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Miércoles 15 de Agosto de 2018

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Hugo Rodríguez: «no puede haber un pensamiento único en extensión»

Hugo Rodríguez, Prorrector de Extensión. Foto: Richard Paiva-UCUR.A seis meses de asumir el cargo de prorrector de Extensión y Relaciones con el Medio, el Portal de la Universidad dialogó con Hugo Rodríguez para conocer el nuevo enfoque sobre Extensión Universitaria y Actividades en el Medio (EUyAM), que está en discusión en los servicios previo a ser considerado por el CDC para su aprobación. Preguntado sobre la evaluación del trabajo que el prorrectorado anterior hizo de su propia gestión, dice no conocer ningún documento concreto al respecto. Entretanto, aspectos sustanciales de la gestión a llevar adelante en estos años fueron aprobados por el CDC en el documento Orientaciones estratégicas de la Udelar para la Extensión Universitaria y Relaciones con el Medio (2015-2018).

Se define como un outsider del ambiente de la extensión central y cree que esto, aunque lo pone bajo sospecha, le permite tener una perspectiva diferente. Es catedrático de Medicina Legal (o forense) y también trabaja en Bioética, disciplina del primer año de la Facultad de Medicina. En esa facultad, «los estudiantes participan en trabajos de campo desde el día en que ingresan. Y nosotros estamos muy implicados en eso».

Hace tres años y medio que lleva adelante, junto con otros, el proyecto Medicina forense, arte y psicoanálisis, en donde involucran a «operadores del sistema de justicia (jueces, fiscales, abogados), con personas de otras disciplinas como antropología, psicoanálisis, sociología, analizando categorías jurídicas de uso cotidiano como pueden ser los testimonios, la verdad, la muerte, las lesiones en la piel, la autopsia, a través de los ojos del arte y del psicoanálisis, tratando de enriquecer, viendo las cuestiones complejas a través de distintos prismas. Esto es extensión propiamente dicha, cumple con las definiciones más estrictas», concluye.
También tiene una «actividad permanente de relacionamiento con el medio», tanto cuando se dedica a examinar a las víctimas del terrorismo de Estado que reclaman sus reparaciones, como cuando se involucra con «las víctimas de la violencia doméstica, con los niños maltratados y abusados. Estamos muy lejos de estar en una torre de marfil investigando cosas raras».

Lo bueno, lo malo y la integralidad

A Rodríguez le interesa mucho «la integralidad en sí misma», como paradigma que tiene potencial, pero cree que «hay que reconocer que el propio concepto de integralidad no está construido. Hay ensayos de definiciones, aproximaciones. De hecho, académicos muy caracterizados dicen que no hay una definición clara. La integralidad es como un peaje de lo políticamente correcto: si decimos integral quiere decir que está bueno, pero no sabemos bien qué es».

Encuentra entonces que cuando se habla de la integralidad aparecen tres dimensiones que pueden comparecer: intersectorialidad, diálogo entre conocimientos académicos y saberes populares, e interdisciplina.
La intersectorialidad sería el correlato institucional de la integración de las funciones universitarias, y así «deja de ser un asunto de expertos en extensión y pasa a ser un tema conjunto de las sectoriales de enseñanza, investigación y extensión».
El diálogo entre conocimientos académicos y los saberes populares «marca una fuerte interacción con el medio y con otros actores sociales extramuros, que me parece que también está muy bien».
La tercera dimensión «que se señala, es la interdisciplina. Con estas tres cosas uno podría intuir qué significa la integralidad. Pero es difícil que en alguna de las actividades que se mencionan y se computan como integrales se adviertan claramente estas tres dimensiones, sino que más bien lo que aparece a la vista es la extensión», sostiene.

«Yo provengo de la Medicina y sé adónde llevó a la salud el superespecialismo. Tengo muy metido dentro, por un aprendizaje propio de mi especialización, el valor de lo holístico, y tengo perfectamente claro que los problemas complejos necesitan miradas múltiples. Sobre esto no tengo la más mínima duda. Tengo dudas cuando la palabra integral se transforma en credo religioso tal, que basta con mencionarla para darle legitimidad política a una propuesta. En este sentido pienso que la primera clasificación que deben tener las tareas y proyectos universitarios es en buenos o malos, son de calidad o no tienen calidad. Luego pueden ser disciplinarios, interdisplinarios, multidisciplinarios o transdisciplinarios, pero antes que eso son, desde el punto de vista académico, buenos o malos».


Desde el debate sobre el prorrectorrado se transparentó la existencia de dos paradigmas en la Udelar en torno a la concepción de la extensión universitaria. ¿Es posible una síntesis entre estas concepciones para el trabajo efectivo dentro de esta administración? ¿Cuáles son los límites de lo posible sin abandonar los fundamentos de la propuesta prorrectoral?
No creo que haya dos concepciones sobre extensión, creo que hay más. Hay concepciones muy extremas: desde quienes creen que no tendría que existir hasta los que creen que la extensión constituye una disciplina. Entre esos extremos hay una cantidad de concepciones intermedias, con distintos énfasis, lo cual en mi visión constituye una oportunidad, en cuanto toda esa riqueza, pluralismo, matices, esa cuestión multicolor, genera una diversidad que es muy favorable para la creación, para el pensamiento, para la acción.
Personalmente, si hablara de dos visiones lo haría en el sentido de que hay una visión -sea cual sea su contenido- que se considera a sí misma única y excluyente, a modo casi de un credo religioso, y hay otra visión que apuesta a la libertad de cátedra y al pluralismo, y que no le tiene miedo al pensamiento ni a la diversidad. En ese sentido hay dos concepciones, pero no en el sentido de que haya dos maneras de entender la extensión, ya que creo que hay muchísimas maneras de entenderla. De hecho, en esta idea de que no puede haber un pensamiento único en extensión, en verdad me inspiro en el ex rector Arocena, que lo ha expresado claramente y lo comparto absolutamente.

Bien, pero ADUR Extensión hace hacia el prorrectorado el mismo tipo de acusación: que no considera el pensamiento del otro.
En realidad nunca tuve esta conversación sobre concepciones de la extensión ni sobre ideología con ADUR Extensión. Todas las conversaciones que tuve fueron sobre extensiones horarias, dedicaciones compensadas y dinero. Esa es la realidad, pero espero que en algún momento podamos intercambiar más sobre cuestiones que tienen que ver con el trabajo de los docentes. Pero creo que también como sindicato están en su derecho, no es un asunto solo de la academia, está muy bien que se ocupen de eso.

La relación efectiva de muchas actividades de extensión con la investigación y la enseñanza ha sido puesta en duda en algunos documentos presentados por este prorrectorado. ¿Cómo puede asegurarse esta relación desde un enfoque o política central orientadora? Es decir, ¿cuáles serían los rasgos generales de esa política?
Es una preocupación de este prorrectorado advertir que es un grueso error la idea de que la extensión se hace desde el SCEAM. Sería algo así como creer que la investigación se hace en la CSIC o que las clases se dan en la CSE. Apuesto a la universalización de la extensión, a que la extensión no sea algo que hace un grupo de personas elegidas, con una sensibilidad particular, o que sienten un llamado especial por lo político o por lo social, y que transformaría a ese grupo en un gueto, diferente del grueso de los universitarios. Es una obligación general, una dimensión de la docencia, y de la actividad universitaria de los estudiantes, al igual que la enseñanza y que la investigación. Es en ese sentido que yo he cuestionado la centralización que ha tenido el SCEAM.

En los últimos años, ¿algunas de las actividades de extensión de la Udelar tendían a confundirse con actividades de militancia social?
Puntualmente, he percibido en algunos actores y en algunas actividades, que en realidad es una actividad militante enmarcada dentro de una estructura académica, pero donde el fin es la militancia y el compromiso social y político. Es totalmente legítimo tener un compromiso social y político. Yo empecé a militar a los 12 años, pero no me pagaban. Lo que no es bueno es confundirlo con la actividad académica, que siempre tiene, por supuesto, contenido social y político. Pero otra cosa es transformar eso en una actividad predominantemente política, que no es la función nuestra.

En el documento Orientaciones estratégicas de la Udelar para la Extensión Universitaria y Relaciones con el Medio (2015-2018) se plantea que: «En el mediano plazo debería iniciarse el camino de acreditar las actividades de EUyRM que cumplan con estándares de calidad, por su nivel académico y su impacto en el medio.» ¿Qué indicadores se pueden utilizar para medir la calidad académica y el impacto en el medio de las actividades de extensión?
Es un tema que estamos preparando; en este momento hay un grupo de trabajo que está evaluando los programas, como por ejemplo el PIM, donde precisamente una de las dimensiones a evaluar es el impacto en el medio. Esta pregunta es muy interesante y muy difícil, y me la hicieron en una reunión con egresados: ¿cómo pensaba evaluar esa actividad? Y yo les contesté: de alguna manera. La intención política es evaluar; no puede haber ninguna actividad universitaria financiada con dinero público que no se someta a evaluación. La evaluación puede ser interna o externa a la Universidad, podrá evaluarse con diversas metodologías, eso lo resolverá nuestra sectorial y posteriormente el CDC, pero lo que es claro es que sin evaluar no. La autopercepción de lo importante que es el trabajo que cada uno hace no es una razón que permita continuar con una actividad indefinidamente.
Nuestros compañeros en el SCEAM nos han dicho que en el pasado se contrataron personas para evaluar al servicio, que existe esta evaluación, pero en realidad todavía no me llegaron los nombres de los evaluadores ni las evaluaciones, que parece están escritas. Estoy aquí hace no más que seis meses, espero poderlas conocer porque tal vez sean un instrumento válido a aplicar, o a replicar, o por lo menos puede servir para inspirarse en cómo se puede evaluar.

En documentos recientes del prorrectorado se define la noción de «medio» como algo más amplio que lo que se entendía antes. Ha causado cierto ruido que en esa redefinición del concepto de «medio» se incluya a las empresas privadas de cualquier tipo y naturaleza. ¿Qué ejemplo puede aterrizar este aspecto de la definición?
Y de pronto se puede hacer un satélite, o capaz que uno hace un convenio con el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca para fortalecer el desarrollo de la organización de los trabajadores rurales y surge como una demanda la necesidad de teléfonos para conectar a toda esa gente. La Udelar tiene hace mucho tiempo participación con empresas privadas en el Centro de Extensionismo Industrial, junto con el Latu y la Cámara de Industrias. Pero por la Udelar participa la CSIC, no Extensión.
En la primera reunión que tuve como prorrector con el PIT-CNT, nos plantearon el interés de la central en participar en el Centro de Extensionismo Industrial, porque ven como una enorme debilidad que en un lugar donde se estudian las cadenas productivas los trabajadores no estén representados.
Pero además, el medio es una realidad independiente de cómo la definamos. Yo puedo decir, «el medio son solo los buenos», pero no; están los buenos, los malos y los más o menos. En nuestra opinión la Universidad debe relacionarse con todo el medio. Desde luego, a mí no se me ocurriría financiarle a la Asociación Rural un proyecto. Sí se me ocurriría financiarle a otras instituciones privadas, como algunas cooperativas. Es un problema que tiene cuestiones de terminología y hay veces que existe como un miedo, como que uno tuviera que andar por la vida probando que tiene un fuerte compromiso social. Y eso lo hace cada uno en su vida, y todos conocemos la trayectoria que cada uno tuvo, y dónde estuvo cuando tenía que estar. Ahora, como institución pública que se relacione con todos los sectores de la sociedad de una manera ad hoc, es decir diferente con cada uno, «medio» me parece un término adecuado, y no habría que privarse de ninguna posibilidad.

Está planteada la necesidad de realizar una «evaluación ética» de las actividades de extensión, especialmente cuando se incluyen interacciones con personas o comunidades vulnerables. ¿Qué cuestiones o qué perspectivas debe abordar esa evaluación?
En los documentos presentados establezco una analogía bastante fuerte con la ética de la investigación. Los investigadores tendemos a pensar que nuestra actividad, como tiene una finalidad noble, prácticamente ya está legitimada desde el punto de vista moral. Si yo quiero producir una vacuna para salvar a muchas personas, ya de hecho estaría probada la moralidad de mi investigación, por su finalidad. Sin embargo en el camino puedo cometer unos cuantos atropellos, como se han cometido y se cometen hasta el día de hoy, utilizando seres humanos como medios para un «fin superior».
Establezco esta analogía porque en extensión muchas veces se establecen interacciones con personas y comunidades vulnerables. Paralelamente los estudiantes que trabajan en esos emprendimientos tienen el requisito curricular de realizar las acciones planeadas para salvar un escollo y progresar en su carrera, y los docentes para cobrar el sueldo a fin de mes. Entonces es muy válido que una mirada que no tenga conflicto de intereses vea si realmente las acciones que se realizan en esos contextos tienen algún beneficio para las personas con las que se interactúa, o si los únicos beneficiarios son los universitarios. Los temas de los riesgos y los beneficios, de la confidencialidad de los datos, el no usar a la gente, son cuestiones sobre las cuales no está de más que se establezca una reflexión ética, sistemática, en las actividades de extensión. Y no hay que ver esto como una cuestión establecida, hay que verlo como un componente de la calidad de la actividad universitaria.

En el documento aprobado por el CDC, que se plantea abierto a incorporaciones, se habla desde el título de Orientaciones estratégicas para la Extensión Universitaria y Relaciones con el Medio. Estas orientaciones, ¿se van a transformar en líneas de trabajo? ¿qué líneas de trabajo se pretenden desarrollar en los próximos años?
El 27 de abril presentamos un documento que se está discutiendo en la Udelar en el que aparece el eje de los derechos humanos como el paradigma sobre el cual debería hacerse la actividad de extensión. Pensamos que esta concepción es más adecuada, más aggiornada a nuestra época, y seguramente con un compromiso político más radical que cualquier otra concepción que se haya ensayado hasta ahora. Es por supuesto una opinión, y está a resolución de las autoridades.
Hay un segundo aspecto que tiene que ver con la descentralización. Descentralización es una linda palabra, es difícil que alguien diga «yo no quiero la descentralización». Pero en la definición propuesta significa preguntarse cómo queremos aplicar los recursos de la extensión. ¿Los queremos concentrar en el local de Extensión en Montevideo o los queremos en los servicios y en territorios del interior en que la Udelar está instalada? Estoy firmemente convencido de que la opción es esta última, que tenemos que animarnos a soltar esta concentración actual y permitir la libertad, la creatividad, el desarrollo de la extensión de los servicios a través de actividades y de propuestas que genuinamente se correspondan con las realidades propias. No hay que pensar que para participar en la extensión hay que adaptarse a los modelos y los corsé que nosotros les imprimimos desde los llamados centrales, avenirse a ciertas condiciones, incluida una definición de extensión, que es lo que había hasta el día de ayer, y que se terminó. Tiene que haber una propuesta, un proyecto, y que los mejores ganen. No hay que estar de acuerdo con alguien para poder concursar.
Imagino la extensión mucho más descentralizada. No estoy hablando de menos, sino de más recursos para la extensión, pero quiero dejar bien claro que el camino no es el de seguir engordando el Servicio Central. Pienso que la concentración puede tener un aspecto bueno en cuanto a que genera cierta experticia en la gente, cierta trayectoria, y tiene una cosa mala que es la endogamia. Es necesario combinar la experiencia acumulada e importante de lo que se ha hecho, con una apertura de cabeza y de puertas, de manera que no se restrinja el grueso de la extensión a un grupo; por eso es una gran apuesta a los servicios. Y descentralización supone también descentralización de los recursos.

Justamente, la Udelar termina de preparar su pedido presupuestal. ¿Qué pide Extensión en cuanto a montos, cómo se va a distribuir, qué objetivos se marcan como prioritarios?
El pedido presupuestal fue elevado a las autoridades universitarias por el prorrector anterior, o sea antes que yo asumiera. Él planteó la duplicación del dinero que recibe hoy el SCEAM. Posteriormente, se nos pidió que elaboráramos un documento de Misión y Visión del servicio, que fue votado por unanimidad en la comisión cogobernada de Extensión. Y en el momento actual, más allá del conjunto de documentos internos, lo que hay es una definición global de pedido presupuestal basada en la participación de la Udelar en el presupuesto de la enseñanza, y de la enseñanza en el conjunto del PBI, y una serie de programas transversales que forman parte de la ingeniería que la Udelar eligió para solicitar su presupuesto. El resto es todo una etapa posterior, que va a llevar indudablemente tensiones internas, porque una vez que está la asignación presupuestal hay intereses contrapuestos, muchos de ellos legítimos, en la distribución del presupuesto. Yo dije que quería más y mejor extensión, y eso supone que también quiero más presupuesto para la CSEAM, y también supone que no quiero que se ejecute igual, que no quiero que se ejecute priorizando la centralización, sino de una manera mucho más descentralizada.
Hoy el SCEAM tiene una parte pequeña del presupuesto universitario; hay actividades de extensión en todos los servicios cuyas partidas no están incluidas en este número que ejecuta el Servicio Central. Apuesto a una ejecución descentralizada y también muy cuidadosa de los recursos. Recibimos una pequeña parte del total del presupuesto de la Udelar, pero no es que recibamos poco. En extensión estamos ejecutando centralmente tres millones de dólares por año. Eso es dinero en cualquier lugar de este pequeño país. Y nosotros queremos más, pero no por querer más vamos a disponerlo de cualquier manera, sino con eficiencia y de forma acorde con los planes que tenemos, que tienen que ver con la descentralización y con una estructura central que tenemos que redefinir. Esto lo hemos hablado con los docentes desde el comienzo. Es una estructura un poco perversa y desalentadora, basada en grado 1 de altísimas cargas horarias, inusualmente altas. Queremos que los cargos reflejen efectivamente el grado académico y la trayectoria de los docentes, y que las cargas horarias reflejen el trabajo que hacen, y no haya riesgo de que se conviertan en una variable de ajuste para lograr un salario más razonable. Queremos transparentar, y si es grado 3 de 20 o 30 horas, que no aparezca como grado 1 de 59 horas.

¿Esa adecuación se haría a través de llamados a concurso?
Sí, por supuesto que los cargos van a ser llenados en forma reglamentaria. Eso está claro, los cargos se proveerán por llamados abiertos.
Creo que probablemente debería haber más docentes; para eso necesitamos ese incremento presupuestal. También creo que básicamente hay que invertir la proporción de los docentes que se financian y se traspasan hacia los servicios, con los que se asientan en el Servicio Central.

Esa inversión del porcentaje, ¿se hace aumentando la cantidad de los docentes que están en los servicios y a la vez disminuyendo los que revistan centralmente, o solo con aumentarlos en los servicios ya se logra la proporción deseada?
Estamos haciendo las cuentas. Lo que es seguro es que el criterio no es construir a partir de mantener el statu quo. El proceso es otro, es plantearnos qué SCEAM queremos, de qué dimensiones y con qué características. Si acordamos eso cubrimos los cargos correspondientes, y habrá otros cargos que trabajarán en los servicios de la Udelar.


Siglas
CSIC: Comisión Sectorial de Investigación Científica,
CSE: Comisión Sectorial de Enseñanza
CSEAM: Comisión Sectorial de Extensión y Actividades en el Medio
SCEAM: Servicio Central de Extensión y Actividades en el Medio
CDC: Consejo Directivo Central
Publicado el viernes 21 de agosto de 2015

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Hugo Rodríguez, Prorrector de Extensión. Foto: Richard Paiva-UCUR.
 
 

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