dedicadas a la investigación, y su utilización para fines comerciales no está permitida. Las características que la hacen diferente a Internet son la alta velocidad en la transferencia de datos, la baja latencia para iniciar una transmisión y la posibilidad de utilizar protocolos experimentales de transmisión, como por ejemplo el IP versión 6.

Esta infraestructura permite, entre otras aplicaciones, hacer videoconferencias con buena calidad y escasa latencia, trabajar con modelos matemáticos muy grandes o conectar muchas computadoras para que funcionen como una de gran capacidad.

Cinco años con CLARA

La red CLARA se constituyó como Organización de Derecho Internacional a fines de 2004, luego de un proceso en el que participó activamente la ingeniera Ida Holz, directora del SeCIU. La RAU se conectó a la estructura de redes unos meses más tarde. En 2004, sólo cinco países contaban con una red académica nacional; este año se incorporarán Paraguay y Nicaragua.

Marticorena informó que actualmente el organismo está financiado fundamentalmente por la Unión Europea (UE), aunque también hay proyectos con la OEA y con el BID. La UE promovió y financió gran parte del proyecto ALICE, una iniciativa para la comunicación entre investigadores de los dos continentes, lo que disparó la creación de redes nacionales en América Latina. “Ahora estamos embarcados en ALICE2”. El costo de estos proyectos es de 12,5 y 18 millones de euros respectivamente; ambos posibilitan la interconexión entre CLARA y la red avanzada europea a través del Atlántico.

Marticorena señaló que hasta ahora CLARA “estaba abocada a incrementar y mejorar la infraestructura de la red; actualmente tenemos una preocupación por las aplicaciones que pueden servir a las comunidades científicas”. Para ello se ha creado el Comité de Aplicaciones de CLARA, una entidad constituida por ocho científicos destacados de América Latina que asesoran a la organización sobre políticas de creación de comunidades académicas.

Comunidades conectadas

Para utilizar los servicios de esta red de redes esos grupos deben cumplir con determinadas condiciones. En primer lugar es necesario que estén integrados por investigadores de dos o más países de América Latina. Además, “el eje temático de sus proyectos debe interesar al conjunto de esos países en aquellas áreas que son pertinentes, sin forzar esa integración”, indicó Marticorena.

El gerente de Relaciones Académicas explicó que para alentar la formación de estos grupos, CLARA identificó las áreas de investigación más relevantes para los países latinoamericanos, utilizando encuestas en las redes nacionales de investigación y los organismos nacionales de ciencia y tecnología. Luego comparó ese resultado con las áreas temáticas que actualmente registra el CYTED (Programa Iberoamericano de Ciencia y Tecnología para el Desarrollo).

Asimismo, el organismo ha iniciado la confección de una base de datos con los grupos que investigan en esas áreas más relevantes y los investigadores que los lideran. “Hasta el momento es una base muy pequeña, con sólo 70 grupos en los que mínimamente intervienen dos países de América Latina y un total aproximado de 200 investigadores, pero estamos trabajando sobre esto”, explicó. Se trata de una de las estrategias de CLARA para consolidar o formar grupos: “hay que tener un mayor conocimiento de los grupos que se están formando, saber exactamente en qué están trabajando y qué requerimientos tienen, para ver qué tipo de servicios específicos puede ofrecerles CLARA, si es que ellos no se han aproximado a nosotros”, dijo Marticorena.

El organismo incentiva la creación de estos grupos mediante llamados a la presentación de proyectos, el pago de algunos de sus investigadores, la asesoría en las aplicaciones que pueden utilizar y la financiación de viajes a encuentros científicos de su área de trabajo, entre otros.

Integración latinoamericana

CLARA estableció que algunos de los temas de interés científico prioritarios en Latinoamérica son la telemedicina en el área Salud y las nanotecnologías en el área Tecnología de los Materiales. El gobierno electrónico, las bibliotecas digitales y la informática en mallas son los intereses más marcados en el área de las TICs. Otros temas específicos se relevaron para los campos Energía, Agua, Alimentos, Ciencias Sociales, Educación, Patrimonio Cultural, Desastres Naturales, Biodiversidad, Biotecnologías y Patrimonio Cultural.

Marticorena expuso ejemplos de proyectos latinoamericanos que están utilizando las aplicaciones de CLARA. Están funcionando grupos dedicados al ciberteatro, hay orquestas que ejecutan música desde puntos distantes y un proyecto sobre danzas de diferentes países. “El ámbito de la cultura es uno de los que más van a movilizar esta red; hay también investigadores dedicados a rescatar las lenguas nativas precolombinas, junto con la literatura que pudo perdurar. Otros han rescatado instrumentos indígenas y sus sonidos. Toda esa información puede intercambiarse por nuestra red, algo que no se podría realizar por Internet comercial. Hay otros proyectos que requieren gran capacidad de memoria y procesamiento en las ciencias naturales y la ingeniería”, indicó.

Una comunidad costera

Recientemente el proyecto Manejo Costero Integrado del Cono Sur ha sido seleccionado junto a otros ocho por la red CLARA para ser apoyado de diversas formas. Representa el trabajo de un grupo de docentes e investigadores de cinco facultades de la UdelaR -Arquitectura, Ciencias, Ciencias Sociales, Derecho e Ingeniería- , además de participantes de otras universidades de la región. También cuenta con el apoyo de la cooperación canadiense y de la Unesco.

El investigador Daniel Conde, de la Facultad de Ciencias, explicó los alcances del proyecto. “Nuestro tema de investigación es la costa, en todos sus aspectos: biológicos, ambientales, sociales, jurídicos, etc. Es interdisciplinario, en el año 2002 se conformó un consorcio entre todas nuestras instituciones y se plasmó en la creación de la Maestría en Manejo Costero Integrado, con un programa complejo. Desde hace dos años ampliamos el proyecto para realizar investigación, por tanto en el futuro vamos a tener que intercambiar una cantidad importante de información y el desarrollo de la Maestría va a requerir que haya cursos a distancia”. El grupo espera obtener ventajas de las aplicaciones que se puede ejecutar con CLARA.

“Nosotros podemos seguir trabajando en la forma que lo hacemos actualmente, por Internet y otros medios, pero prevemos que esto no va a ser suficiente. En realidad queremos aprender a hacer un mejor uso de las redes avanzadas en cosas que a lo mejor hoy no imaginamos, necesidades y aplicaciones que van a surgir en el futuro. Ese es el desafío”, indicó Conde.

El investigador explicó que el grupo proyecta desarrollar “un observatorio internacional de los procesos en la costa a nivel regional, monitoreando lo que sucede a nivel ambiental, climático, biológico, social y jurídico, entre otros. Para esto vamos a necesitar el intercambio permanente de mucha información, de indicadores de todo tipo, de complejidad tal que por eso presentamos este proyecto”.

Marticorena señaló que “a veces los investigadores de una Facultad no se enteran de lo que se está haciendo en otra, o se hacen proyectos similares en dos universidades vecinas. Eso hay que combatirlo”. Según el experto “estas asociaciones enriquecen a los países, y el enriquecimiento va a ser mayor si se produce la cooperación internacional en los proyectos que lo requieran”.
Publicado el jueves 27 de mayo de 2010

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