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Miércoles 8 de Febrero de 2012
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Rodrigo Arim destacó el esfuerzo de "la sociedad para mejorar la situación presupuestal de la Universidad”

En el comienzo de su período como decano de la Facultad de Ciencias Económicas y de Administración (FCEA), el economista Rodrigo Arim dio a conocer su opinión sobre la reforma de la Ley Orgánica, la expansión de la FCEA en el interior y la solicitud presupuestal de la UDELAR para el próximo quinquenio.

Rodrigo Arim tiene 38 años. Se graduó como Licenciado en Economía en la Universidad de la República en 1999, realizó estudios de posgrado y un doctorado en la Universidad Torcuato Di Tella, en Argentina.

Es docente de la FCEA desde 1994 y catedrático en Economía I desde noviembre de 2009. También cumple tareas como docente e investigador en el Instituto de Economía. Sus áreas de trabajo son las ciencias sociales, economía y negocios, economía y econometría, micro-economía y economía laboral.

Fue director de investigación del Instituto Cuesta Duarte del PIT-CNT (2005-2006), y consultor del Banco Mundial (2006-2007). Además participó en actividades de cogobierno como delegado del orden estudiantil en el período 1993-1997, y por el orden docente desde 2006 hasta 2010.

¿Cómo llegó a competir por el decanato?

Mi candidatura apareció como una necesidad de la Facultad de repensarse y de reestructurar, tanto los procesos de formación académica como su estructura académica. Primero me impulsó un grupo de docentes, luego recibí el apoyo del centro de estudiantes (CECEA), también de la CGU y de los egresados. En ADUR hubo más competencia, pero en todo caso no creo que mi elección represente un voto de censura a la gestión de (Walter) Rossi.

Esta es una facultad que tiene muchas virtudes, pero ha sufrido cierto atraso en la oferta de posgrados. Hay algunas áreas en las que prácticamente no tenemos investigación y es la Facultad más masificada dentro de la UDELAR.

¿Qué opina sobre la reforma de la Ley Orgánica?

En los últimos años comenzó un cambio cultural importante dentro de la UDELAR, el reconocimiento explícito de una necesidad de reflexionar sobre su vida académica, y creo que antes predominaba un discurso autocomplaciente. Desde hace un tiempo se genera la capacidad de autocrítica, el reconocimiento de que tenemos algunas carencias, y nacen las reflexiones internas.

Tuvimos un aumento presupuestal muy importante. Es imposible no reconocer el esfuerzo que hizo la sociedad para mejorar la situación presupuestal de la Universidad, y esto generó una necesidad en la UDELAR de rendir cuentas.

Se logró sembrar algunos elementos del cambio que van a empezar a madurar en este período, y hay un esfuerzo sistemático por mejorar el desempeño de la UDELAR en todas sus funciones básicas.

Creo que una ley que objetivamente genera un marco regulatorio “pensado para otra Universidad y otro país”, debe actualizarse. En segundo lugar la nueva ley debe brindarle a la UDELAR una capacidad de manejo mucho más eficiente en su gestión interna. Es un componente importante, no el único, del proceso de reforma.

¿Qué opina sobre la inclusión de los funcionarios en el cogobierno?

Los funcionarios no docentes deben tener una participación muy activa en los procesos de gestión, pero no así en los elementos de decisión académica. Es importante que las decisiones desde el punto de vista estratégico de desarrollo académico sean tomadas por aquellos directamente involucrados en procesos de formación terciaria e investigación.

¿Cómo debería ser la expansión de la UDELAR en el interior del país?

Hay un mapa que está trazado en términos de una estrategia de desarrollo de la UDELAR en el interior, que comparto en su marco general: los polos importan y son el núcleo central. No creo que la estrategia para descentralizar y asegurar el acceso a la educación de los estudiantes del interior sea trayéndolos a Montevideo con becas, eso tiene patas cortas desde el punto de vista del diseño.

El Uruguay necesita tener una oferta sólida de educación terciaria en todo el país. En nuestro caso en particular tenemos la ventaja de contar con masa crítica en el interior: hay contadores por todo el país, y nosotros deberíamos apoyarnos en ellos para la articulación de la oferta de grado.

La FCEA tiene 20 mil estudiantes de los cuales un 40 % son del interior del país, pero nuestra oferta de grado se limita sólo a la capital y al Ciclo Inicial Optativo (CIO) de orientación social en el Centro Universitario de la Región Este, donde se puede cursar todo primer año. La estrategia central es que la Universidad vaya al interior del país, de tal manera que la oferta sea diversificada. De esta manera puede crecer la matriculación, se puede evitar el problema de insertarse en una facultad masificada y lograr que los jóvenes no abandonen los estudios.

¿Cuáles serían los cambios que se deberían realizar a corto plazo dentro de la UDELAR?

Se debe reformar la Ley Orgánica y definir un esquema de carrera docente, reconociendo la idiosincrasia propia de cada disciplina para establecer un conjunto de derechos y obligaciones desde un grado 1 a un grado 5. Una carrera docente asociada al desempeño como universitario del docente, y que implique mecanismos fluidos de entrada y salida. Además es importante que se investigue y se realice extensión.

¿Cree que se debe mejorar la calidad académica de la enseñanza en la UDELAR?

Siempre se debe mejorar. Nuestra facultad tiene problemas en el recorrido académico del estudiante. Se debe brindar la posibilidad de que un individuo genere las capacidades básicas para desarrollar su disciplina a nivel de grado y que ese no sea su punto de llegada: debe seguir estudiando, algunos harán posgrados más profesionales y otros más académicos.

¿Los posgrados deberían ser gratuitos?

La UDELAR reconoce dos modalidades de posgrados: los académicos y los profesionales. Los académicos deben ser gratuitos, y los profesionales deben pagarse. Existen becas para aquellos que no pueden abonar la totalidad. También podrían implementarse sistemas donde el estudiante “pague” su curso brindando clases; en el exterior esto se da mucho, no es un pago directo pero es un mecanismos de retribución.

¿Cuál es su opinión sobre la solicitud de un 6% del PBI para la educación?

Durante mucho tiempo la inversión en educación en este país fue muy baja. El 6 % es lo recomendado por organismos internacionales, pero tengo temor que los números se conviertan en argumentos históricos: el 6 % no debe ser un número mágico, puede ser un poco más o un poco menos.

Debemos resolver los problemas de matriculación y deserción tanto en secundaria como a nivel terciario. Yo creo que este país necesita invertir más en educación.

¿Qué opina sobre el ingreso a las carreras sin importar de qué bachillerato provengan los estudiantes?

Estoy totalmente de acuerdo. No estoy a favor de las pruebas de ingreso, porque el sistema debe ser lo más flexible posible. El estudiante debe evaluar si las limitaciones de su educación le permiten acceder o no a la carrera que va a elegir.

Además debería haber la menor cantidad de limitaciones posibles al flujo transversal de estudiantes, y la utilización de créditos en las carreras puede contribuir mucho.
Publicado el viernes 3 de setiembre de 2010

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