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Sábado 25 de Noviembre de 2017

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Mordecki sobre Cabaña: «Que siempre inspire en la tarea de la construcción del mañana»

Al ofrecer al profesor Enrique Cabaña el título de Doctor Honoris Causa de la Universidad de la República (Udelar), el docente e investigador del Centro de Matemática, Ernesto Mordecki, destacó este lunes su vasta trayectoria científica, universitaria, académica, docente y humana, y alentó «que siempre inspire a otros universitarios en la tarea de la construcción del mañana».

El acto fue presidido por el rector Rodrigo Arocena y se desarrolló en el Paraninfo con la presencia del ministro de Educación y Cultura, Ricardo Ehrlich, los ex rectores de la Udelar, Jorge Brovetto y Rafael Guarga, el director del Programa de Desarrollo de las Ciencias Básicas (PEDECIBA), Álvaro Mombrú, y los decanos de la Facultad de Ingeniería, Héctor Cancela, y de la Facultad de Ciencias Económicas y de Administración, Rodrigo Arim, entre otros. El presidente de la República envió un saludo.

De la faceta científica de Cabaña, Mordecki resaltó «su vocación por entender lo difícil, transformarlo en sencillo junto a jóvenes estudiantes, proyectado siempre hacia el futuro», algo que bien determina «que estamos en presencia de un científico auténtico», resumió.

En lo institucional, destacó «la incansable tarea constructora en el Instituto de Matemática en los 60, en la conformación de la Sociedad Latinoamericana de Probabilidad Estadística en los 80 y en los 90 desde Caracas, y luego en Montevideo en la conformación del PEDECIBA en el retorno democrático, en la construcción del Instituto Central de Matemática que hoy es el Centro de Matemática, y su actual actividad en el Departamento de Métodos Cuantitativos de la Facultad de Ciencias Económicas». En lo personal, subrayó «su permanente disposición, su modestia frente a lo realizado y frente a sus objetivos».

Mordecki recordó que Cabaña nació en Florida y que en 1953 debió radicarse en Montevideo para cursar Preparatorios de Ingeniería en el IAVA. Señaló que este carácter de «hombre del interior» hace «más meritoria esta distinción por la desigualdad que significa para los jóvenes del interior estudiar en Montevideo», y celebró «el esfuerzo muy importante que está haciendo la Udelar en este momento por volcarse al interior».

Al mencionar que en 1970 Cabaña fue designado segundo director del Instituto de Matemática y Estadística al lado de Rafael Laguardia –«a quien todos los matemáticos uruguayos de esa generación reconocen como su formador»-, recordó una frase de Mario Wschebor: «Tenía 30 y pocos años pero nadie pensaba que era demasiado joven. Esas son cosas de ahora».

El rector Rodrigo Arocena, que compartió con Cabaña y otros uruguayos el exilio en Venezuela, destacó su condición de «docente de excepción, generoso, dedicado y dotado del don de la claridad». También citó un artículo del matemático venezolano José Rafael León -que elogia «su capacidad de elaborar un texto que sea fermental»-, y aseguró que Cabaña «es garante de la continuidad de la escuela matemática uruguaya», y promotor «de la comunidad latinoamericana de investigadores».

Universidad: «Siempre le he sido fiel»

Al agradecer la distinción, Cabaña no descuidó a nadie: incluyó a «los sistemas de salud y a los médicos que me han ayudado a durar muchos años», y mencionó «algunos avatares» como forma «de reconocer aunque sea solo unos pocos, los muchos méritos ajenos que han confluido para que hoy esté recibiendo este título».

Cabaña aseguró que la trayectoria premiada por la Udelar «con el increíble otorgamiento de este título, ha sido producto de una navegación tranquila, casi con piloto automático durante largos trechos, pero sacudida ocasionalmente por inflexiones debidas a la influencia de terceros». Así, recordó que cuando era niño, su madre –«que odiaba la vista de la sangre»-, siempre respondía a sus amigas que no sería doctor sino arquitecto o ingeniero. «¿Acierto y adivinación, o estímulo conductista?», bromeó.

Ya en la Facultad de Ingeniería, entre 1957 y 1958, Laguardia propuso a Cabaña, Alfredo Gandulfo y Jorge Lewowicz que se presentaran a un llamado para la provisión de tres cargos de jefes de trabajos prácticos (asimilados al actual grado 2 de asistentes). Uno de los cargos sería direccionado hacia el área de la probabilidad y la estadística. «Ahora comprendo que la incidencia que tuvo en mi trayectoria haber caído ese día en la redada de palomas de Laguardia fue inmensa. Sin duda fue el gran determinante de que haya elegido continuar como matemático y no como ingeniero».

En 1962 rechazó una invitación para trabajar en la empresa IBM en San Pablo. «No recuerdo si la decisión fue fácil o difícil, pero opté por quedarme en la Universidad, y para cuando transcurrieron dos años, había concursado para profesor adjunto y había sido designado en ese cargo».

Por 1968, durante el rectorado de Oscar Maggiolo, la Facultad de Ingeniería se organizó en base a institutos que tomaron a su cargo todas las actividades, en particular las de enseñanza, que antiguamente estaban confiadas a cátedras. En este marco, Cabaña retornó de la Rockefeller University donde permaneció un año y medio, y en 1969 fue propuesto por Laguardia para reemplazarlo al frente del Instituto.

Recordó otros momentos de inflexión: El exilio, y al regreso, su incorporación al PEDECIBA como colaborador de Roberto Caldeyro Barcia a mediados de la década de 1980. «Creo que haber acompañado a Caldeyro en los primeros diez años del PEDECIBA, influyó para que le sucediera en la dirección y para que fuera invitado más tarde por Rafael Guarga para colaborar como prorrector de Investigación integrándome a la Comisión Sectorial de Investigación Científica (CSIC): una nueva oportunidad de crecimiento y de aprendizaje».

Cabaña reconoció que ama a la Universidad desde el otoño de 1955, «cuando recorría los últimos metros para llegar a la Facultad de Ingeniería en aquél viejo tranvía que hacía el puente entre esta y el kiosco del parque Rodó», y que este afecto es incondicional: «en las buenas y en las malas, en la riqueza y en la pobreza, en el acuerdo y en el desacuerdo, siempre le he sido fiel». De este modo, «como amor con amor se paga, pienso que la Udelar también me quiere y que esa es en definitiva la motivación última de este título que recibo con alegría, y agradezco con incredulidad y asombro».


La obra matemática de Enrique Cabaña. Lea artículo del matemático venezolano José Rafael León -colaborador de Cabaña y de Mario Wschebor-, escrito especialmente para el homenaje de este lunes.
Publicado el lunes 23 de julio de 2012

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Ernesto Mordecki
Doctor Honoris Causa Enrique Cabaña
Doctor Honoris Causa Enrique Cabaña
Héctor Cancela, Álvaro Mombrú, Rafael Guarga, Rodrigo Arocena
Entrega del título Doctor Honoris Causa a Enrique Cabaña
Doctor Honoris Causa Enrique Cabaña
Héctor Cancela y Álvaro Mombrú
Enrique Cabaña
Rodrig Arocena y Enrique Cabaña
Doctor Honoris Causa Enrique Cabaña
Doctor Honoris Causa Enrique Cabaña
Doctor Honoris Causa Enrique Cabaña
Rodrigo Arim
Rodrigo Arocena, Enrique Cabaña, Jorge Brovetto
Doctor Honoris Causa Enrique Cabaña
 
 

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