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Domingo 24 de Setiembre de 2017

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Observador sensible y confiable, Larrañaga vuelve a Paysandú

Ana Frega, Roberto Markarian y Alicia Casas. Presentación de «Diario del viaje de Montevideo a Paysandú». Foto: Richard Paiva-UCUR. 23/11/2016«Profundamente americano», político, naturalista. Estas y otras facetas del sacerdote Dámaso Antonio Larrañaga fueron recordadas el 23 de noviembre en el lanzamiento de la reedición universitaria de su Diario del viaje de Montevideo a Paysandú.

El libro retrata el viaje de Larrañaga en 1815, mandatado por el cabildo de Montevideo para reunirse con el general José Artigas, y evidencia su capacidad para actuar también como observador sensible y cronista confiable de situaciones ya sea trascendentes o insignificantes que ocurrían en el territorio oriental en una época de convulsiones, relataron los presentadores: la historiadora Ana Frega, la directora del Archivo General de la Nación (AGN), Alicia Casas, y el rector de la Universidad de la República (Udelar) Roberto Markarian. El acto se desarrolló en la sala Maggiolo.

Valorando que se trataba de un material «muy deseado por los estudiosos», la Revista Histórica difundió los manuscritos en 1910. En efecto, el diario ofrece información valiosa para geógrafos, historiadores, biólogos, antropólogos, entre otros. Desde la década de 1930 se hicieron bastante conocidos los fragmentos que describen los encuentros del sacerdote con Artigas y Fructuoso Rivera, pero en el texto Larrañaga también retrata paisajes, describe formaciones geológicas, especies vegetales y animales, pueblos y villas, arquitecturas, personas diversas y sus actitudes. Refiere con detalle costumbres, modos de producción y comercio, escenas domésticas y rurales, formas de relacionamiento del hombre con la naturaleza. Además observa las consecuencias de la guerra, las formas de organización política que rigen en diferentes regiones del territorio, propone alternativas para mejorarla y para impulsar la actividad económica.

La primera versión universitaria data de 1967. En esta reedición se incluyeron ilustraciones del propio Larrañaga, facilitadas por el Archivo General de la Nación.

Frega se refirió al contexto histórico y geopolítico en que se produjo esta obra, que logra transmitir «el carácter vertiginoso de los acontecimientos que se estaban produciendo». Afirmó que el texto brinda datos importantes sobre lo que en ese momento estaba en juego: no solamente la revolución del Río de la Plata y los destinos políticos de la Provincia Oriental, como «nuevo sujeto soberano», sino también las revoluciones hispanoamericanas.

Un viaje, varios trayectos

El viaje se desarrolla entre el 31 de mayo y el 26 de junio de 1815. Para entonces los españoles habían sido derrotados en el Río de la Plata y la Provincia Oriental había instaurado un gobierno unificado. La misión de Larrañaga se cumple en un momento de inflexión. Por una parte, España había recuperado al rey Fernando VII y reafirmaba su postura absolutista. Esta situación abonaba el temor de los criollos ante una posible expedición española para reconquistar los territorios americanos, con apoyo de Portugal en el caso del Río de la Plata.

Además, desde el inicio de la revolución se habían manifestado en las provincias de esta zona del continente «maneras diferentes de entender la asunción de derechos soberanos», expresó Frega. En mayo de 1815 esas tensiones derivaron en una fractura del gobierno de la Provincia Oriental, a partir de los cuestionamientos del cabildo de Montevideo conformado en su mayoría por élites hispanocriollas, sobre el liderazgo artiguista. Desde el interior Artigas procuraba la defensa de las fronteras para evitar un avance de las fuerzas portuguesas, pero sus órdenes no fueron aceptadas. En consecuencia, presenta ante el cabildo la renuncia a sus funciones como jefe de las tropas orientales. Con el fin de evitar su retiro, se dispone de inmediato una misión negociadora, designando para ella a Larrañaga y al regidor Antolín Reyna.

Las tensiones políticas también resonaban en las Provincias Unidas, donde la fuerza del artiguismo se había extendido con profundidad. Frega destacó que el diario de Larrañaga también da cuenta de las negociaciones de Artigas con el gobierno de esas provincias. En el texto se refleja el período de mayor expansión del artiguismo, pero a la vez el momento en que empieza a retraerse el apoyo al movimiento y se debilita el reconocimiento de las soberanías particulares de los pueblos como principio organizativo en la región.

La historiadora señaló que el diario admite muchos trayectos de lectura. Puede constatarse que el texto fue revisado y retocado por el autor con posterioridad, y que parece haber sido escrito para ser divulgado. Frega indicó que resta responder quiénes serían los lectores a los que se dirigía Larrañaga, y acaso por qué no fue impreso con ese fin.

Por su parte Casas comentó varios fragmentos del diario, destacando su valor histórico y a la vez, el temperamento científico del autor. «Los más importantes naturalistas nacidos en Iberoamérica en el siglo XVIII fueron el jesuita chileno Ignacio Molina, el neogranadino Francisco José de Caldas y Dámaso Antonio Larrañaga», aseguró. Se refirió a su trabajo en este campo del conocimiento, a las obras que publicó y a los vínculos que mantuvo con otros naturalistas destacados de la época, como Aimé Bonpland.

Casas relató la historia del acervo documental de Larrañaga, y comentó que originalmente fue confiado por su familia a Andrés Lamas, quien ordenó y publicó algunos escritos en Montevideo y Buenos Aires. En 1909 esos documentos estaban en la capital argentina «en bastante mal estado», informó, y pasaron a ser conservados por el AGN. La directora enseñó varias ilustraciones de Larrañaga, y algunas de Bartolomé Muñoz, que retratan especies vegetales y animales que se mencionan en el diario del viaje a Paysandú.

Admirado por la belleza del Río Uruguay, en uno de los pasajes de la obra Larrañaga produce una prosa «de dimensiones poéticas laicas», comentó Casas, el sacerdote no hace referencia a la creación divina, sino a «la naturaleza». El texto revela la frustración de Larrañaga por no poder observar el paisaje por más tiempo, y es una de las poquísimas oportunidades en que el autor expresa sus sentimientos, comentó.

Relatos centenarios

El rector destacó la presencia de integrantes de la Sociedad Rodoniana, que el año próximo conmemora el centenario de la muerte de José Enrique Rodó, y de familiares de Carlos Vaz Ferreira. Elogió la obra de Larrañaga porque «observó al país con ojos críticos, lúcidos», y reflexionó que «una visión amplia, generosa, aceptando discrepancias sobre opiniones variadas -Larrañaga en particular-, constituye parte de nuestra formación y de nuestra República».

Markarian leyó por primera vez el Diario del viaje de Montevideo a Paysandú en 1968, en medio de la tarea militante que le imponía el comité de movilización de la Federación de Estudiantes Universitarios. Incluso dibujó un mapa del recorrido con fechas y los nombres de la época de las ciudades. «Me abrió una concepción de un país tan distinto».

Recorriendo durante la última semana de turismo caminos cercanos a los que transitó Larrañaga en su regreso -Las Víboras, los Cerros de San Juan, Real de San Carlos, Colonia, Riachuelo-, el rector recordó un comentario «revelador del estado de nuestro país hace 200 años: Entramos por sobre ruinas, que indicaban que algún tiempo fue un pueblo rico y opulento; y en efecto fue el depósito del gran comercio clandestino que por muchos años hicieron los portugueses con Buenos Aires. Era la ciudad de Colonia. Pero a pesar de la devastación de la guerra eran tiempos de expectativas de un futuro mejor y de unión de los pueblos del antiguo Virreinato, en particular para las masas populares que acompañaban a Artigas».

También rescató un personaje raro. El único subrayado en su libro de 1968 es el episodio del comerciante inglés recién llegado de Buenos Aires. «Nosotros aunque habíamos oído algunos rumores acerca de esto, estábamos muy distantes de creerle lo que nos dijo, y por el término de tan pocos días y el empeño que manifestó en persuadirnos de esto, comprendimos, que lo que deseaba era que nuestra pobre gente malbaratase y vendiese por medio real los cueros y sebos, que era el objeto principal de su venida; y por lo mismo nos empeñamos en manifestarles todo lo contrario, como así se ha verificado. Es necesario, pues, que sepan nuestros paisanos que ya no es tan común en el comercio aquella buena fe y probidad y que aun en el día caracterizan a nuestros honrados hacendados».

El rector anunció que la próxima semana se reunirá por primera vez una comisión asesora de publicaciones, con la idea de «mejorar y unificar los esfuerzos que se hacen desde distintos lugares de la Universidad», y eventualmente «ahorrar» recursos.

El Diario del viaje de Montevideo a Paysandú se encuentra a la venta en el Centro de Información Universitaria. Hall del edificio central de la Universidad, Av. 18 de Julio 1824, teléfono 2408 2566
Publicado el miércoles 23 de noviembre de 2016

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Alicia Casas. Presentación de «Diario del viaje de Montevideo a Paysandú». Foto: Richard Paiva-UCUR. 23/11/2016.
Presentación de «Diario del viaje de Montevideo a Paysandú». Foto: Richard Paiva-UCUR. 23/11/2016
Presentación de «Diario del viaje de Montevideo a Paysandú». Foto: Richard Paiva-UCUR. 23/11/2016
Ana Frega en la presentación de «Diario del viaje de Montevideo a Paysandú». Foto: Richard Paiva-UCUR. 23/11/2016
Presentación de «Diario del viaje de Montevideo a Paysandú». Foto: Richard Paiva-UCUR. 23/11/2016
Ana Frega, Roberto Markarian y Alicia Casas. Presentación de «Diario del viaje de Montevideo a Paysandú». Foto: Richard Paiva-UCUR. 23/11/2016
Roberto Markarian en la presentación de «Diario del viaje de Montevideo a Paysandú». Foto: Richard Paiva-UCUR. 23/11/2016
 
 

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