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Sábado 25 de Enero de 2020

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Nueve entrevistas. Rector Roberto Markarian: El maestro de Go

Roberto Markarian y Álvaro Mombrú. Foto: Nairí Aharonián-UCUREn octubre Gaceta.UR entrevistó a Roberto Markarian, rector de la Universidad de la República desde el 2 de setiembre, para repasar los énfasis coyunturales y de largo plazo de su gestión hasta 2018.

Otros aspectos podrían inspirarse en la lectura de El maestro de Go, uno de los libros de Yasunari Kawabata que el nuevo rector descubrió en la estantería de un amigo mexicano y lo llevó a admirar al primer japonés en ganar el premio Nobel de literatura en 1968. Tanto en este como en País de nieve, Mil grullas, Kyoto, y Lo bello y lo triste –que también leyó-, le impresionaron «la sensibilidad del mundo oriental y el retrato que el autor hace de las relaciones humanas en el escenario de 1960».

En El maestro de Go, un milenario juego chino, Kawabata cuenta la última partida de un viejo jugador que padecía una afección al corazón –quizás parecida a la que Markarian superó en 2013 al implantársele un estent-, contra un joven retador, y la tensión entre las viejas tradiciones y el nuevo pragmatismo. A pesar de que las reglas del Go son simples, la estrategia es extremadamente compleja e involucra balancear muchos requisitos, algunos contradictorios. Los jugadores luchan tanto de manera ofensiva como defensiva y deben elegir, igual que en la Universidad, entre tácticas de urgencia y planes a largo plazo más estratégicos.

Markarian se hizo devoto de la lectura durante los siete años que pasó en prisión en dictadura y frecuenta numerosos autores, pero Kawabata podría ser su actual favorito. Cuando en agosto, en plena campaña por la sucesión rectoral viajó a Corea y Japón para un congreso mundial de matemáticos (ICM Seúl 2014), una de sus pocas salidas extras fue para conocer Kamakura, la ex capital de Japón donde transcurren varias de sus obras.

Ahora no tiene tiempo para leer pero en sus primeros días como rector consiguió mantener el hábito de ver dos películas -otra afición-, por semana: Manual del macho alfa (2014), un documental uruguayo sobre lobos marinos, y Jules et Jim (1962) de François Truffaut, un filme que volvió a ver, “cosa bien de viejo”.

Fue filatelista -«tengo una gran colección de sellos de correo»-, y se considera «especialista en presupuesto: Me formé en el almacén de mi madre en la Unión, cuyos clientes eran los obreros de Funsa». Al asumir el cargo, con la cercanía entre el público de la ex decana de Medicina Ana María Ferrari –su compañera desde hace 20 años-, su hermano Sergio, su hija Vania, su nieta y otros familiares y amigos-, fue saludado por el presidente José Mujica con un viejo y honroso refrán: “Genio y figura hasta la sepultura” dijo, mientras le palmoteaba la rodilla.

- Aunque el orden no se corresponda con la relevancia nos gustaría repasar los énfasis coyunturales y de largo plazo de la gestión que está comenzando.

- Creo que la creación de una dirección de información, evaluación y planificación universitaria es una necesidad de la institución que no se puede hacer a las apuradas. Son temas difíciles en sí mismos y muy polémicos en cuanto a su concepción al aplicarlos, pero la Universidad tiene que jugarse por hacer eso bien. Lo que estoy instrumentando es un coloquio en marzo, a más tardar en abril, para discutir la creación de ese aparato que en principio debe tener dependencia central -habrá que ver de quién depende-, y tiene que trabajar con cierta autonomía en el sentido de que debe ser independiente del rectorado.

- ¿Quiénes participarían en ese coloquio?

- Hay que traer especialistas de esos temas del exterior, que los hay cerca y también mucho más lejos -prácticamente toda universidad grande tiene una oficina de planificación-, y obviamente los universitarios que trabajan en eso. En este momento tenemos como tres sectores que hacen evaluación: uno depende de la Comisión de Relaciones Internacionales y Cooperación Regional e Internacional (Cricri), otro de la Comisión Sectorial de Enseñanza (CSE), y otro se llama propiamente Evaluación y Acreditación. En el país tenemos expertos en esos temas, algunos medio cantados que trabajan en facultades del área social, otros que son especialistas en cosas más específicas como Ingeniería, Agronomía, etc. Tiene que ser un trabajo hecho con informes previos –no podemos juntar gente que invente lo que va a decir-, por eso en octubre nombraremos un equipo abierto y de calidad para organizarlo.

- Otro aspecto subrayado en su plataforma es el hospital de Clínicas y los recursos humanos en Salud.

- La calidad de la asistencia del hospital de Clínicas (HC) deja que desear y hay que modificar sus criterios de gestión. A veces parece que un hospital es un lugar donde hay que discutir todo, pero un lugar donde se presta asistencia no se puede dirigir igual que una facultad. Muchos me acusan de usar demasiado sentido común, pero a veces el sentido común es bueno. Además pretendemos la integración plena de ese servicio mejorado al Sistema Nacional Integrado de Salud (SNIS), de modo que reciba los fondos correspondientes. Hay que ir con una posición clara y discutir con los ministerios, con ASSE, con el Parlamento si hubiera que modificar la ley de creación del SNIS.

- También pretende discutir las orientaciones del trabajo en el interior.

- La Udelar se extendió mucho, se dispersó mucho, y hay que ver cómo concentramos esfuerzos en lo que se está haciendo con calidad. No puede haber una universidad del interior y otra de Montevideo, tiene que ser una universidad de la misma calidad. Eso no es fácil, los recursos humanos del interior son distintos a los de Montevideo. No sé si el coloquio de abril no sería una buena oportunidad para incorporar un capítulo destinado a la regionalización que es un gran tema nacional. El Uruguay está fraccionado en 19 departamentos y todos sabemos que es una exageración. Que desde la Udelar promovamos una estructura administrativa más racional parecida a la que nosotros hemos promovido en el plano institucional me parece bueno.

- Asociado a esto está el tema del sistema de educación terciaria.

- El país se está convenciendo de que debe tener más instituciones terciarias, creó la UTEC -con defectos, pero la creó-, que cubre una necesidad nacional y tiene que crecer. Acá no es un problema de calidad sino de los objetivos de la Udelar porque hay ramas del saber que son distintas y merecen formas de enseñanza distintas. Creo que a la larga la Utec va a cumplir esa función, y nosotros tenemos que colaborar con ellos. La UTU también tiene muchas carreras terciarias y por lo tanto la coordinación de ese sistema se transforma en un problema prioritario. Digo que tiene que ver con el interior porque la Utec está pensada para el interior, y nosotros no podemos empezar a competir con “esto es mío y esto es tuyo”, sino que hay distribuir los lugares de concentración de unos y otros. Es delicado, puede llevar a rispideces, pero son naturales en un tema fundamental para el país. Este tema incluye la discusión en la Udelar de mi idea de tener una ley de coordinación del sistema terciario, de manera de delimitar las funciones y obligaciones de cada uno. Se hacen muchas cosas en conjunto, se hacen convenios que me parecen muy bien, pero si el sistema terciario crece sin una Universidad tan preponderante es necesario que haya formas de legitimar las obligaciones de cada uno. Los ejemplos son bastante claros: Hay que facilitar la movilidad de estudiantes y docentes, hacer que los créditos en unos y otros se den fácilmente, hay que facilitar los pasos de un sistema al otro, que una persona termine una carrera terciaria en la UTU y tenga una vía natural de continuación en la Udelar o donde sea. Hay que hacer estudios por disciplina que atraviesan todo el sistema. El caso de la matemática es de los más fáciles de explicar porque hay en todos lados. Es bueno que unos y otros discutamos qué tipo de matemática necesitamos, y en el caso de la formación primaria, secundaria ver cuáles son los agujeros que se crean y se reflejan más adelante. Me parece que merece un aparato que diga esto hay que hacerlo, y cuando se decide hacerlo se hace: no se deja librado a que yo no mando a nadie ahí y no sucede nada.

- ¿Cómo será la gestión?

- Estoy jugado a que tenemos que alivianar la gestión universitaria. Estoy hablando de protocolos de funcionamiento: que no se discuta todo, que si hay reglamentaciones se cumplan y se protocolicen, que verificado que el trámite va bien tiene que salir el mismo día de la oficina correspondiente. No quiere decir que nada merezca discusión, pero hay que permitir que los organismos de gobierno puedan gobernar en el mejor sentido de la palabra, que discutan las grandes orientaciones y el peso del día a día transite por otro lado. Ahora no puedo adelantar más detalles pero creo que tendríamos que ir a un sistema en el cual muchas resoluciones que ahora se toman en los organismos de gobierno, se tomen en instancias administrativas responsables y que si se equivocan merezcan sanciones.

- En el período anterior se crearon consejos más reducidos para los asuntos académicos y de gestión.

- El de gestión tiene la ventaja de que incluye a los funcionarios -me parece bien porque es un lugar donde se deciden sus cosas-, pero aun así miro los órdenes del día y son un infierno: el 80% son cosas que tendría que decidir la directora de personal o el director de asuntos de ejecución presupuestal. Habrá que hacer auditorías cada tanto, controlar eventuales problemas económicos. Cuando a uno le hacen opinar sobre algo, uno opina, pero que se requiera la opinión de todo el demos universitario sobre una cosa que es absolutamente de trámite, no puede ser.

- Antes de julio hay que elaborar el presupuesto quinquenal, el primero con -aunque muy distintas-, dos universidades.

- Tenemos que lograr cubrir algunas carencias que quedaron pendientes del presupuesto anterior. Alguien me preguntó si pensaba sacarle plata al interior y le contesté radicalmente que no, pero una cosa es no sacar plata y otra seguir inyectando dinero ahí dejando varela a una cantidad de planes que tenemos. La propuesta de pasar la inversión en educación al 6% del PBI hay que pelearla porque va a significar un incremento razonable, por lo menos al inicio, para todo el sistema educativo público. Que la Utec tiene que ser financiada en sus grandes líneas no tengo duda, por eso digo que hay que coordinar con ellos. A pesar de que lo hablé con (Pablo) Chilibroste y coincidimos, no me animo a hablar todavía de montos. Hay que mostrar que son instituciones distintas que tienen que crecer de manera distinta, y por lo tanto recibir dinero ambas.

- ¿Cómo se financia el plan de becas estudiantiles?

- Es un plan costoso pero creo que hay que convencer al país de que se haga. Por suerte la reacción de algunos candidatos presidenciales ya de pique ha sido buena. Hay que buscar una financiación quizás independiente parecida al Fondo de Solidaridad, y por ahora no me animo a dar más detalles. Hay que tener buena universidad con buenos profesores que enseñen bien y también con buenos estudiantes que puedan dedicarle tiempo al estudio. A veces se pregunta por qué el presupuesto universitario es básicamente sueldos. La respuesta es trivial, porque lo que tienen las instituciones de enseñanza son recursos humanos y hay que pagarlos, por tanto en cualquier universidad del mundo lo básico es lo que se paga de salarios a docentes y funcionarios. Y con los estudiantes es igual: No podemos tener estudiantes que no estudien.

- ¿Cómo se imagina la rediscusión más adelante de la reforma de la Ley Orgánica?

- Tiene que cambiar el foco sobre el número de miembros del Consejo Central, una discusión que terminó trabando el debate anterior y quizás termine en algo de eso. Lo primero es hacer un análisis de las condiciones en las que se generó la Ley Orgánica que nos rige, que es muy buena, y las condiciones actuales, que son muy distintas. No puedo prometer abrir un nuevo coloquio sobre esos temas pero hay que hacerlo, si no resulta todo una cosa muy liviana. ¿Por qué no hacer un estudio sobre el entorno de la Universidad de 1950 y la universidad de 2010 o 2020? Es la única manera de entender el problema. Esa discusión es válida por sí misma y no tiene por qué terminar en una ley. Vale para planificarnos mejor. Tenemos las capacidades técnicas para hacerlo, gente valiosa en historia, sociología, ciencia política, ciencia de la información, economía, todas disciplinas asociadas a esta discusión.


Otro billar

Hasta su elección como rector Markarian investigaba los sistemas dinámicos y las cuestiones vinculadas a la teoría ergódica, hiperbolicidad no uniforme y propiedades ergódicas de billares planos. «Esos movimientos se parecen al billar –explicó-, porque hay una superficie sobre la que se mueve no una bola sino un punto, que rebota sobre las fronteras con ángulos iguales de entrada y salida. En ese sentido es como si fuera un billar, aunque sin rozamiento porque la pelota solo para cuando llega a un vértice. Se trata de ver si ese movimiento obedece a algunas definiciones de caos».

A quienes pensaban que se trataba de la mesa de paño verde Markarian avisa: «A ese billar jugué dos veces en mi vida». Sin embargo, admite que periódicamente llega a su casilla de correo «publicidad de fabricantes de mesas de billar que me asocian con ellas, y me dan infinitas posibilidades de compra» (risas).
Publicado el domingo 18 de enero de 2015

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Roberto Markarian y Álvaro Mombrú. Foto: Nairí Aharonián-UCUR
 
 

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