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Domingo 27 de Setiembre de 2020

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CIAT concentra la atención a problemas de Toxicología

Cada día el CIAT recibe entre 30 y 36 consultas (una o dos por hora). "Alrededor del 50% o más, son por medicamentos", comenta Alba Negrín, profesora adjunta de la Facultad de Medicina e integrante del equipo de atención. Entre las 12.300 consultas recibidas por año en el Centro de Información y Asesoramiento Toxicológico (CIAT), hay tres fuentes de intoxicación que se destacan del resto: medicamentos, plaguicidas y productos del hogar, informó El País este sábado.

En el séptimo piso del Hospital de Clínicas, el CIAT concentra la atención a problemas de Toxicología que provienen tanto del sector privado como del público. Al teléfono 1722 impreso en productos nacionales e importados, llaman principalmente médicos e integrantes del sistema de salud que atienden casos clínicos y sospechan que la intoxicación estuvo detrás. El artículo fue publicado por la periodista Leticia Costa Delgado.

Cada día el CIAT recibe entre 30 y 36 consultas (una o dos por hora). "Alrededor del 50% o más, son por medicamentos", comenta Alba Negrín, profesora adjunta de la Facultad de Medicina e integrante del equipo de atención.

Entre los medicamentos que más se escuchan en las llamadas al CIAT se encuentran los psicofármacos, los analgésicos y los antiinflamatorios. Hay tres situaciones que se reiteran: drogas que son combinadas en intentos de autoeliminación; fármacos que están al alcance de los niños, quienes se los llevan a la boca; y personas que siguen tratamientos y cometen errores en las drogas a tomar.

Para Negrín y Raquel González (otra integrante del equipo), uno de los factores asociados a las intoxicaciones por medicamentos es la alta disponibilidad de fármacos que hay en cada casa. "Son sustancias químicas que están disponibles, y esa disponibilidad puede generar riesgos", expresa Negrín.

En cuanto a las intoxicaciones causadas por antibióticos, las técnicas dijeron tener la percepción de que han disminuido. "Quizás porque hay un poco más de control", apunta González. Tampoco se dan casos de remedios adulterados, producto de un adecuado sistema de vigilancia, consideraron las expertas.

"Somos una muestra de lo que pasa a nivel nacional. En Uruguay los intentos de autoeliminación son elevados", y por lo tanto también las intoxicaciones por esta causa. Dentro de este grupo de problemas, puntualizaron, la mayoría se ve en adultos mayores, no tanto en jóvenes como podría pensarse.

EN CASA

"¿Por lo general dónde se guardan los productos de limpieza? Abajo del fogón. Una altura ideal para que los alcancen los niños", ilustra González. Y de hecho sucede.
Entre estos químicos, uno de los más peligrosos según González, quien coordina la Unidad de Toxicología Laboral y Ambiental, son los productos para limpiar el horno. Suelen incluir soda cáustica y, literalmente, quemar las vías respiratorias de los pequeños.

Pero hay otro problema vinculado con los elementos que se utilizan en el hogar. Se compran en grandes cantidades, son fraccionados y después se beben. Sí, se beben. Quienes los compran suelen verterlos en botellas de plástico, guardados en la heladera por error, y bebidos como si se tratara de jugos. "Es común con el queroseno o con solventes como el thinner", dice González.

Ante este tipo de situaciones, las técnicas advierten que los productos que no tienen una identificación clara sobre dónde fueron producidos, son especialmente peligrosos. No solo por el efecto que puedan causar en el organismo sino que el propio CIAT carece de referencias para orientar sobre el antídoto.

Además, este tipo de productos se pasan entre miembros de la familia. A uno le sirvió o compró al por mayor, se lo dio a otro y al final de la cadena es difícil rastrear su origen. El problema se da tanto en el interior del país como en Montevideo. "Es importante que se utilicen productos que estén registrados y digan los compuestos que contienen", aconseja González.

En el grupo productos del hogar, medicamentos y plaguicidas se encuentran las intoxicaciones causadas por sustancias utilizadas para combatir la pediculosis. "Por ejemplo, un producto que se usa para el cuerno de la vaca lo llevan a la casa y se lo aplican al niño para matar los piojos", ilustran las técnicas.

Y también, cuando son comprados sin referencia, es muy complejo llegar a un diagnóstico certero. "Hay personas que nos llaman y nos dicen ‘se tomó con el producto para matar las loras’ y no hay productos para matar loras", dice González. Entonces hay que tratar de desentrañar qué causó el problema.

Entre los plaguicidas detrás de las intoxicaciones, la lista es larga: herbicidas, fungicidas, raticidas y fumigantes. Los casos también surgen indistintamente en el campo y la ciudad. Consultadas sobre si este tipo de problemas aumentaron a medida que se amplió la producción agrícola, las técnicas dijeron no tener datos que lo confirmaran.

INVIERNO

Cada estación está asociada con determinado tipo de intoxicaciones. En verano es común que aumenten las causadas por insecticidas. En otoño y primavera, las mordeduras de víboras. En invierno, las intoxicaciones por monóxido de carbono.
El monóxido de carbono (CO) es liberado con la combustión de materia orgánica y cuando se consume el oxígeno. Las estufas a gas, queroseno o leña, desprenden este gas, dijeron las técnicas.

"El mayor problema con estas intoxicaciones es que permanecés donde está la fuente, porque no se generan situaciones de alarma", explica Negrín. No es un gas que tenga un olor que lo identifique ni tampoco genera irritación al inhalarlo.

Para las médicas del CIAT, los fines de semana son "un factor de riesgo" en este tipo de intoxicaciones, porque las personas se reúnen y permanecen mucho tiempo frente a la estufa, en espacios cerrados. Las consultas suelen realizarse por dolores de cabeza y vómitos.

Como todas las intoxicaciones, las producidas por CO pueden ser leves, moderadas o graves. Las graves pueden dejar secuelas a nivel neurológico. Para evitarlas, las técnicas recomiendan mantener siempre una fuente de aire que ventile los espacios en los que se utilizan este tipo de estufas.

Por intoxicaciones. Comunicarse con el CIAT al teléfono 1722. Atención las 24 horas.
Publicado el sábado 30 de julio de 2011

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