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Lunes 21 de Mayo de 2012
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Martín Rodríguez: «La formación en el área social aporta para el análisis de la realidad»

El Portal de la Udelar entrevistó a Martín Rodríguez, licenciado en Ciencia Política por la Facultad de Ciencias Sociales (FCS) e integrante de Queso Magro, una de las mejores murgas del carnaval 2012.

Martín ingresó a la FCS en 1998 y egresó en 2011, y dice que si le llevó ese tiempo, en buena medida la culpa es de la murga. Mientras estudiaba estuvo vinculado a investigaciones que se llevaron adelante en la FCS, sobre los ministerios sociales y sobre la utilización de recursos tecnológicos como parte de la infraestructura para la educación y la enseñanza. Dice también que su intención es seguir estudiando. Trabaja en el Ministerio de Desarrollo Social (Mides) desde que el mismo está a cargo de Daniel Olesker, con quien ya antes trabajaba en el Ministerio de Salud Pública. Actualmente dirige la Unidad Técnica Central, equipo técnico de asesoramiento al ministro en temas vinculados a la gestión en territorio y a la integración entre sí de los distintos programas del Mides.

Su historia carnavalera comienza con una murga de la FCS que se llamaba La Desvelada, con la cual participó de la Movida Joven en 2000 y 2001. Luego estuvo en otra murga joven que se llamaba Esquina Peligrosa, y desde el carnaval del 2005 forma parte de la murga Queso Magro.

¿Te parece que se puede considerar a la murga un actor político, que pone temas en la agenda y que contribuye a que la gente se forme opinión sobre algunos temas?

En algún sentido, como el carnaval en sí mismo es una gran caja de resonancia, me parece que puede ayudar a darle visibilidad a algunos temas. No sé si podemos hablar de formar opinión; para poder formar opinión uno tiene que tratar temas en profundidad, someterlo a argumentos rivales, y eso no es algo que pueda hacerse en una pieza artística tan breve como lo es el espectáculo de una murga. Sin embargo, como toda pieza artística, lo que sí puede hacer es apuntar a aguzar algunas sensibilidades. Y ahí sí que se puede convertir en un lindo instrumento, por todos los canales que tiene, por el lado del humor, por el lado de la denuncia entre comillas —porque nadie se entera de algo porque lo diga la murga. Combinando el humor y la denuncia se puede aprovechar el instrumento de comunicación que es el espectáculo de carnaval.

¿Has notado un cambio en el posicionamiento de las murgas a la hora de hacer crítica desde que gobierna la izquierda?

Sí; eso se nota. Lo que veo es como la culminación de un cambio en la forma de usar el instrumento para la comunicación. Como espectador uno podía ver que, con el destape que hubo en la salida de la dictadura, luego de tantos años sin poder abrir la boca había necesidad de decir las cosas con todas las letras, como correspondía, inevitablemente.
El tema es que de ahí en adelante progresivamente fueron apareciendo otros formatos de murga que empezaron a apelar a otras sensibilidades y a decir cosas de otra manera, con todas las letras pero sin subrayar con lo obvio. Y ese trayecto termina de completarse y tiene un impacto fuerte cuando gana el Frente Amplio, porque el discurso de la crítica, de la confrontación y la denuncia, de marcar siempre las cosas negativas, tiene un giro y se empieza a hacer un ejercicio con el que toda la izquierda tiene problemas, que es criticarnos, evaluarnos, ser duros con nosotros mismos, realizando una crítica constructiva.

¿Hay entonces una identificación de la mayoría de las murgas con la izquierda?

En general se podría decir que sí. Queso Magro es una murga cooperativa 100 %. Eso implica que todas las decisiones, desde las artísticas hasta las económicas y también las políticas, tienen que ser sometidas a una discusión de todo el colectivo. Por ejemplo actualmente la murga está haciendo una mención oral, no incluida en el espectáculo, en contra de la baja de la edad de imputabilidad; antes de tomar esta decisión la discutimos entre todos.
El estilo de nuestra murga es no trabajarlo desde el punto de vista explícito, por eso no lo incluimos en el espectáculo, aunque se toca de manera indirecta en el cuplé del «barrio privado» y en el del «nuevo uruguayo».
Diferente es en las murgas con dueño, que son la gran mayoría, donde existe un jefe y el cantante no deja de ser un empleado, que acepta o no las condiciones de quien lo contrata. Si el dueño de la murga se identifica con determinado sector partidario es probable que exista un sesgo hacia ese lado, distinto es en una murga cooperativa donde hay expresiones de la variada gama de sectores de la izquierda del Uruguay.

¿Qué sentís que te aportó la formación universitaria para tu participación en carnaval?

Dentro de la murga colaboro en las tareas de producción y nexo con el medio, el trabajo con las empresas para tratar de que nos apoyen económicamente para solventar el espectáculo. En ese sentido la formación universitaria colabora, más allá de que mi formación es en ciencia política.
Con respecto a lo artístico siento que la formación en el área social aporta para el análisis de la realidad, previo y posterior: qué estoy diciendo cuando utilizo tal término o qué estoy diciendo cuando pongo tal tema en la agenda de comunicación de la murga, y qué no quiero decir.

¿Conocés proyectos o estudios que se estén desarrollando dentro de la Udelar que traten del carnaval como fenómeno cultural?

Alguna vez he estado en contacto con compañeros de Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación que estaban analizando las letras de las murgas en la época de la dictadura. (N de R: se refiere al trabajo «Murgas en dictadura. Uruguay 1971-1974»)
Conozco los trabajos realizados por Milita Alfaro, que es la palabra autorizada en lo que se refiere a historia del carnaval. También tuve contacto con un estudiante de la Facultad de Ciencias Sociales que estaba trabajando sobre la murga y la movida joven como una combinación de experiencia artística, participativa y generacional.

¿Murgas eran las de antes?¿Qué murgas te dejaron una huella?

A mí me gustan las murgas de ‘antes’, de cantar fuerte, de decir las cosas con todas las letras, que usaban vestuarios lujosos. En el carnaval deben estar presentes todos los estilos, las murgas con un estilo identificado con el barrio Unión, las que tienen un estilo asociado con La Teja, las murgas jóvenes, las que rompen los esquemas. Es deseable que todo ese abanico esté disponible porque eso te permite rescatar cosas de todos los estilos. En la salida de la dictadura se veían murgas de protesta, con contenido social, pero también se aprendía mucho escuchando las murgas de La Unión.
Cuando era un adolescente, la propuesta de la BCG me gustó mucho y después también Contrafarsa me sedujo mucho; creo que enriquecieron mucho el género murga e hicieron las cosas con mucho refinamiento.
Creo que la Movida Joven aportó mucho rompiendo los esquemas; esto hace que en la actualidad participen del concurso de carnaval murgas como La Mojigata o Queso Magro. Dentro de 10 o 15 años habrá nuevos artistas con un nuevo perfil, buscando otras cosas.

¿Existe el estilo de «murga joven» o solo fue un cambio dentro del género murguero?

No hay un estilo de «murga joven», lo que sí existe es una búsqueda común a todos. Dentro de la Movida Joven hay murgas que tienen un estilo tradicional, hay otras que son rupturistas y generan innovaciones permanentemente. Permitirse buscar y romper estructuras es lo que caracteriza a la Movida.
El cambio en el género murguero es generado por la presencia de murgas con identidad propia; uno ve un espectáculo de La Mojigata y se reconoce el estilo arreglístico, el tono discursivo. Lo mismo pasa con Queso Magro; son murgas con una identidad propia. El instrumento murga se utiliza para otros fines, y es mostrado al gran público.Lo que me resulta interesante es que convivan distintas propuestas.
Hay una particularidad, vinculada al tema del canto, muy interesante en murgas como la nuestra, y es que se prioriza lo colectivo, se puede sumar el que tenga ganas, teniendo, claro, un mínimo de aptitudes. Por ejemplo, un compañero que fue utilero de la murga hoy en día integra el coro. Cuando nos falta un integrante llamamos a ex-compañeros, porque hay una instancia de amistad y de construcción colectiva: si subís con amigos es mucho mejor que con compañeros de trabajo.

¿Se podrían hacer cuplés murgueros exclusivamente relacionados con temas universitarios?

Algunas murgas jóvenes que salían de facultades tenían una impronta bastante universitaria. También recuerdo que en la época de las ocupaciones se mencionaba mucho el tema. Como el público universitario en relación con la población es poco, es muy difícil pensar que exista una propuesta así en el carnaval. Sin embargo han existido propuestas y posible que vuelvan a surgir.

¿Para el «nuevo uruguayo» los espectáculos deben ser divertidos y no tan críticos de la realidad?

La propuesta nuestra es hacer una fuerte crítica a la realidad de una manera divertida. Creo que el «nuevo uruguayo» prefiere algo entretenido y que no profundice, hay una tendencia de hacer más light todo, los formatos de comunicación van cambiando. Se piensa en periódicos de menos extensión, en instrumentos de comunicación virtual que sean de 150 caracteres...
Es muy difícil pensar que en un twett uno pueda profundizar conceptualmente; sin embargo es el medio de comunicación elegido para la discusión política que se hace pública. Los riesgos son manejarnos con la lógica de titular de prensa, y creer que lo que genera impacto, sirve, más allá del sustento que tenga detrás. La murga con humor puede encender una chispita en la gente, alguna curiosidad, si tenés mucha suerte y sos muy creativo.

¿El nombre de la murga responde a esa tendencia al consumo light?

No, en realidad no tiene nada que ver, no está claro el porqué del nombre. Tiene algo con la que hemos jugado siempre, de no hacerle mal a nadie, esto no te puede hacer mal. Este año, capaz que a partir de los temas que elegimos, el nombre puede tener algo que ver, pero en 2006 tocamos el tema de la muerte y no existía relación.

¿Qué porcentaje de los integrantes de la murga son estudiantes?

La mayoría es estudiante o lo fue; tenemos unos cuantos integrantes que son profesores de secundaria, nuestros compañeros músicos pasaron por la Escuela Universitaria de Música. También hay compañeros que estudian arquitectura.

¿Cómo mezclan el estudio con los viajes?

Es complicado. En mi caso personal, para recibirme tuve que dejar de salir, porque como decía antes, no podía optar por dejar el trabajo, y con los viajes pasa lo mismo.

¿Ustedes hacen giras por Argentina u otros lugares?

Tenemos un problema para poder arreglar las salidas. Hemos sí ido unas cuantas veces a Argentina, hemos hecho giras por todo el Interior de Uruguay, pero eso implica que tengamos que ceñirnos mucho al fin de semana, porque entre semana todos tenemos actividad. Para poder dedicarle más tiempo y energía, primero tiene que haber una demanda del público; eso se va construyendo con tu propuesta y además con esfuerzo y habilidad para que eso pase.

¿Qué murgas pensás que pueden ganar este año el Concurso?

No vi nada. Mientras esperás para actuar ves un fragmento de cinco minutos que no te da para nada. Además, la lógica del Concurso es bien diferente a la lógica de los tablados. De repente una murga en el tablado dejó a la gente enardecida, y después a nivel de Concurso no necesariamente le va bien. A mi me parece que en la lógica del Concurso, por como están categorizados los puntajes y por la dinámica con que se puntúan los diferentes rubros, las murgas que apuestan a coros muy potentes, con arreglos corales que sean visiblemente complejos, con solistas potentes, y que además cubran todo con un buen vestuario, esas murgas tienen buenas chances de colocarse bien en el Concurso. Y si además tienen buenos textos...
De todas las que no vi — que son todas —, me parece que son candidatas Curtidores de Hongos, Diablos Verdes y Agarrate Catalina, por tirar tres nombres. Nosotros estamos teniendo una excelente recepción del publico pero eso no quiere decir que te vaya bien el en el Concurso. El día que Queso Magro gane, o que gane La Mojigata, eso será indicativo de que cambió mucho Queso Magro, o de que cambió mucho el carnaval.
No es que no le demos bola la concurso; sí se la damos. Nos gusta ir al Teatro de Verano y que nos vaya bárbaro, romperla, irnos aplaudidos, pero … Por ejemplo: creo que nunca leímos el reglamento.

Publicado el jueves 16 de febrero de 2012

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