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Lunes 24 de Abril de 2017

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Universidad reconoce a Ida Vitale y Rodolfo Gambini, “creadores de sentido y belleza”

La Universidad de la República confirió este lunes el título de Doctor Honoris Causa a la poeta Ida Vitale y al físico Rodolfo Gambini, “creadores de sentido y belleza”, definió el rector Rodrigo Arocena. En el acto participaron –además de los homenajeados y el rector-, el ministro de Educación y Cultura, Ricardo Ehrlich, el director de Cultura, Hugo Achugar, el vicerrector de la UDELAR, Eduardo Manta, el presidente del PEDECIBA, Enrique Lessa, y los doctores Pablo Rocca y Raúl Donángelo, quienes tuvieron a su cargo los discursos laudatorios.

Ida Vitale “ha escrito de manera indeclinable y con una autocrítica feroz una de las pocas obras poéticas mayores en lengua española de los últimos 60 años”, dijo Pablo Rocca. Lector declarado de Vitale, reconoció que ante sus poemas “ha sido prendado por infrecuentes objetos verbales, por bien labradas cadenas de palabras y sonidos que por eso mismo seducen, y sobre todo punzan”.

Rocca señaló que “cualquiera sabrá, a poco de andar en la lectura o en la audición, que Ida Vitale nada deja librado al azar: cada palabra de un texto parece medida con un extraño instrumento que la inspira y simultáneamente la libera porque la multiplica”.

En este sentido, cada intervención pública de la poeta “aparece como un acto de responsabilidad que dice porque tiene algo para decir, o si no calla. Para Ida la palabra poética amenaza el silencio, lo doblega, o no es. Si acaso se repliega ante el poder del silencio, que puede ser -como nos enseñó Wittgenstein-, otra forma del decir”.

Rocca recordó que Vitale pasó en su juventud por algunas aulas de la Facultad de Humanidades, “cuando esta acababa de fundarse, donde alternó con tantos luego brillantes e indescartables, donde supo del magisterio del hoy poco recordado Gervasio Guillot Muñoz, nuestro primer gran profesor de literatura francesa, o del siempre evocado escritor español y profesor, don José Bergamín”.

Vitale también recordó su pasaje por la Universidad y dijo que comenzó en Derecho. “Fue breve e irregular. Pese a mi entusiasmo por ciertos códigos y su precisa escritura, pronto sospeché que el derecho iba a envolverme en una red de relaciones sociales ingratas, y me mudé a una novísima facultad de Humanidades más desinteresada. Allí aproveché otro derecho, el de poder elegir los cursos omitiendo algunos y reiterándome más del año exigido en los que hallé más tónicos (…) Pero esas conexiones y desconexiones que constituyen la vida se precipitaron para llevarme fuera también de aquel lugar amable. A partir de entonces mi ambición más constante, la única que he podido satisfacer sin dificultades, aunque no por completo, ha sido –todavía es-, la de ser una estudiosa ‘molécula libre’”.

El llamado de la física

El físico Raúl Donángelo recordó que Gambini, “aunque estuvo muy cerca de hacerlo”, no concluyó la carrera de matemática “porque el llamado de la física fue más fuerte”, y destacó que en los últimos 30 años ha trabajado en el problema de la gravitación cuántica, “uno de los más importantes y complejos de la física actual”.

Para el propio Gambini, la física “es la más universal de las ciencias, sus leyes son aplicables en cada rincón del universo y abarcan toda su evolución. Sus descubrimientos, en especial los realizados en los últimos 100 años, han revelado un universo tan misterioso y rico que es imposible evitar un sentimiento de fascinación y reverencia ante ella”. Sin embargo, “las evidencias de las nuevas teorías físicas son también profundamente inquietantes, porque ponen de manifiesto un mundo que no se ajusta a nuestros prejuicios y expectativas”.

Gambini dijo que sus investigaciones se han centrado en la búsqueda de “una visión unificada de las leyes de la física en un esfuerzo constante en pos de un encare realista de las teorías fundamentales. Básicamente un realista científico es alguien que cree que es legítimo preguntarse cómo es el mundo del cual nos hablan las teorías físicas”.

Recordó que la física nació “de una búsqueda más amplia enmarcada por la filosofía natural. Kepler, Galileo o Newton eran también filósofos pero pertenecían a una nueva estirpe que se enfrentaba a la tradición aristotélica para fundar la física moderna como ciencia exacta en la experiencia y el ajuste de los fenómenos generales expresables matemáticamente”. Por otra parte, “los fundadores de la filosofía moderna eran al mismo tiempo científicos y sus posiciones filosóficas se basaban en los conocimientos que la ciencia de la época proporcionaba”.

Para Gambini, el divorcio entre culturas “podría ser causa indirecta de muchos problemas de las sociedades contemporáneas. La superación de la brecha existente quizás sea posible, o al menos así yo lo creo, pero sólo lo será a partir de una crítica transformadora de ambas culturas”.

Si bien los desarrollos teóricos más básicos, “a la larga nos conducen a las mayores transformaciones científicas y tecnológicas, la motivación de quienes nos dedicamos a esta clase de asuntos, no está orientada directamente a las aplicaciones porque estas llegan con el tiempo y son esencialmente impredecibles”, explicó. “La finalidad de mis esfuerzos es recuperar una visión de la realidad más tangible y más ajustada a las creencias y esperanzas con que nos movemos a diario. Me motiva la confianza en la capacidad de la ciencia de acceder a las estructuras causales que regulan el funcionamiento del mundo, la convicción de que la física nos proporciona una herramienta poderosa para responder preguntas que la humanidad se ha planteado desde el inicio de la historia acerca del origen, destino y significado del universo, la confianza en el conocimiento para transformar el mundo, y violentar la conducta humana por encima de verdades reveladas”.

Ciencia y sentido de la ciencia

El rector Rodrigo Arocena indicó que “una de las fuentes nutricias de la Universidad se encuentra en pequeñas plazas públicas de muy pequeñas ciudades lejanas en el tiempo y en el espacio. Allí ciertos grupos humanos se atrevieron a pensar y a expresarse con libertad: en el arte, la ciencia, la política”.

Estos “afirmaron que los seres humanos pueden encontrar leyes ideales para sus formas de expresarse y convivir. Con sus múltiples creaciones de inmensa belleza sugirieron que el sentido de la vida ni es totalmente misterioso ni nos es dado gratuitamente, sino que debe ser construido y reconstruido una y otra vez a lo que colaboran todas las formas de la creación cultural”. Según el rector son estas lecciones “que la Universidad debe recordar y renovar permanentemente. Para ello pedimos hoy la ayuda de dos grandes creadores de sentido y de belleza, pues hay sentido y belleza en la poesía de Ida Vitale y en la física de Rodolfo Gambini”.

Arocena dijo que el pensamiento contemporáneo “parece a menudo resignado a la imposibilidad de construir sentido”, y que Gambini rechaza esa resignación: “Trabaja para construir a la vez ciencia y sentido de la ciencia”.

Para Gambini, el reconocimiento simultáneo a una poeta y a un físico teórico, significa “un reconocimiento a dos culturas que hoy vuelven a aproximarse”, y constituye -“en esta etapa en que el país está adquiriendo mayor confianza en sus propias fuerzas-, un mensaje para que se crea en las capacidades nacionales de apostar a la reflexión y al conocimiento en todos los ámbitos”.

Ácida, como la describió Rocca, Vitale reflexionó que su “precaria historia universitaria” la enfrenta “a la incómoda responsabilidad de estar moviéndome en una rayuela que yo no dibujé, y en la que otros deberían ser los invitados”. Dijo que la poesía “no suele merecer honores universitarios”, y reclamó por los “compatriotas que admiro, y murieron sin recibir honor público alguno” como Julio Herrera y Reissig –“de cuya muerte este año se cumplen 100”-, y Enrique Casaravilla Lemos, porque “su espiritualismo y la sobriedad de su estilo disonaban en el erial con caireles que años más tarde lo rodeó sin tenerlo en cuenta, salvo nobles excepciones como la de Esther de Cáceres”.

Vitale expresó su satisfacción de compartir la distinción con Gambini, y evaluó que la ciencia, “tan líricamente extravagante a nuestras ignorantes vidas, también ella libre de la metáfora y el mito recurrente, y tan modificante, es la mejor compañía de la poesía que aspira a ser precisa y persistente, aunque a veces lo sea para su desgracia”.
Publicado el martes 6 de julio de 2010

Galería "Ida Vitale y Rodolfo Gambini, doctores Honoris Causa"

Ida Vitale y Rodolfo Gambini, doctores Honoris Causa
Ida Vitale
Ida Vitale y Rodolfo Gambini, doctores Honoris Causa
Ida Vitale y Rodolfo Gambini, doctores Honoris Causa
Ida Vitale y Rodolfo Gambini, doctores Honoris Causa
Ida Vitale y Rodolfo Gambini, doctores Honoris Causa
Ida Vitale y Rodolfo Gambini, doctores Honoris Causa
Ida Vitale y Rodolfo Gambini, doctores Honoris Causa
Ida Vitale y Rodolfo Gambini, doctores Honoris Causa

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