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Viernes 26 de Mayo de 2017

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PEDECIBA: 30 años empujando el muro del conocimiento

Entrevista a Álvaro Mombrú y Beatriz Garat, director y subdirectora de PEDECIBA. Foto: Richard Paiva. 07/03/2017Creado en 1986 por un convenio entre el MEC y la Udelar, el Programa de Desarrollo de las Ciencias Básicas (PEDEClBA) es un organismo ubicuo que funciona por medio de redes de investigadores financiados por distintas instituciones relacionadas con la investigación. En octubre del año pasado cumplió 30 años que fueron festejados a través de distintas actividades. Como las cifras redondas terminan siendo oportunas para balances y prospectivas, el Portal de la Universidad entendió apropiado hablar con los responsables del Programa —doctor Álvaro Mombrú, director, y doctora Beatriz Garat, subdirectora— para conocer su evaluación del desarrollo alcanzado y saber sobre los nuevos proyectos y los desafíos que se plantea la institución.

Álvaro Mombrú comenzó su carrera como investigador dedicándose al estudio de las propiedades de los cristales. Hoy su centro es la investigación en diseño y síntesis de nuevos materiales. Beatriz Garat investiga en biología molecular, en particular los cambios en la expresión génica del Trypanosoma cruzi, agente causal del Mal de Chagas, para cortar su diferenciación y de esa forma impedir que la enfermedad siga proliferando.

Sobre los 30 años ya cumplidos, destacan a nivel institucional la fundación misma del PEDECIBA como un hito para la comunidad científica uruguaya, que marcó un antes y un después en el desarrollo de las ciencias y en el logro de la existencia de posgrados en el país. También resaltan la renovación en 2008 del convenio entre la Udelar y el MEC, que además de marcar la vigencia del Programa, lo actualiza.

En lo académico señalan que cada vez que fue aprobado algún posgrado dentro de las cinco áreas fundacionales y del área de Geociencias (agregada un poco después), eso fue un hito muy grande en cada una de las disciplinas, «porque en definitiva la formación de recursos humanos es central para el Programa». Apuntan que ahora están por llegar a otro suceso de este tipo, ya que pronto egresarán los primeros doctores de Geociencias, el último de los doctorados creados. Y anotan que en esa misma línea también son hitos los posgrados interdisciplinarios: la maestría en Bioinformática y la propuesta de maestría en Nanociencias y Ciencia de Materiales.

¿Cuáles son los principales desafíos que perciben para el Programa?

AM: Creo que un reto que el PEDECIBA tiene y que desde la dirección hemos tratado de impulsar, es lograr que las ciencias básicas sean vistas como parte integrante de un sistema científico tecnológico, partícipe de todos los procesos científicos tecnológicos que hay en el país. Muchas veces ocurre que hay investigadores PEDECIBA atrás de determinados desarrollos, atrás de determinados diseños, y tenemos que rescatar el hecho de que el Programa también está detrás de ellos, tratar de poner en el tapete el valor del Programa, que arranca desde lo que es formación de recursos humanos en ciencias básicas (CCBB), mantenimiento de laboratorios en CCBB, producción de conocimientos en CCBB. Y cómo no se queda en eso, y en realidad se expande hacia muchas otras áreas en donde se ignora o a veces no se toma en cuenta que el Programa también está detrás de ellas. Creo que ese es un desafío, el marcar la presencia de investigadores PEDECIBA –cuando digo investigadores lo digo en forma muy amplia, porque estamos hablando también de futuros investigadores: nuestros estudiantes de posgrado, que nosotros los consideramos ya como potenciales investigadores— que están muchas veces atrás de situaciones que quizá en el imaginario público están lejos de las CCBB, como por ejemplo una patente. Hay investigadores nuestros que patentan, que hacen desarrollos que sirven para el sector productivo, que se vuelcan hacia el sector educativo, y marcar que el PEDECIBA está vigente y activo en eso y que tenga su visibilidad, es un desafío que hemos tomado.

¿Qué ha pasado en las últimas décadas con el concepto de ciencias básicas?

BG: La distinción entre ciencias básicas y ciencias aplicadas ha sido motivo de debate. Personalmente entiendo de que hay una falsa oposición, que en realidad esa distinción es bastante artificial. Sin duda uno puede tratar de responder preguntas definitivamente aplicadas pero solamente lo hace en base a fundamentos básicos, con un soporte de ciencia básica atrás. Me parece que esa distinción ha tenido demasiada propaganda, más que fundamento.
AM: Con el desarrollo científico lo que nosotros hacemos es empujar el muro del conocimiento lo más lejos posible. El trabajo del científico es tratar de que ese muro esté siempre avanzando más. Y si uno quiere hacer ciencia aplicada necesita mantener un plantel de investigadores que haga ese ejercicio. Si no se está permanentemente lidiando con lo que implica el crecimiento del conocimiento en la disciplina que sea, difícilmente pueda mantenerse actualizado como para resolver problemas del día a día. Tiene que ver con motivación, con una forma de trabajo, con una forma de enfrentar los problemas y una forma de resolverlos. Y desde ese punto de vista es muy importante, de muchísimo valor, mantener una ciencia ágil y muy fuerte para poder impulsar una tecnología que también así lo sea.
Después, yendo a aspectos más puntuales, podemos ver que se han dado cruzamientos. El crecimiento de la interdisciplina en este siglo sin duda ha sido muy significativo, en algunas áreas más que en otras, pero evidentemente el mantener áreas troncales fuertes y dinámicas es lo que cimienta todo crecimiento científico y tecnológico de un país.

¿Cuánto se estima a nivel internacional que pesa la inversión en CCBB en el aumento del PBI futuro?

AM: Se ha aceptado internacionalmente —y con Beatriz hicimos incluso alguna gráfica al respecto, buscando datos sobre el PBI per cápita de los países y los fondos destinados a investigación científica—, y se observa que hay una cierta correlación. Los países que más invierten en ciencia y tecnología son los que tienen mayor PBI per cápita. Se podría decir que invertir —y nunca mejor usada la expresión invertir— en ciencia y tecnología implica invertir en el progreso de un país, en el crecimiento económico de un país, que evidentemente va de la mano después con un crecimiento social, de calidad de vida, de convivencia. Es realmente muy importante para un país tener un sistema científico tecnológico fuerte, porque está demostrado que eso impulsa la economía de un país.
BG: El PEDECIBA tiene hoy en el orden de 1.000 estudiantes, que tienen proyectos de investigación originales, que van a resolver situaciones, problemas, preguntas. Esa situación o pregunta que están resolviendo no implica una aplicación inmediata, pero sí van a hacer un aporte al estado del conocimiento sobre el tema en concreto.

¿Y cuánto se tarda en pasar del descubrimiento a la aplicación? ¿Cómo ha ido variando esto último a lo largo de la historia de la ciencia?

AM: El ejemplo más paradigmático que uso siempre tiene que ver con tres investigadores, dos de ellos en EEUU y el otro en Inglaterra, que estaban estudiando la composición de polvos interestelares. Se les ocurrió hacer unos experimentos replicando en un laboratorio lo que pasaba en el espacio exterior, algo de las CCBB si lo hay: tratar de entender qué pasa allá lejos es algo bastante fundamental. Esta investigación se realizó a comienzos de los ochenta, se publicó en 1985, y dio origen a la aparición de nuevos materiales y a la nanotecnología, nada menos. En este caso podemos hablar de un lapso de quince años, lapso en el que un estudio científico realmente básico terminó dando origen a una ola tecnológica que es hoy considerada similar a la revolución industrial. Once años después esos investigadores recibieron el premio Nobel. Y eso dio origen a miles de patentes a nivel mundial. Es algo que comenzó en un laboratorio y terminó siendo en forma indirecta una aplicación industrial. Quienes resolvieron lo básico no tienen patente, no tienen transferencia tecnológica, no tienen desarrollo industrial, pero produjeron un efecto cascada en que otros pudieran amplificar esa investigación y llegar a lo que es hoy la nanotecnología.

En Uruguay, la agenda de investigación en CCBB, a grandes rasgos, ¿replica la agenda internacional en cuanto a los temas y asuntos que se investigan? ¿o tiene una impronta que la caracterice, con temas que de pronto se estudian aquí y en pocos lados más?

AM: Ahí hay dos cosas. Una es la que tiene que ver con jugar en las grandes ligas, que es lo que la ciencia uruguaya trata de hacer, que implica poner a disposición de nuestros pares internacionales la investigación que hacemos. Desde ese punto de vista nuestro trabajo tiene que ser original, tiene que ser inédito, tiene que empujar la frontera del conocimiento.
Después hay aspectos que tienen que ver con la biodiversidad propia del país, y en este caso se puede hacer investigación sobre especies autóctonas —estoy pensando específicamente en las áreas de Biología y de Geociencias— que pueden hacerlo los investigadores uruguayos por su procedencia geográfica y por tener los laboratorios cercanos a las especies que van estudiar, como pasa en todas partes del mundo. Y esos resultados también juegan en las grandes ligas, porque si bien son especies autóctonas, se contraponen a especies autóctonas de otros lados, y la investigación entra a ese gran canal de comunicación que se hace a través de publicaciones, de congresos internacionales. De todas formas, lo que el PEDECIBA siempre estimula y que los investigadores uruguayos tenemos muy arraigado, es esa impronta de que lo que se hace tenga valor y pueda ser internacionalmente contrastado, aun cuando el trabajo se realiza acá y con especies propias.

¿Cuánto se invierte en Uruguay en CCBB? ¿Se puede estimar en nuestro país cuál es la tasa de retorno, cuánto incide en el PBI?

AM: El PEDECIBA tiene en este momento un presupuesto de 68 millones de pesos, pero no hay que olvidar que en el Programa los investigadores son honorarios. Es decir que con ese dinero los investigadores no cobramos, sino que a los investigadores que somos de la Udelar nos paga esa institución, a quienes son del Instituto Clemente Estable les paga el Poder Ejecutivo a través del MEC, y así sucesivamente.

Hoy se pide el 1% para Investigación y Desarrollo (I+D). ¿Cuál es el porcentaje del PBI que se estima que actualmente se destina a I+D?

AM: El PEDECIBA no ha hecho ese estudio, pero la Academia Nacional de Ciencias de nuestro país ha hecho un relevamiento, y calculan que hoy se recibe alrededor del 0.3%. Es una estimación, no son cifras muy cerradas.

¿Creen que en este período de gobierno se podrá llegar al 1% para I+D?

AM: A lo que aspiramos es a que haya un incremento que marque una tendencia y que perfile al país para llegar a esa meta, y, por qué no, a una meta superior en el futuro. El 1% es una meta fijada también con términos regionales. Los países que invierten 1% en I+D son países donde la ciencia se desarrolla adecuadamente, sin llegar a ser de punta. Los países que son punteros invierten hasta el 3% del PBI. El 1% es una meta fijada como un paso inicial. Deberíamos proyectarnos hacia el 1% porque es necesario para crear infraestructuras en equipamiento, crear recursos humanos, y además retener esos recursos humanos, un tema en el que el PEDECIBA ya comenzó a trabajar. Toda esa plataforma es muy importante tenerla en el país y mantenerla, para que funcione el círculo virtuoso.
Como científico, no ya como investigador PEDECIBA, aspiraría a que haya un incremento que nos aliente a que en los años siguientes podamos llegar a cifras importantes para que el país se desarrolle y alcancemos ese círculo virtuoso del derrame hacia la sociedad y el incremento del PBI.

Uruguay Retiene

AM: Este año hemos creado el programa Uruguay Retiene, con la idea de mantener en el país a los doctores en Ciencias recién formados, hasta que puedan insertarse adecuadamente. Se le paga una retribución, y esta caduca si el investigador consigue ingresar al régimen de Dedicación Total (DT). Hay veces que los investigadores precisan un pulmón de tiempo entre que se presentan, llegan a la efectividad en su cargo, llegan a las horas; es un proceso que a veces hace la diferencia entre el "me ofrecieron algo en Brasil" y el "me quedo acá".
En cuanto a la repatriación de científicos, el PEDECIBA hizo un trabajo fuerte al comienzo de su gestión, y hoy eso está repartido entre varias instituciones.
BG: El Programa ha trabajado últimamente dando un pequeño aporte al proceso de instalación del científico. Históricamente, el PEDECIBA cumplió un papel muy importante en la repatriación. Hoy por hoy, es un apoyo.

¿Qué porcentaje de la investigación nacional corresponde a la Udelar?

Medido en producción académica a través de publicaciones internacionales, la Udelar es responsable del 80% de las investigaciones.

¿Cuántos investigadores hay en Uruguay en función de la cantidad de habitantes, e idealmente a cuántos habría que llegar?

AM: Hay aproximadamente unos 500 investigadores por millón de habitantes. Esta cifra debería aumentar hasta entre 2.000 y 3.000 investigadores por cada millón de habitantes; si fuera más, mejor. Hay mucho por hacer todavía, y hemos venido haciendo mucho. Cuando en 1986 comenzó el PEDECIBA, había 30 o 40 investigadores; hoy Uruguay tiene 1.500 investigadores en el Sistema Nacional de Investigadores (SNI), de los cuales 800 son del PEDECIBA, y la diferencia es también que ahora el Programa no está solo sino que hay un entramado de instituciones —en particular pienso en la ANII que es quien suministra el Sistema Nacional de Becas— que están trabajando para aumentar el número de investigadores.

¿Cuál es el área de investigación básica que se realiza en Uruguay que ustedes destacarían, ya sea por los resultados, por lo singular, por su potencial, o por otras variables?

Como PEDECIBA estamos muy conformes con la producción de todos nuestros investigadores en todas las áreas, y cada dos por tres ocurren acontecimientos que dan destaque a la ciencia uruguaya, ya sea a través de la producción de determinados resultados que se publican muy bien, o el otorgamiento de premios. El año pasado celebramos que dos investigadores uruguayos, el doctor Rafael Radi y el profesor Julio Fernández pasaron a integrar la Academia Nacional de Ciencias de EEUU, y mismo a fines de año recibimos otra noticia excepcional: Radi además recibió el Premio México de Ciencia y Tecnología 2016. Ese tipo de cosas son reveladoras, uno es del Área Biológica, otro es del Área Física. Creemos que todas nuestras áreas son muy pujantes y que todos nuestros investigadores logran destaques dentro de sus áreas.

En el festejo por los 30 años del PEDECIBA ustedes dijeron: «Tenemos instrumentos complementarios al sistema de ciencia y tecnología, con nuestras propias características, y podemos hacer un aporte diferente, que está llamado a prestar servicio al país en distintos aspectos». Y citaron como ejemplo más reciente en lo educativo, la iniciativa del liceo científico cuyo objetivo es «volcar hacia los jóvenes vocación y pasión por la ciencia, y a la vez guiarlos hacia lo que puede ser una futura carrera». ¿En qué está esa iniciativa y qué otros ejemplos pueden destacar?

BG: Lo que quiero resaltar es que el PEDECIBA por sus características, por ser un Programa que va más allá de cada institución, genera una cantidad de científicos, con amplia mayoría de la Udelar, pero engloba también otras instituciones como el IIBCE (que fue proponente de la creación del Programa) y otras más. Eso hace que haya un ámbito donde los investigadores pueden estar en contacto con los problemas, las preocupaciones, tratar de resolver asuntos en conjunto, y que entonces el Programa sea una herramienta valiosa para enfrentar diferentes situaciones. Y dentro de las que hemos planteado —en el primer convenio y en el segundo— está colaborar con la enseñanza de la ciencia a todos los niveles. Entonces, el Programa con esta estructura de red de investigadores se ha propuesto colaborar con la formación científica de los jóvenes de secundaria. Ya estamos trabajando a partir de los videos del Proyecto ¿Qué es? con estudiantes de Primaria, Secundaria y UTU, desde Científicos en el Aula: a través de videoconferencias se usa el Plan Ceibal, se usan las laptops para llegar a los diferentes grupos. Y ahora la propuesta es que los investigadores nos acerquemos a la formación a nivel de Secundaria, contribuyendo con diferentes actividades: talleres, charlas, cursos prácticos, visitas.

¿No sería entonces un liceo 'físico', ubicado en algún lado, sino básicamente virtual o móvil?

AM: Podría estar localizado en algún lugar, y que los estudiantes lo visiten para realizar actividades extracurriculares. Un lugar donde tengamos cercanía, aprovechando que en Uruguay la escala es pequeña y eso da una ventaja, y mostrarle a potenciales futuros investigadores, jóvenes de 16 y 17 años, que los científicos somos gente común, que hacemos investigación, que estamos cercanos, que es una actividad tan válida para ser elegida como cualquier otra.
BG: Esta composición como red de investigadores nos ofrece ventajas como para encarar problemas de interés nacional y acercarnos a la comprensión de situaciones particulares. En ese sentido estamos proponiendo la generación de "institutos PEDECIBA": institutos virtuales donde podamos reunir a una masa de científicos provenientes de diferentes disciplinas con el objetivo de resolver un problema concreto.

En la actualidad, ¿registrar una patente en Uruguay garantiza algo a nivel internacional?

AM: Para lograr cierto nivel de garantía, lo más aconsejable es tener, dentro de la patente, socios de países signatarios del Tratado de Cooperación en materia de Patentes (PCT), ya que Uruguay no es signatario de ese Tratado. Eso garantiza lograr patentar en un país donde el Tratado existe, y por tanto se dan las garantías expandidas al resto del mundo. Los casos en que esto se logra son realmente muy pocos, porque lograr patentes a nivel internacional implica un nivel de impacto bastante fuerte. Al no estar integrados al PCT y de pronto depender de colegas del exterior, quizás buenas ideas están quedando por fuera.
Publicado el martes 14 de marzo de 2017

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Entrevista a Álvaro Mombrú y Beatriz Garat, director y subdirectora de PEDECIBA. Foto: Richard Paiva. 07/03/2017
Entrevista a Álvaro Mombrú y Beatriz Garat, director y subdirectora de PEDECIBA. Foto: Richard Paiva. 07/03/2017
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