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Viernes 3 de Febrero de 2012
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Nueva LO: Docentes trabajan para que se laude un anteproyecto

Alejandro Bielli es representante de la Asociación de Docentes de la Universidad de la República (ADUR) ante el Consejo Directivo Central (CDC) y participa en la Comisión Conjunta CDC – Asamblea General del Claustro (AGC) para la elaboración de una nueva Ley Orgánica (LO) de la Universidad.
Entrevistado por el Portal de la Universidad, relató las actividades que han venido realizando los docentes así como sus posturas a partir de la aparición de la “propuesta de anteproyecto con alternativas”, presentada en marzo en la referida comisión.

¿Cómo ha acompañado ADUR este proceso de gestación de una nueva LO?

Nosotros demostramos interés en participar de un debate que generara un nuevo anteproyecto de LO desde principios del Rectorado de Rodrigo Arocena. El tema ha tenido un desarrollo relativamente prolongado y en las últimas etapas lo que hubo principalmente fue participación a través de la AGC y del CDC, y de la comisión mixta que existió durante más de un año. Además, en una primera etapa se estuvo analizando y debatiendo a nivel de los compañeros que trabajamos en el cogobierno central y en el Ejecutivo de ADUR.

¿Qué ha pasado desde la presentación del anteproyecto con alternativas?

El anteproyecto se distribuyó a las bases de los distintos centros que integran ADUR. Esto generó, como primera reacción, un documento que es de crítica y complemento: no sólo critica las cosas con las que se discrepa sino que busca complementar y profundizar el borrador existente. Fue redactado por compañeros que trabajan a nivel central, pero ya ha traído comentarios de compañeros de base que lo fueron leyendo, y ahora se abrió una nueva etapa.

En una estructura gremial en la que los asociados estamos agrupados en distintos centros que corresponden a servicios, hay varios niveles en la organización. En temas como este, para funcionar un poco más rápido, se trabajan a niveles centrales pero se espera a validar definitivamente a que haya una participación de las bases. Entonces, el documento presentado es de ADUR, pero al mismo tiempo amerita un tratamiento del tema en los distintos centros, tanto en la Convención como a través del Federal. Una cosa no está contrapuesta para nada con la otra, sino que se busca complementar.

¿Qué evaluación hacen de la XIII Convención de ADUR?

Estamos realmente satisfechos porque desde 2002 no se lograba tener una Convención en la que hubiera quórum de manera constante, y lo logramos. Se dio una discusión razonable del anteproyecto y del documento que redactaron los compañeros, haciendo críticas y aportes.
Habiéndose definido un apoyo general en la Convención, el 31 de mayo en el Consejo Federal de ADUR se decidió constituir grupos de trabajo que –en base al anteproyecto, al documento de crítica y a lo debatido en la Convención– trabajarán para hacer más concretas las propuestas de la asociación.

¿Cuáles son los aportes de ADUR que se entienden prioritarios?

El debate general ha girado esencialmente en torno a la integración y a la organización de la Universidad. Nosotros consideramos que esos debates, teniendo importancia, no son los únicos, ya que además es esencial definir cosas más de fondo. Hay que profundizar en los fines y en las funciones de la Universidad, hacer hincapié en aspectos que –por la época en la que se redactó– no están mayormente considerados en la ley actual.

Comencemos por las funciones, ¿qué tipo de planteo han hecho al respecto?

Uno de los más claros es el tema de los posgrados, hoy en día es indiscutible que una universidad seria tiene que tener un desarrollo importante de los mismos. En la ley de 1958 no se utiliza una sola vez la palabra, y esto sólo se explica porque en aquel momento el único servicio que tenía posgrados desarrollados era la Facultad de Medicina, mientras todos los demás debatían si valdría la pena desarrollarlos o no.

Otra cosa a destacar, que no es posición oficial de ADUR pero es la opinión de varios compañeros, es que debería ponerse expresamente que la Universidad tiene que apuntar hacia la más alta calidad en sus actividades, y no tenerle miedo a ciertas palabras como la excelencia. El horizonte hacia donde la Universidad de la República tiene que apuntar es que las distintas funciones de la Universidad sean desarrolladas al máximo nivel posible. De alguna manera eso tiene que figurar en la ley.

¿Cuáles son las propuestas en materia de la integración y organización de la universidad?

Nos parece importante que, en el marco del Sistema Nacional de Enseñanza Terciaria, se adopten definiciones legales que faciliten la integración de la Universidad con otras estructuras de enseñanza pública que el país tiene o que está desarrollando.
Otro aspecto importante es que la Universidad tiene que ir avanzando en descentralización y desarrollo en todo el país. La ley deberá tener en cuenta mecanismos que estimulen el desarrollo de la Universidad en toda la república, pero que aseguren que ese desarrollo sea con rigor, seriedad, planificación y con los recursos adecuados.

¿Cómo analizan el tema de la administración y la gestión?

La Universidad tiene problemas importantes en ese aspecto, de larga data, que no están vinculados a una administración en particular, sino que se arrastran de la dinámica que llevamos en este demos. Muchos docentes, e incluso estudiantes o egresados, tienen que cumplir tareas de gestión y nunca recibieron ninguna instancia formal en que fueran formados para ello. Además creo que es bueno separar, en la medida de lo posible, los aspectos de gestión y de administración de los aspectos de política universitaria. Esto es una opinión personal y, aunque hay compañeros que la comparten, en ADUR de lo único que se habló hasta el momento es de la profesionalización de la gestión.

¿Cuál es su posición con respecto a la creación de los agrupamientos?

No está del todo definida en ADUR, también hay opiniones personales o de grupos de trabajo. Pensamos, en términos generales, que de alguna manera hay que agrupar a los servicios, pero dudamos de que sea bueno que exista un nivel de decisión de cogobierno intermedio entre el del Consejo del servicio y el CDC. Uno de los problemas que tiene el cogobierno es la lejanía con la que el docente, estudiante o egresado promedio percibe a las autoridades del cogobierno. Varios compañeros pensamos que si se creara un nivel de autoridad estructural en el medio, ese fenómeno de profundizaría, se agravaría.

¿Pero sí son partidarios de disminuir el número de integrantes del CDC?

Sin duda, nos parece que lo más adecuado sería que tuviera unos 12 integrantes. Eso significa necesariamente que tenga que haber un mecanismo por el cual los servicios estén representados indirectamente en el CDC, ya que el número de representantes que tendrían sería menor que el número actual de servicios. Estos mecanismos habrá que definirlos, eso es una cosa, pero otra distinta es todo un nivel intermedio de autoridad cogobernada, que tenga prerrogativas de decisión importantes. Hay varias alternativas: una puede ser la rotación de los distintos decanos en el CDC, puede haber elección de representantes por determinado período, y puede haber otras posibilidades.

¿Ese mecanismo debería estar en la ley o podría ser definido luego a través de una ordenanza?

Nosotros a priori no nos negamos a dejar algo sujeto a ordenanza, pero hay que ser muy cuidadosos en que, en la búsqueda de la necesaria flexibilidad, no terminemos colocándonos en una situación que genere inestabilidad política. Si uno hace todo tan flexible que deja muchas cosas relevantes para definir después por ordenanza, surgen dos inconvenientes. El primero, de carácter práctico, probablemente el Parlamento no lo acompañaría, porque es natural que quien mira de afuera a la Universidad quiera tener claro cómo va a ser el escenario luego de aprobada la nueva Ley. El segundo es más interno, y es que tendrían que definirse mayorías especiales, porque si no entraríamos en una especie de juego de modificar reglas para defender intereses de distintos órdenes o servicios, o para tener más chances de lograr ciertos objetivos, y eso le haría muy mal a la Universidad. Más allá de que el debate es bueno, las cosas se tienen que debatir por un tiempo y después tienen que definirse e implementarse.

¿Cómo sigue para ADUR este proceso?

Uno de los criterios metodológicos que definimos, y me parece importante tenerlo siempre presente, es que es malo en un tema de esta jerarquía apresurarse. Eso muchas veces puede llevar a que los cambios no sean importantes o suficientemente profundos, o a que el anteproyecto que se elabore sea decepcionante para quienes tienen expectativas de cambio. Por el contrario, si en pro de redactar algo perfecto e intocable desde todo punto de vista, pasamos años y años, también sería muy malo, tal vez peor.

Discusiones de esta duración y al mismo tiempo de esta relevancia, un buen día hay que terminarlas. De otra forma se terminan solas, por el descreimiento y el desestímulo. Por eso ADUR fijó un plazo aproximado que es el año 2010, se apuntará a que a más tardar a partir de este año la Universidad tenga laudado un anteproyecto. Para eso nos proponemos tener una nueva Convención en algún momento del segundo semestre, donde a su vez haya un margen para que después lo que se vaya acordando pueda ser aprobado por las instancias centrales de la Universidad.
Publicado el viernes 11 de junio de 2010

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Alejandro Bielli

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