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Sábado 19 de Agosto de 2017

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Cenur Noreste. «No puedo decir cuánto falta, pero sí qué hace falta»

Mario Clara . Foto: Richard Paiva-UCUR. 03/07/2017 Para el director del Centro Universitario de Rivera (CUR), Mario Clara, el proceso de creación del Centro Universitario Regional (Cenur) Noreste debe basarse «en el trabajo conjunto con los servicios de referencia académica de Montevideo, el fortalecimiento de los órdenes, el aumento de las ofertas de enseñanza y la infraestructura».

Las cuatro «son fundamentales para no terminar rengueando ni tropezándonos», dice Clara, lo que en lenguaje de frontera podría traducirse como andar aos trancos e barrancos, una expresión que remite a un camino tortuoso repleto de desafíos. El Cenur del Noreste abarca los departamentos de Rivera, Tacuarembó y Cerro Largo.

El montevideano Mario Clara cumple diez años al frente del CUR, un lugar al que ya asistía como docente de la Facultad de Ciencias (FC) y que además conocía a través del estudio de aves migratorias y ratones silvestres. Hoy considera que la Universidad tiene mucho por hacer en una región «muy relegada», y contradice a quienes plantean que en el interior la enseñanza universitaria es «de segunda».

Clara es Licenciado en Ciencias Biológicas egresado de la Facultad de Ciencias en 1983. Más tarde obtuvo un doctorado en Ciencias Naturales, en la Philipps Universität Marburg de Alemania. En 2007, siendo docente en la Sección Zoología de Vertebrados del Instituto de Biología de la FC, se postuló al cargo de director del Centro Universitario de Rivera. Ya ha sido reelecto dos veces en el cargo; su actual período docente se completa en 2019.

En el campo académico lleva adelante trabajos relacionados con ecología de ratones silvestres, básicamente en temas relacionados con enfermedades emergentes como el Hantavirus. También se dedica al estudio de aves migratorias, «lo sigo haciendo, sigo tomando mis datos pero no he trabajado tan fuerte como debería en los últimos años por el tema de la gestión», explica.

¿Cómo llegó a radicarse en Rivera al frente del CUR?
Cuando en 2007 se hizo el llamado, yo ya tenía un nexo con el CUR a través de las carreras que tenemos de la FC allí. Tenía algunos estudiantes que trabajaban conmigo, conocía el medio, además estaba necesitando un cambio de vida y me pareció interesantísimo el desafío que significaba trabajar en algo que estaba arrancando. Ese año también se aprobaron las primeras resoluciones del Consejo Directivo Central sobre la descentralización, donde la Universidad reafirmaba la importancia de buscar una equidad en el Uruguay, y veía como algo muy bueno instalarse en el interior. Se empezó a trabajar en los Programas Regionales de Enseñanza Terciaria, y en aquel momento también había una movida bastante grande por un cambio de la Ley Orgánica. Me interesaba particularmente el proyecto que estaba armando la Universidad y medio me obligué a presentarme al cargo. En ese momento en el CUR había seis funcionarios, unos 200 estudiantes y dos docentes: uno de extensión y uno en el área de la enseñanza. Había cuatro opciones de enseñanza —la Tecnicatura de Recursos Naturales de la FC, la Licenciatura en Enfermería y también una carrera intermedia de Enfermería, y además módulos del [Instituto Escuela Nacional] de Bellas Artes—, pero ya funcionaba como un Centro Universitario, tenía una Comisión Directiva cogobernada con los tres órdenes constituidos y era algo bastante importante funcionando en la región de frontera.

¿Qué oferta de carreras tiene hoy?
Durante estos diez años se afianzó la carrera de Enfermería, se creó la Licenciatura en Recursos Naturales de la FC, además de la Tecnicatura en Gestión de Recursos Naturales que ya estaba funcionando, y el año pasado se instaló la Licenciatura en Educación Física con Orientación a las Prácticas Educativas. Además tenemos el Tecnólogo en Madera que es una carrera mixta entre la Universidad y la ANEP, un Ciclo Inicial Optativo (CIO) en el Área Social, y los módulos de Bellas Artes. Ahora estamos trabajando para ir un poco más allá con estos módulos.

¿Cuántos estudiantes concurren y qué carreras concentran más?
Son un poco más de 1000 estudiantes. Las carreras que tienen más son Educación Física, que debe tener cerca de 300, y Enfermería que tiene unos 500. El Tecnólogo en Madera tiene un poco más de 100 estudiantes, y las carreras de la FC otro tanto, y el resto cursan los módulos de Bellas Artes.

¿Cuántas personas trabajan en el CUR?
Funcionarios no docentes tenemos 34, y cerca de 60 docentes —18 de los Polos de Desarrollo Universitario (PDU) y unos 40 docentes locales de los servicios— con cargas horarias que van desde la Dedicación Total hasta algunos cargos con cinco horas semanales, por ejemplo los docentes de Enfermería. En este caso tienen una carga horaria que es un obstáculo para hacer investigación o extensión. Son todos de Rivera —médicos, enfermeros y asistentes de enfermería—. Las dos carreras de FC tienen un peso importante en docentes viajeros porque son muy interdisciplinarias, hay gente de geografía, de desarrollo, de historia, de filosofía. Para algunas materias viajan a Rivera, hacen módulos de una semana de clase a full y después por dos semanas los estudiantes trabajan por su cuenta, es un mecanismo modular.

¿Cuáles son los PDU instalados allí?
Tenemos cuatro PDU afincados con docentes de alta dedicación. Uno es el Núcleo de Estudios Interdisciplinarios sobre Sociedad, Educación y Lenguaje en la Frontera; otro el Centro de Estudios sobre Políticas Educativas, y también hay dos PDU con el tema Estudios Interdisciplinarios en Sistemas Territoriales Complejos de la Región Noreste, en los que participo. Es un trabajo muy interesante porque apuntamos a que sea realmente interdisciplinario: ahí tenemos biólogos, agrónomos, un botánico, dos químicos, vamos a tener matemáticos y estamos pensando en un geógrafo. Además, ahora se está creando un quinto PDU para consolidar el ISEF en Rivera, que va a trabajar en el área Educación Física y Salud. El ISEF ya tiene instalado un grupo de docentes muy interesante, que ha tomado Rivera como un laboratorio de estudio en educación física. Hay un docente de España, uno de Venezuela, tres de Brasil; es un equipo que está funcionando muy bien. A los docentes de los PDU se les pide que desarrollen las tres funciones universitarias como corresponde, creo que eso es importante.

¿Qué actividades de extensión se realizan?
La extensión en el CUR desde hace algunos años se ha concentrado en problemáticas rurales. Se trabajó con un grupo de colonos en el área protegida del Valle del Lunarejo, y hubo otros proyectos interesantes en dos poblaciones que no tienen agua potable ni luz eléctrica: las localidades Paso Arriera y Pueblo de los Santos. También hay varios trabajos estudiantiles de extensión basados en el tema de la salud, y hay un grupo que se está dedicando a la agroecología. Ese proyecto está relacionado con el nuevo predio cedido a la Universidad por la ANEP, en su Polo Educativo Tecnológico. Se va a trabajar con algunos vecinos de la zona para tener una huerta orgánica allí mismo, con docentes de la FC. En ese predio hay un arroyo y un bañado, y estamos trabajando con algunos estudiantes para recuperarlos y transformarlos en un espacio natural urbano con árboles autóctonos. La idea es lograr cuerpos de agua abiertos donde vengan aves, que haya anfibios y que sea una especie de paseo. Lo estamos haciendo entre todas las instituciones, junto con la Intendencia de Rivera que también va a colaborar.

¿En ese predio se está comenzando a construir una nueva sede?
Si, es algo que hay que destacar: la ANEP tiene 70 hectáreas en Rivera, de las cuales le cedió a la Udelar casi seis. El año pasado se nos aprobó un dinero para empezar a construir allí el nuevo edificio, que será en total de unos 1500 m2. Ahora se está preparando el terreno para empezar la construcción. Lo interesante es que en el mismo predio está construyendo también la UTEC [Universidad Tecnológica], la UTU ya tiene dos laboratorios bien importantes instalados, y está también el CeRP [Centro Regional de Profesores]. Es decir, todas las instituciones públicas de educación superior están en el mismo lugar. Esto es para mí fabuloso, porque además ya convinimos entre todos en trabajar mancomunadamente, en que se utilicen todas las instalaciones por todos. Acordamos que no íbamos a tener un salón de actos cada uno, sino uno solo para todo el predio, de tal forma que la UTEC se comprometió a construir el salón de actos que usaremos entre todos. En el nuevo edificio de la Universidad vamos a tener laboratorios de enseñanza, pero también tenemos a disposición los de la UTU, y los salones de clase de la Universidad serán utilizados por la UTEC. Ese trasiego de estudiantes de acá para allá me parece muy importante, creo que es muy bueno que las instituciones estén empezando a trabajar en conjunto.

¿De dónde proceden los estudiantes del CUR?
La mayoría de Rivera, Tacuarembó, Cerro Largo y Artigas, pero hay algunos de otros departamentos inclusive Montevideo. Eso me parece fantástico. Siempre pensamos en que los estudiantes del interior van a la capital pero ahora hay de Montevideo en el interior, son pocos, pero creo que van a ir aumentando. Muchas veces se dice que en el interior hay una educación «de segunda», yo pienso que es justamente todo lo contrario. Sigo dando clases en la FC, y tengo 300 estudiantes en la misma clase, frente a 30 en Rivera. Por supuesto, la filosofía de Universidad y el compromiso con la institución es mayor en Montevideo, porque para los que están en el interior es algo mucho más nuevo, pero en cuanto a la docencia, es igual o tal vez mejor, en clases más personalizadas. Creo que no hay que perder eso de vista. La construcción de Universidad en el interior llevará un tiempo, y para eso hay que fortalecer los órdenes. Es muy importante. Fortalecer el compromiso de egresados, docentes y estudiantes, que realmente comprendan la importancia que tiene participar en el gobierno universitario, tener conocimiento de las cosas que pasan en el CDC, etcétera. Este proceso no se termina, menos todavía en la Región Noreste. Es la región más pobre del Uruguay, una de las menos pobladas y la más extranjerizada, donde más o menos la cuarta parte del territorio de los departamentos de Rivera, Tacuarembó y Cerro Largo está en manos de extranjeros. Es importante tener eso en cuenta, como también abrir los ojos a los pobladores de que eso no está bien, desde mi punto de vista. El cambio de la matriz productiva en la región, con la forestación y el incremento de la plantación de soja, hace que muchos abandonen el medio rural; hay gente que vende su campo y se instala en la ciudad, pero no sabe hacer otra cosa que vivir en el campo. Esto crea problemas sociales, y es una cuestión que secundariamente la Universidad tiene que visualizar.

¿Qué importancia tiene que la Universidad esté instalada en esta región?
Para la Universidad pero también para el Uruguay es muy importante tener un enclave universitario fuerte en esta frontera seca. Tiene una importancia geopolítica para equilibrar un poco, en lo que se pueda, ese hermano mayor que es Brasil. Porque la frontera de Rivera es totalmente diferente a la que conocemos entre Artigas y Quarai, donde está el río Cuareim, o la de Salto y Concordia, o la de Paysandú y Colón. No hay un río, no hay nada, uno puede estar con un pie en cada país. Y ese trasiego, esa permeabilidad de gente, de mercaderías, de cosas buenas y otras no tan buenas, as algo sumamente interesante de vivir. Por otra parte en Santana do Livramento, que es la ciudad hermana de Rivera, hay cuatro universidades instaladas: una privada y tres públicas; no son muy grandes pero tienen su importancia. Con todas ellas tenemos un nexo, proyectos conjuntos de extensión, hay intercambio de estudiantes en los dos sentidos. Todas son universidades relativamente nuevas pero que tienen un potencial «brasileño» en cuanto tienen mucho dinero atrás, laboratorios instalados al último grito de la técnica, y siempre, según mi experiencia, miran con mucho respeto a la Universidad de la República. Para ellos son palabras mayores realmente, lo cual nos hace sentir muy bien y nos agranda el ego. Cuando uno dice que la Udelar tiene unos 120.000 estudiantes y 10.000 docentes, la gente queda impresionada. A veces se pierde la perspectiva del peso que tiene la Udelar en Sudamérica.

¿Qué relación tienen los riverenses con Montevideo y con el resto del país?
La visión que tienen, y eso lo vivo bastante a menudo, es que realmente son el norte profundo. Esa es la sensación que tienen y en parte lo comprendo. Aunque 500 km no es nada, uno puede ir y volver en el día, es realmente una zona muy relegada, políticamente, socialmente. En particular la región de frontera en Rivera, Artigas y Cerro Largo, es el norte profundo, es una zona con grandes carencias, compleja en cuanto a pobreza, a formación cultural. Hay una filosofía de frontera, porque la gente que vive allí no es de Uruguay ni de Brasil, es de frontera. Vive acá y trabaja del otro lado, compra las cosas del otro lado, y es lo más normal del mundo, es un continuo. Los hospitales tienen un convenio que en ciertos casos permite llevar pacientes de acá para allá o al revés; los bomberos y la policía también tienen permiso de pasar de un lado a otro en situaciones de necesidad. Pensar en cerrar esa frontera es utópico, y eso marca una diferencia entre estos departamentos y los otros. Además, si pensamos que Rivera tiene unos 70.000 habitantes, y Livramento cerca de 100.000, entre las dos pueden llegar a los 180.000 o más. No es un dato menor considerando que Salto, que es la segunda ciudad del Uruguay, tiene unos 100.000 habitantes. La masa de gente que vive en Rivera-Livramento es toda la misma, el ciudadano común no piensa «soy brasilero, no paso para el otro lado», no hay diferencia desde el punto de vista del lenguaje, desde el punto de vista social. Es un cuadro muy interesante que hay que destacar. También hace que nosotros tengamos esa relación fluida con las universidades brasileñas. La franja de frontera en el sur de Brasil tiene la misma problemática que tiene la nuestra, excepto por la extranjerización de la tierra, porque Brasil la prohíbe y Uruguay no.

¿Qué debería ofrecer la Universidad en esa región?
Desde mi punto de vista tenemos que buscar opciones nuevas de enseñanza. Me parece importantísimo que la Universidad ofrezca carreras de grado, no tecnicaturas o tecnólogos, sino carreras de cuatro años o más, para que después los estudiantes puedan continuar con una maestría o doctorado. Tenemos que abrir la cabeza en cuanto a qué se necesita. Con algunos colegas siempre tenemos la discusión sobre si hay que pensar en la demanda pertinente de la gente o la oferta pertinente de la Universidad. La gente pide todo, Ingeniería, Medicina, Agronomía, todo acá a la vuelta de mi casa. Pero si uno habla con ellos comprenden lo complejo que es instalar una carrera en el interior, en algunos casos para un número muy reducido de estudiantes. A quienes quieren estudiar carreras de este porte, hay que darles una buena beca para que se trasladen a Montevideo. Podemos buscar formas de dictar trayectos de carreras aquí o allá, sí, pero creo que es muy importante que los hijos corten el cordón umbilical tempranamente porque les hace dar un salto cualitativo muy importante. Se enfrentan a cosas como saber cuándo hay que lavar la ropa, cuándo hay que reponer el papel higiénico o ir a comprar la leche. Yo estuve 15 años fuera de Uruguay y pienso que tener experiencias afuera, estar solamente atado a uno, es muy importante en la formación de vida de los jóvenes. Lo planteo a menudo en el intercambio que tengo con padres en Rivera. Esto tiene que hacerse de la mano con los servicios universitarios de Montevideo, para construir una estrategia de enseñanza en los centros del interior.

¿Habrá incorporación de carreras nuevas a corto plazo en el CUR?
Estamos trabajando en eso. El grupo dedicado a las políticas educativas tiene una especie de observatorio sobre el egreso de los muchachos de bachillerato en cada orientación. A través de encuestas con estos estudiantes de ahí se pueden sacar un montón de conclusiones. Creo que el área social es una ventana abierta para pensar en ofertas de enseñanza, así redondearíamos las tres macroáreas de la Universidad, porque tenemos carreras en las áreas de salud y de tecnologías y de ciencias de la naturaleza. Sería bueno para la región, porque en esas encuestas vemos que la mayoría de los estudiantes se vuelcan por temas sociales, antropológicos, más relacionados con el hombre.

¿En qué etapa se encuentra el proceso de creación del Cenur Noreste?
No puedo decir cuánto falta pero sí qué hace falta. Creo que el fortalecimiento del orden docente en cuanto a política universitaria es muy importante porque muchos docentes recién se están instalando. Tenemos docentes de Perú, de Argentina, otros que hicieron su doctorado en Brasil o en Chile y que han regresado al país, lo que también nos da una paleta interesante de experiencias de vida. Muchos se presentaron a llamados para el CUR pero no han tenido una carrera docente como otros, que normalmente pasan por el grado 1 y el grado 2. Entonces debemos trabajar en una cuestión formativa para generar masa crítica constructiva en el centro universitario. Me parece que falta una estructura académica robusta: en Rivera los grados 3 son los más altos que tenemos, falta una pirámide docente que tenga grados 5 o por lo menos 4, que realmente constituya una estructura de investigación como en los servicios universitarios centrales. También rengueamos un poco en la estructura administrativa, por ejemplo tenemos un solo director de departamento en la Región Noreste, que trabaja un poco en cada sede. En Compras y Suministros solamente tenemos una persona en Rivera y una en Tacuarembó. Pensar en una estructura autónoma como el Cenur requiere una estructura administrativa fuerte para que no pasen macanas. Además, hay que aumentar el número de estudiantes. En toda la región no llegamos a 2000, cuando solamente en Ciencias Económicas entraron 3000 estudiantes en primer año, y en Medicina entraron 2500. Uno a veces piensa «nosotros necesitamos tal cosa», pero al ver esas cifras creo que el trabajo con los servicios universitarios centrales es muy importante para este proceso de descentralización. Es un proceso que debe basarse en el trabajo conjunto con los servicios de referencia académica de Montevideo, en el fortalecimiento de los órdenes, en el aumento de las ofertas de enseñanza y en la infraestructura, esas cuatro cosas son fundamentales para no terminar rengueando ni tropezándonos.

Carolina Pintos
Publicado el jueves 3 de agosto de 2017

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Entrevista a Mario Clara . Foto: Richard Paiva-UCUR. 03/07/2017
Entrevista a Mario Clara . Foto: Richard Paiva-UCUR. 03/07/2017
 
 

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