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Sábado 25 de Noviembre de 2017

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Stiglitz: Desigualdades sociales obligan a «volver a entender cómo funciona la economía»

El economista Joseph Stiglitz recibe el título Doctor Honoris Causa de la Udelar. 14/12/2015. Foto: Richard Paiva-UCUR. Joseph Stiglitz, economista norteamericano que recibió el premio Nobel de Economía en 2001, fue distinguido este lunes con el título Doctor Honoris Causa de la Universidad de la República (Udelar). En su oratoria se enfocó en una de sus áreas de investigación: la desigualdad. Señaló que las explicaciones y las soluciones que se dieron en Estados Unidos y en otros países en los últimos 30 años fracasaron, porque han llevado a una mayor desigualdad y al enriquecimiento de los más ricos. «Un sistema económico que no proporciona bienestar a una parte muy importante de la sociedad es un sistema económico que fracasa» sostuvo, y comentó que «como investigadores tenemos que tratar de encontrar las razones de esta falla y dónde fallaron las viejas teorías».

Previo a entregar el título a Stiglitz, el rector de la Udelar, Roberto Markarian, reseñó que la distinción fue propuesta por las facultades de Ciencias Sociales y de Ciencias Económicas y de Administración, y que fue aprobada por la comisión integrada según la prescripción de la Ordenanza de Títulos Docentes Honoríficos por el rector, Hugo Achugar, Susana Mallo, y Rodolfo Gambini. El Consejo Directivo Central aprobó la solicitud el 10 de noviembre; no lo hizo por unanimidad, porque no contó con el apoyo de los consejeros estudiantiles, pero Markarian comentó que «la economía tiene sus diferencias y orientaciones distintas y no se podía pedir que en la Universidad hubiera unanimidades al otorgar esta distinción». El rector definió como «un honor» hacer la entrega de este título a una persona que «colaboró a la formación de diversas instituciones, algunas con raigambre uruguaya». Se refería al Instituto de Investigación para el Desarrollo, el Crecimiento y la Economía (RIDGE, por su sigla en inglés) creado en 2014 a partir de un acuerdo firmado entre la Asociación Internacional de Economía y el gobierno uruguayo, que preside Stiglitz y está integrado por Enrique Iglesias y el ministro de Economía y Finanzas, Danilo Astori, entre otros.

Cambio de paradigma
Álvaro Forteza, docente del Departamento de Economía de la Facultad de Ciencias Sociales, tuvo a su cargo la laudatio. Stiglitz «tiene sobrados méritos desde todo punto de vista -académicos, de aporte institucional, humano-, para recibir esta distinción», aseguró.

El docente reseñó los aportes fundamentales de Stiglitz al pensamiento económico. Sostuvo que «tienen un eje conductor básico que es la economía de la información», y catalogó ese aspecto como «el centro de un cambio de paradigma, que debe haber sido el más importante de las últimas décadas». Forteza detalló que «el hecho de que los agentes económicos, familias, empresas, gobierno, individuos, tengan información incompleta sobre el mundo que los rodea y además, usualmente asimétrica —el hecho de que unos tengamos más y otros menos en relación a un intercambio o a una relación social específica— tiene consecuencias enormes que eran insospechadas antes de que el profesor Stiglitz y varios colaboradores en los setenta y ochenta y en adelante nos mostraran que este no era un problema menor, si no una cuestión central que implica un cambio de paradigma». Justamente, por sus análisis de los mercados de la información asimétrica fue que Stiglitz obtuvo el premio Nobel de Economía en 2001 junto a George Akerlof y Michael Spence.

«Nos mostró que estos problemas de información pueden y suelen provocar que muchas transacciones económicas potencialmente beneficiosas para todas las partes, no lleguen a realizarse o se realicen en menor medida de lo que sería deseable», indicó Forteza para quien muchas veces desaparecen mercados por ese motivo. Lo ejemplificó con los temas de crédito, y precisó que Stiglitz ayudó a entender «por qué funcionan tan mal los sistemas financieros, por qué suele ser imposible para muchos agentes acceder al crédito, por qué tenemos fallas con frecuencia. Hay una historia básica que es solamente el comienzo de una literatura enorme que siguió, que tiene que ver con la idea de que en este tipo de actividades hay información asimétrica de parte de quien está prestando y de quien esta pidiendo prestado: el prestamista no observa perfectamente la calidad del prestatario —del que pide el crédito— para qué lo va a usar, y entonces la recuperación es algo que el prestamista no controla perfectamente y depende mucho de quién sea el prestatario, de lo que haga, o sea es un problema de tipos, un problema de acciones», explicó. Forteza dijo que «se puede dar un hecho curioso que antes no se había notado desde el punto de vista del pensamiento económico, que es que el precio está asociado a la calidad», porque «si el prestamista sube la tasa de interés, puede estar induciendo un deterioro de la calidad de los prestatarios. Dicho malamente, si uno pretende tasas de interés muy altas, probablemente se quede solamente con individuos que están dispuestos a tomar un crédito a esas tasas de interés que se meten en cosas altamente riesgosas. [...] Es el propio prestamista el que prefiere de repente trabajar con tasas de interés más bajas para no deteriorar la calidad del pool de prestatarios y termina teniendo que racionar, entonces hay una falla de mercado que es bastante llamativa, hay un racionamiento que no es provocado por ningún gobierno, es que por problemas de información los mercados están funcionando mal, y surge endógenamente un racionamiento».

Forteza ejemplificó el impacto de los problemas de información con los «salarios de eficiencia» y los contratos laborales. Dijo que si por ejemplo a un trabajador «se le paga un salario muy bajo uno no puede esperar que el rendimiento sea elevado, y viceversa». Observó que las empresas puedan estar interesadas en tener salarios no demasiado bajos, pero que «esto podría llevar a una situación donde hay necesariamente desempleo. Y esto de nuevo, no es un problema vinculado a acciones de gobierno, sino a fallas muy esenciales de los propios mercados. La economía de mercado muchas veces no logra lidiar adecuadamente con los problemas de información, en particular de información asimétrica».

Muchos de los escritos del profesor Stiglitz «están aplicados a macroeconomía, los problemas más globales, los problemas de crédito, de salarios de eficiencia, de desempleo; ni qué hablar la microeconomía, porque una de las cosas que hicieron los aportes de Stiglitz fue dar fundamento microeconómico a algunas intuiciones. Muchas de estas cosas los hombres prácticos al menos las intuían; no quiere decir que supieran exactamente cómo manejarlas. Logró calzar estas instituciones, estas preocupaciones que estaban por allí, con un análisis formal», remarcó

Forteza valoró que «en economía política los aportes de la economía de la información son absolutamente centrales», para entender cómo se hace la delegación de decisiones en un subsector especializado de la sociedad, «cómo se controla, cómo se rinde cuentas, qué incentivos hay, si se selecciona o no los mejores, qué calidad tienen ciertas políticas. Yo creo que todo esto es impensable sin los aportes que gente como el profesor Stiglitz han hecho en las últimas décadas».

Subrayó también su contribución al cuestionar la teoría que señalaba que el problema del desempleo se debía exclusivamente a la intervención gubernamental, por «fijar salarios mínimos demasiado altos». Dijo que Stiglitz estuvo en Nairobi hace 30 años y que no había esa institución del salario mínimo y sin embargo, había un desempleo generalizado. «Se puso a pensar en el problema del desempleo a partir de esa realidad, fue un pensamiento muy útil para los países en desarrollo», destacó, al tiempo que resaltó que «logró introducir estos elementos que eran tremendamente heterodoxos, rompió con un viejo paradigma sin perder rigor».

Forteza definió a Stiglitz como un animador del debate político y de la agenda pública mundial, porque «ha levantado muchos temas que podrían haber pasado desapercibidos. Sus intervenciones suelen ser incisivas, polémicas y hacen pensar, especialmente cuando contrarían las convicciones asentadas en nosotros», señaló.

También resaltó su faceta «como constructor institucional», que se ha involucrado con el quehacer diario. Destacó que fue presidente del Consejo de Asesores Económicos del presidente de Estados Unidos entre 1995 y 1997 y fue vicepresidente y economista jefe del Banco Mundial entre 1997 y 2000 «en un período difícil, removedor en el cual empezó a correrse desde lo que era el Consenso de Washington "hacia una visión más plural". Estoy seguro de que no logró todos los objetivos que buscaba, no sé exactamente cuán satisfecho se siente de sus esfuerzos, pero soy consciente de los que hizo y tengo la impresión de que tuvo un impacto duradero, quizás no tanto como hubiera querido».

Por último, destacó su contribución al RIDGE, que tiene la finalidad de «promover investigación, enseñanza, divulgación, extensión de la economía desde una perspectiva del sur en esta región», y pidió a otros uruguayos aprovechar esta oportunidad de interactuar con especialistas del hemisferio norte.

Fracaso del sistema económico
Stiglitz agradeció el reconocimiento y opinó que era «un título muy significativo» porque «cuando era niño hablábamos de Uruguay como la Suiza de América», y en los últimos 20 años visitó varias veces nuestro país. Comentó que «en los últimos 250 años una de las ideas más importantes de la economía ha sido la idea de Adam Smith de la mano invisible del mercado. Y es que los individuos y las empresas en una búsqueda del bienestar denuncian en favor del bienestar general y esto sucede como si estuviera guiado por una mano invisible. Mi investigación prueba que esa mano invisible, lo es simplemente porque no está», y señaló que «esto tiene que ver con una reevaluación del papel que cumplen los mercados, los gobiernos y la sociedad».

Anunció que se dedicaría a hablar de la desigualdad, y así lo hizo. Detalló que nació y se crió en Gary, una ciudad del estado de Indiana, y que si bien la época de auge de la actividad industrial se llamaba «la época de oro, lo que yo vi mientras me iba formando era cada vez más discriminación racial, grandes niveles de desigualdad creciente, recesiones severas, episódicas y luchas por el trabajo. A mí no me parecía tan dorada esa época». Cuando estudiaba economía «decía que los mercados eran perfectos y me convencí de que había algo equivocado en lo que me estaban enseñando y eso es a lo que se ha dirigido en gran medida mi investigación», explicó. Dijo que en su tesis de doctorado La distribución del ingreso y la riqueza, intentó entender las fuentes de la desigualdad y recomendó esa publicación a los estudiantes de grado. Dijo que hace unos años escribió otro artículo sobre desigualdad, Del 1%, por el 1%, para el 1% que no fue publicado en una revista de Economía sino en Vanity Fair, y entre risas anunció a los estudiantes que tendrían muchos más lectores con esas publicaciones.

Afirmó que «la desigualdad ha estado creciendo mucho» en Estados Unidos y en otros países. «Cada semana encontramos hallazgos de investigación que muestran cuán grave es este problema de la desigualdad. El premio nobel de Economía Angus Deaton publicó hace unas semanas un artículo que dice que la expectativa de vida de los varones blancos está reduciéndose. La razón es un creciente uso del alcohol, las drogas y el suicidio. Y para algunos esto no es una sorpresa porque los ingresos no solamente no han estado estancados sino que además están reduciéndose», comentó. Especificó que «el salario de los trabajadores hombres es menor que hace 40 años y los salarios más bajos son más bajos que hace 60 años». Aseguró que «un sistema económico que no proporciona bienestar a una parte muy importante de la sociedad es un sistema económico que fracasa», y dijo que «como investigadores tenemos que tratar de encontrar las razones de esta falla y dónde fallaron las viejas teorías».

Hacia nuevos horizontes
Stiglitz resumió «algunos de los nuevos entendimientos que estamos teniendo». En primer lugar afirmó que «la economía de goteo no funciona. A la gente de arriba del todo le ha ido muy bien, pero al resto de la sociedad no le ha ido tan bien. Esto significa que los mercados por sí mismos no van a resolver el problema. El crecimiento por sí solo tampoco va a resolver el problema». En segundo lugar, sostuvo que observa «el crecimiento y el desempeño económico como complementario de la igualdad: las economías con mayor grado de igualdad se desempeñan mejor». En tercer lugar, mencionó que «no se puede tener una igualdad de oportunidad que se describe a menudo como el sueño americano sin tener una mayor igualdad en los ingresos». Por último, mencionó «la fuente de la desigualdad»: «Durante 200 años esta ha sido un área del debate económico. Hay una escuela que está relacionada con Adam Smith que habla de las fuerzas de la oferta y la demanda dentro de un modelo de competencia y muestra cómo los cambios en la oferta y la demanda, la tecnología, la globalización, lleva a este problema de la desigualdad». En cambio, dijo que «la nueva escuela se concentra en las imperfecciones del mercado, en las imperfecciones de la competencia, utiliza las ideas de la teoría de los juegos para explicar el papel que desempeña la desigualdad». Refutó la primera visión porque «la productividad laboral en los últimos años se ha más que duplicado, pero los salarios se han estancado». Señaló que «a pesar de que no hay una prueba de la productividad que tienen los CEO [directores de las organizaciones], el salario que reciben se ha ido a las nubes. Antes solía ser el salario de los presidentes de las empresas 20 veces mayor que el salario de los trabajadores; ahora como promedio es más de 300 veces y en algunas empresas en 1.000 veces superior».

Stiglitz indicó que «hace un tercio de siglo Estados Unidos y otros países empezaron a escribir o a reescribir las nuevas reglas del capitalismo. Cambiaron las leyes que rigen los mercados laborales, los mercados financieros, las corporaciones, los marcos institucionales y legales cambiaron de forma sustancial. La idea fue que reducir impuestos y regulaciones dinamizaría la economía y si bien iba a haber más desigualdad, todos iban a tener un pedazo mayor de la torta. Ya hemos tenido un tercio de siglo con este experimento y creo que podemos decir que ha fracasado. El único grupo que ha crecido, que le ha ido bien en Estados Unidos, y también se aplica en otros países, es el que está arriba del todo», aseguró.

Explicó que por eso la agenda de muchos políticos «es volver a escribir las reglas», y consideró que «esto va a resultar en una economía más dinámica con una posibilidad de compartir la prosperidad mayor. Para los investigadores esto abre una nueva etapa de investigación, de preguntas: las direcciones que hemos tenido en la enseñanza de la economía y que han prevalecido durante 200 años tienen que ser reexaminadas. Para los docentes eso quiere decir que muchos de los libros de texto van a tener que ser revisados», vaticinó.

Por último, Stiglitz comentó que «lo que ha sucedido en Estados Unidos ha tenido un efecto paralelo en la mayor parte del mundo y es por eso que es importante tener institutos de investigación como RIDGE, para poder así volver a pensar, a entender cómo funciona la economía». Saludó que la comunidad sea global, y entre lo que «no ha funcionado bien de la globalización», señaló que «la visión del sur no ha sido escuchada o articulada». Dijo que «por eso es importante tener instituciones como RIDGE que hagan investigación, que desarrollen, que puedan articular el pensamiento del sur para que sea entendido».

Video de Teleuniversitaria

Resolución y justificación
Publicado el lunes 14 de diciembre de 2015

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El economista Joseph Stiglitz recibe el título Doctor Honoris Causa de la Udelar. 14/12/2015. Foto: Richard Paiva-UCUR.
El economista Joseph Stiglitz recibe el título Doctor Honoris Causa de la Udelar. 14/12/2015. Foto: Richard Paiva-UCUR.
El economista Joseph Stiglitz recibe el título Doctor Honoris Causa de la Udelar de manos del rector Markarian. 14/12/2015. Foto: Richard Paiva-UCUR.
El economista Joseph Stiglitz recibe el título Doctor Honoris Causa de la Udelar de manos del rector Markarian. 14/12/2015. Foto: Richard Paiva-UCUR.
El economista Joseph Stiglitz recibe el título Doctor Honoris Causa de la Udelar. 14/12/2015. Foto: Richard Paiva-UCUR.
Retrospectiva 2015. Abierto por balance. El economista Joseph Stiglitz recibe el título Doctor Honoris Causa de la Udelar de manos del rector Markarian. Foto: Richard Paiva-UCUR
El economista Joseph Stiglitz recibe el título Doctor Honoris Causa de la Udelar. 14/12/2015. Foto: Richard Paiva-UCUR.
El economista Joseph Stiglitz recibe el título Doctor Honoris Causa de la Udelar. 14/12/2015. Foto: Richard Paiva-UCUR.
El economista Joseph Stiglitz recibe el título Doctor Honoris Causa de la Udelar. 14/12/2015. Foto: Richard Paiva-UCUR.
El economista Joseph Stiglitz recibe el título Doctor Honoris Causa de la Udelar. 14/12/2015. Foto: Richard Paiva-UCUR.
El economista Joseph Stiglitz recibe el título Doctor Honoris Causa de la Udelar. 14/12/2015. Foto: Richard Paiva-UCUR.
Espectáculo artistico en homenaje al Doctor Honoris Causa de la Udelar Joseph Stiglitz. 14/12/2015. Foto: Richard Paiva-UCUR.
Espectáculo artistico en homenaje al Doctor Honoris Causa de la Udelar Joseph Stiglitz. 14/12/2015. Foto: Richard Paiva-UCUR.
Espectáculo artistico en homenaje al Doctor Honoris Causa de la Udelar Joseph Stiglitz. 14/12/2015. Foto: Richard Paiva-UCUR.
 
 

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