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Lunes 23 de Julio de 2018

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Medicina Legal y Ciencias Forenses: «salud, justicia, derechos humanos»

140 años de la cátedra de Medicina Legal. Foto: Richard Paiva-UCUR. 26/10/2017..El Departamento de Medicina Legal y Ciencias Forenses de la Facultad de Medicina celebró sus 140 años el 26 de octubre. Se trata de un servicio que «antes que con la pompa fúnebre, tiene que ver con la salud, con la justicia, con los derechos humanos, con lo mejor de la Universidad de la República», expresó el profesor titular Hugo Rodríguez en la conmemoración.

El acto se realizó en el Palacio Legislativo con la presencia del rector Roberto Markarian, el decano de la facultad, Fernando Tomasina, académicos, representantes de organizaciones de derechos humanos, operadores judiciales, estudiantes y funcionarios del departamento. Como invitado especial, Fernando Verdú, profesor titular de Medicina Legal de la Universitat de València, ofreció una conferencia relacionada con la determinación de la data de muerte. La conmemoración finalizó con la entrega de reconocimientos a integrantes y colaboradores del departamento.

Rodríguez recordó los aportes de algunos referentes que marcaron el trabajo en el servicio. Repasó la historia de la medicina legal y las ciencias forenses en el país, desde la primera autopsia forense realizada en nuestro territorio en 1760. Comentó en particular la investigación realizada sobre el cuerpo del general Eugenio Garzón en 1851, que culminó con un dictamen de mala praxis médica. Mucho después el caso fue revisado por investigadores de la propia Cátedra de Medicina Legal, y sus resultados ponen en duda aquellas conclusiones, quizás influidas por circunstancias políticas. «Los peritos no estamos para legitimar causas justas, ni para darle sustento científico a lo que en cada momento crea, en el acierto o en el error, la opinión pública», afirmó Rodríguez. En la actualidad «un titular irresponsable de un noticiero televisivo en la lucha despiadada por el rating, puede terminar con una casa incendiada o un linchamiento», agregó.

En 1877 se creó la Cátedra de Medicina Legal, en la recién fundada Facultad de Medicina. A partir de 1914 y por 60 años, la morgue judicial se instaló en la planta física de ese servicio, a través de un convenio de la facultad con el Poder Judicial. En 1937 se concretó la creación del Instituto Técnico Forense, una idea impulsada muchos años antes por el catedrático Martín Martínez Pueta, con el objetivo de formar un cuerpo de médicos forenses. Rodríguez señaló que las propuestas de Martínez Pueta «enseñan que, en las condiciones concretas de nuestro país, los servicios judiciales y universitarios, lejos de ser antagónicos, son necesariamente complementarios». En 1972 la Medicina Legal fue reconocida en el país como una especialidad, y en 2008 se incorporó al sistema de Residencias Médicas.

Este año el servicio pasó a denominarse Departamento de Medicina Legal y Ciencias Forenses, un nombre que refleja con mayor fidelidad su historia y realidad disciplinar, explicó Rodríguez, porque reúne profesionales y técnicos de la odontología, la antropología, el derecho, el laboratorio clínico y la salud mental. El departamento se propone desarrollar el conjunto de las funciones universitarias con especial preocupación por la calidad. «No solo nos vemos como cronistas o certificadores de la violencia, sino que nos comprometemos en la promoción de los derechos humanos (...) materia de nuestro día a día, sea cuando valoramos a una niña víctima de abuso sexual, cuando informamos las lesiones de una mujer maltratada o cuando logramos reconstruir con la autopsia histórica la muerte de un asesinado en la tortura bajo el terrorismo de Estado», expresó.

Rodríguez destacó la necesidad de mejorar la formación en las distintas disciplinas que aportan a la práctica forense. También valoró la complementación institucional, fundamental para nuestro país por razones de escala, y puso como ejemplo el trabajo conjunto con la Policía Científica.

En relación con la calidad y formación de los peritos, señaló que el departamento adhiere a los principios consensuados por la Red Iberoamericana de Instituciones de Medicina y Ciencias Forenses. En ellos se pone énfasis en la responsabilidad social y el impacto que tienen sus investigaciones, por lo cual «el apego al método científico y la prudencia en las conclusiones pasan a tener rango de componente ético de la actuación en Medicina Legal y Ciencias Forenses».

De vida o muerte
Con respecto al vínculo entre los profesionales y los medios de comunicación, dijo que en la difusión pública de los temas forenses «no siempre es ético divulgarlo todo». Se debe reconocer que «al derecho a la información se contrapone el derecho humano a la intimidad, entre otros», y que «cuando se exponen niños, niñas y familias perfectamente identificables en los medios masivos de comunicación, claramente se traspasa ese límite».

Agregó que el apego a los derechos humanos «no se puede detener a la hora de la prueba pericial»: el objetivo de las pruebas no es llegar a la verdad «a cualquier costo». Por esa razón el departamento, con el apoyo del Consejo de la Facultad de Medicina y del Consejo Nacional del Colegio Médico del Uruguay, solicita al Poder Legislativo eliminar el inciso 2 del artículo 184 de la Ley Nº 19.293 (Código del Proceso Penal), que aún no ha entrado en vigencia, y que permite, «aun sin el consentimiento del imputado», efectuar lo que denomina «pruebas biológicas y mínimas intervenciones corporales».

Rodríguez aseguró que lejos de formar un equipo «que se regodea abriendo cadáveres», los integrantes del departamento sí se ven afectados por el impacto cotidiano de la violencia. «Somos una cátedra que, antes que con la pompa fúnebre, tiene que ver con la salud, con la justicia, con los derechos humanos, con lo mejor de la Universidad de República», concluyó.

Por su parte Verdú, a quien el miércoles 25 la Facultad de Medicina otorgó el título de Profesor Ad Honorem, se mostró honrado por la distinción y por participar en el acto de aniversario del departamento. En su conferencia se refirió a las dificultades que enfrenta la medicina forense para determinar el momento de la muerte de una persona. «Es lo que todos los operadores jurídicos quieren saber, nos siguen preguntando: ¿cuándo murió?». Aseguró que los forenses no cuentan con ningún instrumento que permita saberlo, y que ya es hora de que jueces, fiscales y abogados «dejen de preguntarlo».

Verdú comentó algunos artículos científicos que presentan conclusiones en ese sentido. Si bien se han intentado muchas cosas, «no es posible determinar la data de la muerte», afirmó. En su presentación repasó detalles relativos a las técnicas que se utilizan habitualmente para ese fin. En relación a las mediciones de la temperatura de un cadáver, explicó que sobre ella influyen la vestimenta, la temperatura ambiente y la humedad, y que hasta ahora no ha sido posible cuantificar esa influencia ni establecer un patrón uniforme en el enfriamiento de los cuerpos.

Algo similar ocurre con los análisis de concentración de potasio en los fluidos corporales, porque sus valores responden a un metabolismo complejo y se alteran significativamente de acuerdo con la alimentación. Citó un estudio reciente que compara esas mediciones en varias pericias forenses y que demuestra que no pueden utilizarse como datos concluyentes. Según el trabajo «incluso había gente que tenía que estar viva», destacó. Con respecto a los procesos de putrefacción, afirmó que pueden comenzar y evolucionar de maneras muy variables, incluso en personas que murieron en igual momento y circunstancia, por tanto su observación tampoco puede aportar datos fiables.

Verdú dijo que es necesario investigar más para alcanzar mayores certezas, y alentó a los profesionales a no comunicar una data posible de muerte. Por exigencias del sistema judicial y por inercia, los forenses establecen intervalos de tiempo aproximados, pero «en muchísimas ocasiones no nos damos cuenta del daño extraordinario que se genera con esas afirmaciones», remarcó. Como alternativa aconsejó «seguir trabajando bien», registrando todas las observaciones y detalles de las pericias, dejando en manos de la policía la aclaración de aquellas circunstancias que el forense no puede determinar.

Acceder al discurso completo del profesor Hugo Rodríguez
Publicado el viernes 27 de octubre de 2017

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Fernando Verdú, Hugo Rodríguez. 140 años de la cátedra de Medicina Legal. Foto: Richard Paiva-UCUR. 26/10/2017 Fernando Verdú. 140 años de la cátedra de Medicina Legal. Foto: Richard Paiva-UCUR. 26/10/2017 140 años de la cátedra de Medicina Legal. Foto: Richard Paiva-UCUR. 26/10/2017
140 años de la cátedra de Medicina Legal. Foto: Richard Paiva-UCUR. 26/10/2017
140 años de la cátedra de Medicina Legal. Foto: Richard Paiva-UCUR. 26/10/2017
Profesor titular del Departamento de Medicina Legal y Ciencias Forenses, Hugo Rodríguez. 140 años de la cátedra de Medicina Legal. Foto: Richard Paiva-UCUR. 26/10/2017
Profesor titular del Departamento de Medicina Legal y Ciencias Forenses, Hugo Rodríguez. 140 años de la cátedra de Medicina Legal. Foto: Richard Paiva-UCUR. 26/10/2017
140 años de la cátedra de Medicina Legal. Foto: Richard Paiva-UCUR. 26/10/2017.. 140 años de la cátedra de Medicina Legal. Foto: Richard Paiva-UCUR. 26/10/2017
Profesor Fernando Verdú. 140 años de la cátedra de Medicina Legal. Foto: Richard Paiva-UCUR. 26/10/2017
Profesor Fernando Verdú. 140 años de la cátedra de Medicina Legal. Foto: Richard Paiva-UCUR. 26/10/2017
Entrega de reconocimientos. 140 años de la cátedra de Medicina Legal. Foto: Richard Paiva-UCUR. 26/10/2017
Entrega de reconocimientos. 140 años de la cátedra de Medicina Legal. Foto: Richard Paiva-UCUR. 26/10/2017
140 años de la cátedra de Medicina Legal. Foto: Richard Paiva-UCUR. 26/10/2017
 
 

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