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Sábado 23 de Marzo de 2019

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Una forma de hacer ciencia. Martin Chalfie recibió Honoris Causa

Honoris Causa a Martin Chalfie. 18/04/2018. Foto: Richard Paiva-UCUR.El profesor Chalfie, ganador del Premio Nobel de Química en 2008, es reconocido por contribuir al estudio de numerosos procesos biológicos, a través de la incorporación de una proteína fluorescente en organismos vivos. El miércoles 18 la Universidad de la República (Udelar) le entregó un título Honoris Causa, celebrando sus aportes científicos pero también «su persona y forma de hacer ciencia».

Así lo explicó Inés Carrera, investigadora de la Facultad de Química que en 2016 propuso la entrega del título a Chalfie, junto con Gustavo Salinas, de la misma facultad, y Ricardo Ehrlich, de la Facultad de Ciencias.

Desde su llegada a Uruguay Chalfie ofreció dos conferencias, el lunes en el Instituto Pasteur y el martes en la Facultad de Química. También fue declarado Visitante Ilustre de Montevideo. La ceremonia de entrega del título se realizó en al Facultad de Ingeniería, con la participación de Carrera, el rector de la Udelar, Roberto Markarian y la prorrectora de Investigación Científica, Cecilia Fernández.

Carrera repasó la trayectoria de Chalfie, que nació en Chicago en 1947. Terminó su doctorado en la Universidad de Harvard en 1976, estudiando mecanismos de secreción de hormonas en modelos celulares. Luego se trasladó a Cambridge para seguir estudios posdoctorales, y allí comenzó a trabajar utilizando Caenorhabditis elegans (C. elegans), un pequeño gusano cilíndrico transparente, como modelo para el estudio del sistema nervioso.

Chalfie siguió investigando sobre el mismo modelo por 40 años, y con él continúa estudiando las bases genéticas del sentido del tacto, ahora en la Universidad de Columbia. «Su trabajo ha sido fundamental para entender la formación y el desarrollo de las neuronas que detectan el estímulo, así como los mecanismos moleculares de la transducción de estas señales mecánicas», indicó Carrera.

Se refirió al papel que Chalfie tuvo «en el desarrollo de una nueva herramienta que simplemente revolucionó la forma en que estudiamos biología: la proteína fluorescente verde». Llamada GFP por su nombre en inglés, su historia «nos muestra aspectos simples pero centrales para el desarrollo de los avances científicos que en la actualidad tal vez están un poco borrosos: la necesidad de estudiar cualquier organismo o proceso solamente impulsados por la curiosidad, el detenerse y observar en un mundo donde la velocidad nos aplasta y el trabajar en una comunidad compartiendo resultados para el avance de todos», afirmó. «Estas tres características: curiosidad, pausa y generosidad se juntan en Martin e hicieron posible un avance tecnológico que impactó a la humanidad».

Carrera explicó que el trabajo de Chalfie con la GFP hizo que los investigadores puedan apreciar cómo ocurren ciertos procesos y mecanismos biológicos al mismo tiempo que acontecen, es decir, en organismos vivos. Hasta ese momento muchas de las técnicas para entenderlos utilizaban células y tejidos muertos, y en cada muestra solamente se podía constatar un momento de un proceso. El científico tuvo la idea de utilizar esa proteína fluorescente —que Osamu Shimomura había estudiado en una medusa muchos años antes—, en el gusano transparente con el que Chalfie venía trabajando. Lo hizo a través de la introducción del gen que codifica la GFP en el genoma del gusano, algo que luego otros reprodujeron en diferentes organismos.

Con su aporte «la foto se transformó en una película», enfatizó Carrera. «La revolución de la GFP permitió entender la dinámica de procesos biológicos así como el desarrollo de muchas enfermedades, el mecanismo de infección de bacterias y virus», agregó. Además, impactó en el desarrollo de la microscopía y en la industria. Carrera destacó que Chalfie es capaz de integrar distintas disciplinas, salteando barreras que «tal vez no deban ser tan altas». Señaló que es importante que haya recibido el Premio Nobel «no solo por sus descubrimientos sino también para ser portavoz de sus ideas de que la ciencia ayuda a construir una sociedad mejor y que el respeto por el trabajo de los otros y la generosidad son fundamentales para el progreso científico».

Carrera agradeció el impulso que Chalfie dio a la organización de una comunidad latinoamericana de C. elegans, por el entusiasmo con que acompañó a investigadores locales en su visita a Montevideo y por «literalmente, “iluminarnos” con su ciencia y su persona».

Construcción colectiva
Por su parte, Cecilia Fernández destacó la alegría con la que Chalfie participó de las actividades y conferencias en nuestro país, al igual que algunos rasgos de su forma de hacer ciencia que «son relevantes para una comunidad científica como la nuestra, que todavía es bastante joven, pero sobre todo frágil». Además de ser «un contador de anécdotas fantástico», Chalfie defiende la investigación fundamental o básica, que es la que aporta los ladrillos para construir las aplicaciones en la industria, la medicina y otras ramas tecnológicas.
 
También mencionó la actitud de Chalfie de «mantener la cabeza siempre abierta» y estar atento al trabajo de los demás científicos, aunque no fueran de su misma disciplina o de un área de trabajo muy cercana a la suya. «En la medida que tengamos la cabeza abierta vamos a darnos cuenta de cosas que nos sirvan para nuestro propio trabajo», como fue el caso de Chalfie cuando asistió al seminario en donde «la proteína verde iluminó su cabeza».
 
Fernández expresó «profunda admiración» por los científicos que trabajan con el gusano C. elegans —que se autodenominan «La Comunidad del Gusano»— por su convicción de que la ciencia es una construcción colectiva. «Hacer ciencia de esa forma es algo envidiable en este mundo donde todos competimos por todo», afirmó.
 
Markarian explicó que el título Honoris Causa fue enviado a Chalfie hace aproximadamente un año. Estaba previsto entregárselo durante una visita que él iba a realizar a Uruguay en febrero de 2017, pero Chalfie tuvo que cancelarla sobre la fecha. De todas formas la Universidad quiso homenajearlo realizando una ceremonia igual a la de la entrega del título, explicó.
 
Repasó los detalles del proceso que se realiza en la Udelar para otorgar esa clase de distinciones. En este caso la iniciativa surgió de investigadores de las facultades de Química y Ciencias, la cual fue apoyada por los respectivos Consejos de Facultad. Posteriormente la postulación es estudiada por la Comisión Asesora de Títulos de Doctor Honoris Causa de la Universidad, conformada por Hugo Achugar, Enrique Cabaña, Rodolfo Gambini, Susana Mallo y el propio Markarian. La resolución debe ser finalmente aprobada por el Consejo Directivo Central. Markarian indicó que la Universidad «da pocos Honoris Causa» pero «son todos muy buenos», y refirió algunos nombres de la lista de homenajeados.
 
El rector destacó algunas características de Chalfie que llamaron su atención. Una de ellas es que al recibir su Premio Nobel, el investigador expresó que «la indagación científica comienza con la observación, cuanto más uno ve, más puede investigar». Markarian dijo que es importante recordar que «observar el mundo para analizarlo con el buen razonamiento y las ciencias es parte de nuestro trabajo».

Observación y generosidad
También destacó que al recibir aquella distinción —compartida con Osamu Shimomura y Roger Tsien—, Chalfie dijo que Douglas Prasher también debería haberla recibido. «Me pareció realmente sorprendente esa capacidad de reconocer el trabajo de otros que no han sido suficientemente reconocidos». El aporte de Prasher fue crucial para desarrollar las investigaciones de los ganadores, indicó Chalfie en esa ocasión. Markarian comentó que Prasher abandonó la actividad científica, luego de que el gobierno le quitara los fondos para realizar su trabajo, a él y a otros investigadores.
 
Finalmente el rector dijo a Chalfie que en la Universidad «estamos muy contentos» de entregarle la distinción, «de reconocer el apoyo que le ha dado a los uruguayos y latinoamericanos que han trabajado cerca, y de poder estar en contacto con el más alto mundo de las ciencias».

Chalfie le agradeció al resto de la mesa por sus palabras «increíblemente amables» y expresó que su visita en nuestro país ha sido «espectacular». Aclaró que «no es que no haya escuchado antes sobre Uruguay, conozco a científicos uruguayos, pero no había tenido la oportunidad de verlo por mí mismo». Durante su visita, lo que más le llamó la atención fue la amabilidad que recibió y que «todos parecen conocerse y apoyarse entre sí». También recordó a su «extraordinario mentor», el biólogo británico John Sulston, quien falleció el mes pasado y fue una de las personas «con más ética, más justas y brillantes» que conoció.
 
Según Chalfie, la inspiración que lleva a los científicos a realizar el próximo experimento y las nuevas ideas siempre parten de la investigación básica. Comenzó su investigación con el estudio del C. elegans, pero el suyo fue el tercer Premio Nobel otorgado por el trabajo con el mismo gusano. El científico hizo mención a los otros ganadores y sus investigaciones: Sydney Brenner, Robert Horvitz y su mentor John Sulston, por su trabajo sobre la regulación genética del desarrollo de los órganos y la muerte celular programada; y Andrew Fire and Craig Mello, por su descubrimiento del ARN de interferencia y el silenciamiento génico. «Ninguno de ellos empezó tratando de descubrir nuevos tratamientos para enfermedades, sino a partir de una pregunta fundamental sobre la biología», indicó.
 
Cuando escuchó sobre el descubrimiento de la GFP en un seminario, se emocionó mucho porque ya estaba trabajando con un gusano transparente, entonces «la idea de colocar esta proteína dentro del animal, activando genes en distintos lugares, llevó a que pudiera observar las células, pero también llevó a muchas otras cosas que no esperaba». Además de los nuevos avances en biología y el funcionamiento de enfermedades, se están desarrollando mecanismos para detectar minas terrestres explosivas utilizando la GFP, y hasta fue implementada en la fabricación de ropa de seda fluorescente en Japón. «Ninguno de ellos estaba en mis planes, todo partió de una necesidad de ver algo, y ser capaz de verlo permite que te cuestiones cómo sucede», reflexionó.
 
A continuación, le mostró al público algunos videos de movimientos celulares que comenzaron a ser observados a partir del uso de la proteína fluorescente. Por ejemplo, cómo una célula homogénea se divide en otras y de qué manera se moviliza el material celular en ese proceso, o cómo una célula con VIH transfiere el virus a otras en vez de «explotar e infectarlas» como se pensaba en un principio.
 
Su investigación le enseñó que el éxito científico llega en distintas formas, que muchos o la mayoría de los descubrimientos son accidentales, y que el conocimiento científico es acumulativo. «La ignorancia, la obstinación y la voluntad de tratar de ayudar son muy buenas para hacer ciencia», pero el apoyo financiero, en su caso de la Universidad de Columbia y de otros subsidios, es esencial. Destacó que las universidades le dan libertad a sus investigadores para probar ideas y experimentos, y opinó que los científicos a veces no hacen un buen trabajo al comunicarle al resto del mundo sobre cómo financian sus investigaciones. Por eso, hizo hincapié en los subsidios que recibió para su trabajo y aclaró que los científicos no firman contratos sino que escriben propuestas, y «si en el camino aparece algo mejor, vamos a hacer lo que es mejor, no vamos a atarnos a lo que dijimos entonces en la propuesta».
 
Por último, concluyó que «toda forma de vida debe ser estudiada, perjudicamos a la ciencia cuando pensamos que solo debemos estudiar ciertos problemas y desde puntos de vista que ya conocemos». Los científicos no deben concentrarse únicamente en investigar temas que deriven directamente en sus aplicaciones, porque «sabemos tan poco, que es casi inconcebible que quisiéramos parar ahora».

El rector obsequió a Chalfie una pintura de un artista uruguayo. El acto finalizó con la presentación del guitarrista Ramiro Agriel.

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Publicado el jueves 19 de abril de 2018

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Honoris Causa a Martin Chalfie. 18/04/2018. Foto: Richard Paiva-UCUR. Honoris Causa a Martin Chalfie. 18/04/2018. Foto: Richard Paiva-UCUR. Honoris Causa a Martin Chalfie. 18/04/2018. Foto: Richard Paiva-UCUR. Honoris Causa a Martin Chalfie. 18/04/2018. Foto: Richard Paiva-UCUR. Honoris Causa a Martin Chalfie. 18/04/2018. Foto: Richard Paiva-UCUR. Honoris Causa a Martin Chalfie. 18/04/2018. Foto: Richard Paiva-UCUR. Honoris Causa a Martin Chalfie. 18/04/2018. Foto: Richard Paiva-UCUR. Honoris Causa a Martin Chalfie. 18/04/2018. Foto: Richard Paiva-UCUR. Honoris Causa a Martin Chalfie. 18/04/2018. Foto: Richard Paiva-UCUR. Honoris Causa a Martin Chalfie. 18/04/2018. Foto: Richard Paiva-UCUR. Honoris Causa a Martin Chalfie. 18/04/2018. Foto: Richard Paiva-UCUR. Honoris Causa a Martin Chalfie. 18/04/2018. Foto: Richard Paiva-UCUR.
 
 

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