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Lunes 21 de Mayo de 2012
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Noticia seleccionada

María José Rodríguez: «Se necesita gente interesada en que el fútbol femenino crezca»

María José Rodríguez tiene 23 años, estudia Veterinaria en la Udelar, juega al fútbol en el equipo de Bienestar Universitario, e integra la selección nacional de fútbol femenino. En abril, obligada a optar entre una gira deportiva por el País Vasco y sus tareas de inseminación artificial en Paysandú –hizo un curso en la Estación Experimental Mario A. Cassinoni-, elige «que las ovejas tengan hijos el año que viene».

Desde que llegó a Montevideo en 2009 para estudiar Veterinaria, a María José Rodríguez le dicen la «Paysa», porque vino de Paysandú pero sobre todo porque lo proclama con orgullo. Es la del medio de tres hermanos -«mi hermana es más para el estudio, y mi hermano y yo más para el fútbol», define-, aunque aquél «es muy responsable para el estudio, fue abanderado y todo», y ella no: «Yo tengo ese déficit, que en el estudio la tengo que remar bastante». Además de estudiar y jugar al fútbol, Rodríguez trabaja en forma zafral en una empresa encuestadora.

En octubre la «Paysa» fue convocada por el entrenador Jorge Burgell -junto a la también jugadora de la Udelar, María del Carmen Dutour-, para una selección abierta con vistas a un partido amistoso con la selección de Francia en la isla de Guadalupe. «A pesar de que nos ganaron por ocho goles, las cosas salieron bastante bien, porque en la cancha se hizo lo más que se pudo. Si con solo 12 prácticas pudimos enfrentarlas, quiere decir que se puede, pero hay que meterle, se necesita gente que tenga interés en que el fútbol femenino crezca».


- ¿Desde cuándo juegas al fútbol?

- Desde niña. Hasta los diez años viví en una estancia donde trabajaba mi padre, en la ruta 26 a medio camino entre Tacuarembó y Paysandú. Desde allí iba en ómnibus a una escuela rural que quedaba a 16 kilómetros y donde a veces solo concurríamos tres alumnos. Era tipo: uno en primero, otro en segundo, otro en tercero. Me acuerdo que una vez por unos días fui yo sola, porque a los demás no se qué les pasó. Cuando mi padre llegaba del campo yo estaba esperándolo con la pelota y le pateaba tiros al arco. Él tenía un cuadro de fútbol, y después se armaba un cuadro de niños, y yo iba a algunos pueblos a jugar partidos. Después nos mudamos a Paysandú y pasé a jugar en Barrio Obrero, un cuadro donde también jugó Nicolás Lodeiro, y tenía un técnico que era bárbaro. Luego llegó otro técnico que tenía a sus hijos en el cuadro, y no se bancaban que yo los pasara o les quitara la pelota, les daba rabia y me decían cualquier cosa. Entonces me fui a la Asociación Cristiana de Jóvenes (ACJ). Dejé el fútbol y dije: voy a hacer básquetbol, voleibol y karate. En eso estaba cuando los profesores de fútbol de la ACJ -Fabricio Rodríguez y Gabriel Souza-, me invitaron a integrarme a una escuela que estaban abriendo y en la que participé cuatro años. Hicimos algunos viajes, pero no competíamos: jugábamos contra algunos colegios o clubes y la idea era aprender, no competir.

- ¿Cuántos años tenías entonces?

- Tenía 13 años. Un día una compañera me invitó a participar en un campeonato uruguayo con cuadros de los centros CAIF, porque se necesitaba formar la selección del INAU. Como yo había concurrido cuando era más chica a un centro que tenía convenio con el INAU, pude participar. Conocí a las chiquilinas en el ómnibus, rumbo a Mercedes, donde salimos segundas contra Montevideo. Justamente la técnica de Montevideo era la encargada de armar la selección, así que me invitaron para la preselección y me vine a Montevideo. Quedé en la selección y durante ese año fuimos a Buenos Aires y a Porto Alegre a jugar contra el Inter. El año siguiente entramos al campeonato uruguayo y le ganamos a la Sub 18 de Rampla. El tercer año no hubo Sub 18, nos presentamos en mayores y perdimos contra Nacional. Ese mismo año se formó la selección uruguaya Sub 19 para ir al Sudamericano donde ganamos contra Argentina y perdimos con Paraguay. Seguí en la selección del INAU -teníamos un buen cuadro-, hasta que en una dejé todo, y arranqué más tarde en Udelar.

- ¿Cómo te las arreglaste para estudiar en ese período?

- Completé la escuela y comencé la secundaria en un colegio. Después me pasé a un liceo público, pero como los fines de semana debía entrenar en Montevideo, mi familia resolvió que fuera a un colegio privado para que no tuviera clases los sábados. En 2009 me vine a Montevideo para ingresar a la Facultad.

- ¿Por qué no aprovechaste la oportunidad de cursar primer y segundo año en Salto?

- Mi hermana también hace Veterinaria, y me dijo: 'Es mejor que estemos las dos juntas. En vez de mandar dos encomiendas mandan una, pagan un alquiler, y no sufrís el cambio de Salto a Montevideo', porque ella extrañó bastante el cambio de una ciudad a otra, y además a veces faltan los profesores y cuando van quieren dar todo a la vez.

- ¿Cómo fue llegar a Montevideo?

- A pesar de que soy re del campo, acá me adapté muy bien porque tengo pila de actividades para hacer, entonces estoy siempre ocupada. Además me llevo bien con cualquier persona, Desde chica empecé a venir a Montevideo y salí bastante: me ponés con uno re paisano y me copo a hablar de cómo era antes, cómo se vivía; me ponés, por ejemplo, con un profesional, y también trato de interesarme y converso, ese no es un problema para mi. Como que en Paysandú no tengo mucha actividad para hacer, es poco, y el fútbol para mi es mucho, mucho, mucho.

- ¿Serías profesional del fútbol?

- Sí, elegiría eso.

- ¿Y Veterinaria?

- Lo que pasa es que ahora me están surgiendo trabajos en el campo. Yo hago inseminación artificial en vacas y ovejas, y ya estoy comprometida para abril, que es justo la fecha que vamos a viajar con la selección al País Vasco. Entre los dos yo elijo que las ovejas tengan hijos el año que viene (risas). Yo sé pila de cosas de campo, y mi padre me está presionando para que salve los exámenes que tengo atrasados en la facultad, porque si no no me va a mantener más y me voy a tener que ir a trabajar al campo. En 2009 me atrasé con una materia del primer semestre: perdí el curso de Histología por 0,2 puntos, la recursé el año pasado, mientras seguía dando Bioquímica, y cuando llegó febrero, había aprobado Histología pero no Bioquímica. El año pasado otra vez: seguí dando Bioquímica, la tenía que dar en diciembre, y con el tema del viaje de la selección me re dispersé. Ahora la estoy preparando para febrero, tengo que salvar sí o sí para cursar materias de segundo.

- ¿Dónde aprendiste la técnica de inseminación artificial?

- Yo empecé la facultad más tarde, porque en el liceo quedé con Filosofía de quinto y no podía dar la de sexto. Además de que la materia me costaba, creo que también fue porque tenía un novio -me peleé hace dos meses-, y no me quería alejar. Mientras tanto hice dos cursos pagos de inseminación de vacas y de ovejas en la Estación Experimental Mario A. Cassinoni (EEMAC) de la Facultad de Agronomía en Paysandú, y entonces me surgieron trabajos, y los resultados han sido buenos. A los patrones con los que he trabajado les gusta lo que hago, la técnica depende mucho de la higiene y es un trabajo delicado.

- ¿Cómo es tu grupo de generación?

- Por más que ahora yo no esté cursando, tenemos un grupo re lindo de más de 15 que siempre estamos en contacto y nos juntamos. Cuando arrancás ese primer año como que uno siempre está solo, y buscás gente que tenga cosas en común. El otro grupo con el que siempre me junto es el del área de Deportes de Bienestar Universitario donde hay gente de Psicología, Arquitectura, Educación Física, mayoritariamente de Montevideo. Las de fútbol femenino practicamos martes y jueves, durante dos horas, y jugamos los domingos. La práctica es abierta para todas las chiquilinas universitarias que quieran ir a jugar: funcionarias o hijas de funcionarias también. El grupo humano es divino, hay potencial, pero nos falta entendernos un poco en la cancha. El año pasado quedamos octavas en el campeonato uruguayo de la AUF, donde participan unos 11 equipos casi todos de Montevideo, y aparte compiten los de OFI del interior.

- ¿En qué puesto jugás?

- En Udelar jugamos cuatro, cuatro y dos, y yo soy zaguera o lateral izquierda -juego con la zurda-, y en la selección lo mismo: a veces juego un poco en un lado y otro poco en el otro. En la selección jugué con el 6, pero el que a mí me gusta es el 5, que es el que usé en la selección del INAU y actualmente en el equipo de Udelar. Cuando dejé de encontrarme todos los días con la gente de facultad, este grupo se hizo mi referente. Es un grupo tan lindo, que siempre tenés ganas de practicar. Ahora con esto de la selección me fueron a acompañar pila de veces a la práctica. Medio sin querer las hice partícipes de lo que a mi me pasaba, porque quería que también les pasara a ellas ya que estar en la selección es una experiencia re linda.

- ¿Habías participado antes en otras selecciones nacionales?

- En 2004 y 2005 estuve en el proceso de selección para la Sub 19, y fuimos al Sudamericano de Paraguay. Después dejé de jugar porque me fui a Paysandú. También jugaba para la selección nacional del INAU, pero tuve que abandonar porque dejaron de pagar pasajes, hospedaje y comida. Cuando me incorporé al fútbol femenino de la Udelar hacía tres años que no jugaba. Udelar es diferente, porque muchas chiquilinas empiezan a jugar a los 18 años, y cuando aprendés un deporte de grande te faltan cosas, como que te cuesta un poco más.

- ¿Cómo fue la convocatoria a la selección nacional en octubre?

- Nos citaron para viajar a la isla de Guadalupe, a jugar un amistoso con la selección de Francia. La citación llegó 12 días antes de viajar. Francia quería jugar con un equipo de América, y Argentina estaba participando en los Panamericanos, entonces se arregló que fuera Uruguay. La sub 20, que ya jugaba, era muy chica para jugar contra la selección de Francia, entonces se formó esta selección a toda prisa, y no nos pudimos conocer mucho.

- ¿Y la experiencia del partido contra Francia?

- A pesar de que nos ganaron por ocho goles las cosas salieron bastante bien, porque el grupo se comportó bien, y en la cancha se hizo lo que más se pudo. Ellas viven otra realidad: ganan entre 4500 y 6000 euros por estar en la selección, además de lo que ganan en sus clubes, y están sólo para eso. Uruguay todavía está muy lejos, pero se puede: Si con solo 12 prácticas pudimos enfrentarlas, quiere decir que hay que meterle. Se necesita gente que tenga interés en que el fútbol femenino crezca. Viajar allá fue una oportunidad re importante para la selección. El lugar era re lindo, estuvimos muy cómodas en un hotel, con una piscina enorme, a diez metros del Caribe. Divino, yo casi me quedo allí agarrada de una palmera. Al otro día del partido tuvimos una cena en la que participaron las selecciones francesa y de Guadalupe. Éstas re macanudas, pero las francesas un poco frías, medio soberbias.

- ¿Qué planes tiene la selección para este año?

- Dos semanas después del viaje se reanudaron las prácticas. A la primera fuimos cinco, después siete, y como máximo nueve. Yo pienso que a veces nos quejamos de los de arriba porque las cosas salen mal, pero nosotras también tenemos que poner lo nuestro, ir a las prácticas, demostrar nuestro interés. Me gustaría que la gente tuviera más cabeza, porque para mí un grupo nace de su gente, y así como venimos ahora no sé qué fruto vamos a tener, o cuánto vamos a demorar en tenerlo. En abril está pensado viajar a España para jugar cuatro partidos en una gira por el País Vasco.

- ¿Cómo ves al fútbol femenino uruguayo?

- A mi me encantaría que no sea solamente de Montevideo sino de todo el país, poder tener algunas fechas en el interior para descentralizar un poco. Habemos muchas chiquilinas del interior que jugamos en Montevideo, y pensamos en nuestras compañeras que tienen muy buen potencial y de repente nadie ve porque no tienen la posibilidad de estar acá. Creo que el cuerpo técnico de esta selección esta encarando un poco por ahí. Además pienso que la gente del interior valora más las cosas, como que venís de más lejos y pensás: «tengo que ir y dejar todo para poder estar la próxima vez». En Montevideo también hay gente que piensa así, pero no todas. Es mi opinión, porque soy de afuera y converso mucho con las chiquilinas de afuera.
Publicado el lunes 23 de enero de 2012

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María José Rodríguez
María José Rodríguez
Fútbol Femenino en Universidad Nacional del Litoral

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