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Jueves 26 de Abril de 2018

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Con Graciela Carreño: En Litoral Norte se hace región

Entrevista a Graciela Carreño directora del Cenur Litoral Norte. Foto: Richard Paiva-UCUR. 29/08/2017 La directora del Centro Universitario Regional (Cenur) Litoral Norte, Graciela Carreño, aseguró que se ha trabajado mucho para integrar sus distintas sedes, consolidando el cogobierno, la gestión y la propuesta académica. En entrevista con el Portal de la Udelar, adelantó que para este período es posible «cumplir un sueño de la región de hace muchísimos años»: la implementación de la carrera de Doctor en Medicina en su totalidad.

Carreño estudió Musicología en la Universidad de la República, así como también la Maestría en Enseñanza Universitaria. Mucho antes estuvo dedicada de lleno a la interpretación musical: «tengo como vidas sucesivas, y mi primera vida fue de pianista», bromeó. Es de Montevideo y actualmente reparte su semana entre dos casas, una en Salto y otra en Lomas de Solymar, aunque con frecuencia pasa algunos días en otro de los departamentos del litoral. «Tengo a mi nieta chica en Salto, por eso opté por quedarme ahí. Mi esposo es de Salto, tengo un hijo que está muy cerca de nuestra casa en Lomas de Solymar, y dos hijas que están en Salto». Carreño fue electa como directora del Cenur a fines de 2015 para completar el mandato de José Vieitez, que había asumido el cargo en junio de 2014 pero debió renunciar por razones de salud. Su período culmina a mediados del año próximo.

¿Comenzó su formación musical estudiando piano?
Sí, llegué al piano muy chica. Empecé a los siete años y honestamente me dediqué bastante en serio, llegué a dar algunos conciertos y concursos. Estudié con un profesor en Argentina, iba cada 15 días, era realmente muy bueno. De a poco, y quizás no tanto, me convencí de que era una profesión muy aislante. En la alta performance uno está en las seis o siete horas diarias de estudio, y eso se hace solo. Entonces tomé la decisión de estudiar Musicología, en 1983. Quería estudiar algo que permitiera interactuar, trabajar con otros, investigar; ahí elegí mi segunda vida.

Hasta 1995 estuvo siempre en Montevideo. ¿Cómo se vinculó con la sede universitaria en Salto?
Básicamente a través de un proyecto que se iniciaba con las carreras de Diplomado en Música —hoy las Tecnicaturas en Interpretación—, en las opciones Canto, Piano, Dirección coral y Guitarra. Había varios concursos. Me presenté para Historia de la Música: lo gané, empecé a viajar, y desde 1995 estoy siempre viajando y vinculada a Salto. Más tarde a través de otro concurso pasé a ser coordinadora de esas carreras, y actualmente compartimos esa tarea con la profesora Cecilia Latorre. Con el resto del país la vinculación vino a través de la Comisión Sectorial de Extensión y Actividades en el Medio (CSEAM), donde fui delegada por el Área Artística desde fines de los noventa hasta 2008. En ese período las sedes de Paysandú, Rivera y Tacuarembó dependían de la CSEAM. Recién en 2008 pasaron al ámbito de la Comisión Coordinadora del Interior (CCI). Entonces siempre estuve vinculada con esos centros.

¿Cuántos estudiantes tiene el Cenur?
Cuando uno habla del total de estudiantes entre las dos sedes, es una cifra cercana a los 10.000. De ellos, los activos andan entre los 6000 y los 7000, y el resto asiste a algunas clases aunque no rinda exámenes. Por otra parte la matrícula, que incluye inscripciones a carreras, no personas, es una cifra cercana a los 2000 entre Salto y Paysandú, por año. Después eso se reduce porque algunas carreras tienen cupo: las de la Escuela Universitaria de Tecnología Médica y las del Instituto Superior de Educación Física. Lamentablemente eso no se ha podido solucionar, este año quedaron 400 sin entrar. Tener el cupo significa gente fuera del sistema, que probablemente ya no vuelva a ingresar. Hay una serie de vocaciones que se frustran; un porcentaje puede volver, pero en general si pueden ya entran al mercado laboral, y después ¿cómo haces para que vuelvan?

¿Qué cantidad de funcionarios y docentes hay?
Tenemos cerca de 130 funcionarios técnicos, administrativos o de servicio. Hicimos una reestructura grande a nivel de gestión que nos va a permitir aumentar esa cantidad con redistribución de fondos internos. Fue un acto de creatividad en un período «cero peso». Nos llevó un año plantear la reestructura con todas las comisiones bipartitas que correspondía: en el litoral esas cosas llevan su tiempo porque se dialogan. Tenemos varios concursos en marcha y podremos llegar a casi 150 funcionarios, lo cual no es tanto pensando en cuatro sedes: la Casa de Artigas, la Casa de Río Negro y los dos centros tradicionales de Salto y Paysandú, que son estructuras muy complejas. En relación con los docentes, a partir de la política de radicación de los Polos de Desarrollo Universitario (PDU) se agregaron cerca de 100 cargos en forma permanente, pero el litoral se mueve con 500 a 600 docentes en total. Es un número importante. La diferencia con el resto del interior es que ha habido un acumulado lento de docentes de muchos años, al que se sumó una política de shock con los llamados a los polos.

¿La mayoría de los docentes están radicados en la zona?
Si, los docentes viajeros van disminuyendo. Hace 15 años dos tercios eran viajeros y un tercio era radicado; hoy esa relación se invirtió. Ahora tenemos un fuerte crecimiento de trabajo interdepartamentos, y mucha gente va de Paysandú a Salto y viceversa, para el dictado de asignaturas. A su vez una buena cantidad de docentes está viajando a Montevideo a dar clase. La base de los PDU era justamente la especialización en temáticas muy particulares, que hizo que en el interior se radicara gente de altísimo nivel en determinadas áreas, y Montevideo también necesita esas clases. Cuando uno piensa en todo el sistema, ve en el futuro un fuerte componente de viajes intersedes —voy a colocar a Montevideo y el área metropolitana como una sede más—, porque hay especialistas en todas ellas, y está perfecto que así sea.

El Cenur era bastante nuevo cuando usted asumió, ¿cómo ve su consolidación?
Cuando me tocó asumir pensé que iba a poder ir pensando las cosas por partes, poniendo énfasis en distintos temas. Sin embargo hubo que encarar casi todo en forma conjunta, porque en abril de 2016 pasamos a ser una Unidad Ejecutora (UE). Por eso dedicamos gran parte de nuestras fuerzas en ese primer año de gestión, a tratar de que esos dos mundos separados en lo administrativo pasaran a conformar una unidad, y es una de las tareas principales que seguimos teniendo. Tuvimos que crear estructuras nuevas, aceitar procesos, hubo que definir qué trámites deben pasar por las dos sedes, cuáles son los temas específicos del Consejo o de las comisiones directivas. Todo eso todavía lo estamos armando. El Cenur no tiene un director de División, esa es una situación particularmente compleja, y estamos viendo cómo podemos hacer para llenar ese cargo. Por eso no me queda otra opción que asumir mucha parte de ese trabajo por mi cuenta, y muchas veces errar. Tampoco tenemos un contador regional, tuvimos uno por diez meses pero al dar un concurso pasó a otro organismo, por tanto estamos con un contador en cada base. Todo eso tiene que ver con la formación del Cenur desde el punto de vista administrativo. Desde el punto de vista de lo regional sí podemos estar contentos porque se ha fortalecido muchísimo el rol del Consejo, que tiene participación activa de las cuatro sedes. Logramos poner en funcionamiento las casas de Artigas y de Río Negro y hoy están las cuatro sedes en funciones, eso es un logro.

¿Se han incorporado carreras en este período?
No, es bastante complejo porque implica rubros. Podría generarse alguna alternativa porque estamos pensando en la posibilidad de tener tres bocas de acceso, que serían los tres CIO, uno por área, y combinarlas con la actividad de departamentos transversales. Sería una especie de Plan Maggiolo aggiornado que nos podría dar más opciones. Ya hay un Departamento de Física, uno de Química, uno de Matemática, que son transversales a las sedes y a las carreras y estamos pensando otras posibilidades. Tenemos dos asistentes académicos trabajando mucho en este tema para armar ese collage.

¿Cómo se está avanzando en la creación de departamentos?
Se hizo una propuesta de Ordenanza de Departamentos en el ámbito de la CCI con participación de todos los centros, y ahora está en División Jurídica. Con este proceso se acabaría la figura del PDU y los grupos pasarán a integrar esos departamentos. Tuvimos que lograr una sola ordenanza para todo el interior. No fue fácil contemplar todos los aspectos pero se logró y falta muy poquito para que pueda entrar al Consejo Directivo Central (CDC). A posteriori los Cenur tendrán que presentar en detalle qué departamentos se van a crear, con una serie de contenidos: objetivos, plan de trabajo, etcétera, y en última instancia los aprobará el CDC.

¿Qué avances hubo en la integración de las sedes del Cenur en la enseñanza, la investigación o la extensión?
Con respecto a la oferta de enseñanza tenemos carreras que se complementan entre las dos sedes, con tramos en una u otra, o totalmente imbricadas con una clase acá y otra allá. En ese sentido se han dado pasos muy importantes, se ha avanzado mucho, eso es región. A instancias del Consejo, a partir de las unidades de extensión, de educación permanente, de apoyo a la enseñanza y de comunicación que tienen las sedes, estamos tratando de llegar a una sola unidad regional con bases de trabajo local. No es menor pasar de estructuras que siempre trabajaron bajo órbitas jerárquicas distintas, a tener una referenciación a través del Consejo de un trabajo regional. En eso también estamos empezando un camino juntos, y las sedes se están encontrando.
Siempre se ha hablado mucho de la rivalidad entre Salto y Paysandú, pero puedo asegurar que en el Consejo están caminando juntas. Las grandes decisiones, honestamente, están trabajadas en conjunto, no se observa esa rivalidad. Creo que son como hermanos que a medida que pasa el tiempo se empiezan a conocer un poco más. Y lo puedo decir con propiedad porque no soy ni de Salto ni de Paysandú. Igual me llegaron a preguntar por qué me afinqué en Salto, capaz que me tenia que instalar en las termas de Guaviyú que están en el medio. Aunque parezca mentira, por esa causa hace muchos años hubo reuniones entre las sedes en Guaviyú.

¿Qué actividades se realizan en las casas de Río Negro y de Artigas?
Las casas tienen tres funciones básicas y una es mantener actividades culturales, algo que fue pensado para beneficio de algunas comunidades que no tenían mucha oferta a nivel cultural, donde un asentamiento universitario puede convertirse en un dinamizador. Se proponen actividades culturales en su sentido más amplio: muestras fotográficas, presentaciones de libros, plástica, conciertos, teatro, cuidando que mantengan cierta periodicidad, de modo que el colectivo se apropie de ese lugar como un punto de consumo de bienes culturales. En Artigas y en Fray Bentos eso importa per se, tienen su movimiento pero necesitan ese tipo de actividades. Otra de las funciones de las casas es ofrecer cursos de educación permanente, y la tercera es hacer amplia difusión de la oferta universitaria en la región y a la vez asesorar sobre becas. Esa es una tarea muy importante porque los chicos a veces tienen que trasladarse, y es necesario informarles a ellos y a las familias que tienen la posibilidad de contar con una beca del Fondo de Solidaridad o de Bienestar Universitario. Esas son las funciones en primera instancia, después se verá cómo evolucionan y si pueden agregar alguna oferta de enseñanza.

¿Qué efectos pueden observarse por la presencia de la Universidad en la región?
Algo que se ha venido notando es que hay un aumento de chicos que son la primera generación de su familia en llegar a la Universidad. Eso no es menor, y obviamente es un factor que a mediano plazo va a producir ciertos beneficios para la región, o por lo menos es a lo que aspiramos. Básicamente la Universidad en el medio es un dinamizador aún sin proponérselo. Cuando una ciudad absorbe 3000 o 4000 estudiantes se mueve el mercado inmobiliario, el transporte, el comercio, los lugares para el ocio creativo, se crea una dinámica que cambia la ciudad. La Universidad también surte de profesionales absolutamente necesarios: toda la gente del área de la salud que se está formando entre las dos sedes tiene trabajo, y quizás el caso más ilustrativo sea la enfermería. Tampoco es menor el impacto que tiene la extensión universitaria, es un trabajo significativo y sumamente útil tanto para la comunidad como para la formación profesional.

En ocasiones se cuestiona la calidad de la enseñanza universitaria en el interior respecto a la de Montevideo ¿qué piensa sobre esto?
Hay que separar dos miradas distintas, una es la estrictamente académica y otra la del colectivo. Por el lado de lo académico deberíamos estar tranquilos porque se ha creado un sistema de garantías con base en los servicios de referencia. La realidad es que los planes de estudio tienen que estudiarse por el claustro de los servicios de referencia, tenemos que recurrir al servicio de referencia para las convocatorias a concurso, para las renovaciones, para conformar comisiones asesoras, para el momento en que se crean departamentos. No hay servicio que no cumpla como corresponde y vigile la calidad de lo que se hace. Difícilmente uno podría pensar que el producto que llega al interior sea de menor calidad que en Montevideo, porque las reglas se ponen en Montevideo. Es un blindaje de contralor académico fuerte, que seguirá por lo menos hasta que haya una masa crítica que permita liberar un poco ese tutelaje.
Otra cosa es lo que piensa el colectivo, más allá que padres e hijos pueden tener sus creencias. Hay un pensamiento de que es mejor lo que hay en Montevideo que lo que hay en el interior. Yo no creo que sea así. La relación de número docente-estudiante es mucho mejor en el interior, la atención es más personalizada, además del blindaje académico del que hablaba y la cantidad de docentes con posgrado: yo creo que tenemos una formación de calidad. De cualquier forma en Salto hay gente que decide estudiar Derecho en Montevideo, y así pasa con otras carreras. De repente ese chico tiene ganas de ir a Montevideo: el poder de atracción de la capital existe, para todo, y es un componente cultural contra el que difícilmente se pueda lidiar.

¿Qué grado de autonomía y de participación tiene el Cenur en los órganos centrales de cogobierno?
En el CDC estamos presentes los dos directores de los Cenur, con voz y sin voto, al igual que unas cuantas facultades que no estaban comprendidas en la Ley Orgánica. En relación con el órgano central de gobierno, creo que estamos donde tenemos que estar. No estamos directamente con representación en ciertas comisiones donde están las tres áreas, por ejemplo en la Comisión Sectorial de Investigación Científica, la Comisión Sectorial de Enseñanza y otras similares, pero pienso que a futuro podríamos llegar a tener representación como una especie de «cuarta área».
Con respecto a nuestra autonomía, nos estaba faltando una serie de delegaciones y atribuciones que hoy por hoy tienen los servicios, y todavía nos faltan, pero uno puede pensar que hay tiempos de madurez. No somos exactamente como un servicio, eso es real. Podemos nombrar ciertos docentes pero no podemos darles una extensión horaria, por ejemplo, las dedicaciones compensadas tienen que pasar por la CCI y después por otros órganos, eso es delegación de atribuciones. Como consecuencia los trámites demoran más, pero lo vamos subsanando.

¿Qué planes espera cumplir en el resto del período?
Estamos tratando de lograr, con dificultades, la carrera de Medicina completa. Es una larguísima aspiración, y sería cumplir un sueño de la región de hace muchísimos años. Quizás logremos que salga a pesar de las restricciones. Se está trabajando mucho con la comisión de grado de la Facultad de Medicina en el contenido de los programas. Solamente faltan segundo y tercer año, con materias como anatomía, fisiología, histología, porque primer año prácticamente está por el CIO Salud, y de cuarto a sexto se pueden cursar en Paysandú. Se logró el apoyo de los dos hospitales departamentales para contar con un espacio para dar algunas materias, y eso no es menor. Suelo pensar con plazos, y en este caso mi plazo es junio de 2018. Si a ese momento lográramos llegar con los aspectos que tienen que ver con la gestión aceitados, con un estudio de los recursos docentes para disponer las tres bocas de entrada y los departamentos, con los departamentos al menos presentados al CDC para su aprobación, con las obras edilicias que están faltando encaminadas, creo que podré decir «misión cumplida». En casi todo se está andando y eso es bueno decirlo: a veces se pone marcha atrás solo para seguir para adelante.
Publicado el martes 26 de setiembre de 2017

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