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Domingo 24 de Junio de 2018

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Udelar a la CRES: Batallas por un bien público

La Universidad de la República (Udelar) preparó su presentación en la III Conferencia Regional de Educación Superior (CRES) con varias actividades. Una de ellas fue el Simposio «A 100 años de la Reforma de Córdoba: miradas y aportes de la Udelar a la Conferencia Regional de Educación Superior», que incluyó una mesa con la participación de los cuatro prorrectores de la Universidad de la República (Udelar). Allí presentaron distintos aportes que la institución lleva este lunes al encuentro en la ciudad de Córdoba.

El simposio se desarrolló el jueves 7, la mesa estuvo integrada por los prorrectores de Enseñanza, Fernando Peláez; de Extensión, Mario Barité; de Gestión Administrativa, Hugo Calabria; y de Investigación, Cecilia Fernández. Cada Prorrectorado elaboró un documento para sumar a los aportes que la Udelar presenta a la CRES, en diferentes ejes temáticos.

La conferencia es organizada por Unesco y reúne a representantes de la comunidad académica y de los gobiernos regionales de América Latina y el Caribe. Se desarrolla en Córdoba, Argentina, desde este lunes 11 hasta el viernes 15 de junio. La Udelar participa del evento con una delegación encabezada por el rector Roberto Markarian.

En la mesa Peláez se refirió al problema de la mercantilización del conocimiento al que se enfrentan las universidades hoy, al respecto recordó que ya en 1996 en la CRES de La Habana y en la de 2008 en Cartagena se vislumbraba este problema como causa de una educación exenta de control estatal, en manos de empresas transnacionales con fines de lucro y por tanto descontextualizada y promotora de desigualdades sociales. Según su visión, desde esos años al momento actual la situación «sigue empeorando dramáticamente, con una multiplicación y una ampliación enorme del concepto de mercantilización y noción de la educación superior de tipo empresarial».

Reafirmó el rechazo de la Udelar a esta posición porque «la concepción mercantilista, más que una visión transformadora de la educación, tiende a ser reproductora de las asimetrías sociales y culturales». Acotó que la Universidad lleva a la próxima CRES una postura similar a la de la Asociación de Universidades Grupo Montevideo (AUGM), que también se ha manifestado enfáticamente en contra de la mercantilización en la educación superior.

Por su parte, Barité se refirió a los desafíos sociales en los países de Latinoamérica y el Caribe, donde muchos problemas permanecen sin resolver o con una resolución incompleta. Entre ellos, mencionó las condiciones estructurales de dependencia que hacen a los países vulnerables frente a los avatares del mercado mundial, la pobreza que afecta principalmente a niños y adolescentes, la desigualdad en la distribución del ingreso, la informalidad laboral, la inequidad de género o racial, la brecha digital en amplios sectores de la mayoría de los países, y los problemas ambientales, entre otros.

Vocación social
Frente a estos desafíos Barité sostuvo que «las universidades están obligadas a elegir las batallas a librar, a tomar las decisiones más pertinentes e innovadoras, y construir con los mejores materiales a su alcance y junto a otros actores, en articulaciones sólidas y duraderas, los caminos que conduzcan a la superación de inequidades, desigualdades y trabas» para mejorar la calidad de vida en la región. La realidad exige a la Universidad «que tome estas decisiones con cierta celeridad para poder contribuir a la resolución de estos problemas», indicó.

En su presentación, Calabria saludó a los presentes y en especial a los estudiantes, como «actores fundamentales que dan sentido a la existencia de la Universidad y por su papel en el proceso revolucionario que dio a luz la reforma universitaria de Córdoba». En relación al eje de la CRES «La educación superior, internacionalización e integración regional de América Latina y el Caribe», expresó que hay dos visiones contrapuestas. Por una parte, nuevas voces intervienen para definir qué es la Educación Superior, de manera que surge una concepción político económica sobre ella, que promueve la introducción del comercio en la educación universitaria. Por otro lado existe una segunda visión con la que se alinea la Udelar, que aunque no es contraria a hacer acuerdos con empresas, señala el límite de estos vínculos. Calabria reafirmó la postura de la Udelar que considera a la educación superior como un derecho y un bien público, que brega por una agenda propia, sin dejar de convivir con las empresas y con los países centro.

Fernández comentó el planteo que realiza su Prorrectorado como aporte a la CRES en el campo de la investigación científica tecnológica y la innovación, afirmando que las universidades deben realizar «una investigación de excelencia con vocación social». Agregó que la Udelar ha venido trabajando en este sentido, la producción de conocimiento ha aumentado en los últimos años, se ha promovido la descentralización universitaria que ha llevado la investigación a todas sus sedes, se ha trabajado en la diversificación de programas de investigación desde la Comisión Sectorial de la Investigación Científica, se ha diversificado la oferta de posgrados, y ha aumentado el número de becas para realizarlos. La prorrectora considera que este es un camino que la Universidad debe seguir profundizando ya que pese a esos avances la institución sigue siendo desigual, teniendo en cuenta que se apunta a una investigación de calidad en todas las áreas.

Fernández señaló que es necesario definir cuál es el papel que los gobiernos otorgan a la ciencia y a la tecnología, cuánto invierten en investigación y el rol que otorgan las universidades a su tarea de producción de conocimiento y formación de recursos humanos en esta área.

No se vende
Todos los prorrectores coincidieron en algunos temas y problemas que enfrentan las universidades de América Latina hoy y dejaron marcada claramente la postura que la Udelar tiene al respecto y lleva a CRES. Reivindicaron la concepción de la educación superior como un derecho humano y un bien público y la responsabilidad de la universidad de garantizar una formación de calidad. Para lograr esta excelencia en la formación no solo de estudiantes sino también docentes, los prorrectores valoraron el intercambio estudiantil con universidades de otros países y los posgrados en el exterior, camino que aunque la Udelar ya viene recorriendo, consideran que debe seguir profundizando, especialmente con universidades de América Latina. Al respecto Calabria señaló que la movilidad estudiantil se está dando fundamentalmente en dirección sur-norte y muchísimo menos en otras direcciones, lo cual percibe como «un problema enorme».

En cuanto a la formación de investigadores, coincidieron en que la Udelar no es contraria a que se especialicen en el exterior, pero vislumbra como un problema que haya un flujo de profesionales que se pierdan ya que luego de formados se quedan a trabajar allí. A este respecto Cecilia Fernández manifestó que la dificultad que se percibe hoy es que el país no demanda estos profesionales, con lo que se aumenta el riesgo de que se vayan a trabajar en el exterior: «tenemos que crear en el país oportunidades de trabajo para los investigadores», indicó. Todos consideraron que una de las dificultades para lograr esto es la falta de inversión de los Estados en la educación pública, en investigación y desarrollo.

Otro punto en común planteado por los prorrectores refiere a la necesidad de que la Universidad continúe profundizando vínculos de cooperación, no solo con organismos del Estado sino también con la sociedad civil a nivel nacional, regional e internacional. En ese sentido Calabria resaltó la importancia de las redes académicas como la AUGM y la Unión de Universidades de América Latina para trabajar estos temas, «todas las redes pueden aportar y son muy buenas herramientas que tiene la Udelar para fortalecerse», opinó, porque las universidades aisladas no pueden enfrentar esta problemática.

Quién gana
En la visión de los panelistas un problema muy importante que afecta a las universidades es la mercantilización de la educación superior. Esta nueva realidad implica que las empresas multinacionales consideran a la educación como un bien de mercado que se compra y se vende. Todos coincidieron en rescatar el necesario relacionamiento de la Universidad con el sector productivo, pero en términos diferentes a los que plantean las multinacionales hoy. En este sentido Peláez manifestó que «en contraposición al modelo mercantilista, la institución plantea una educación universitaria que apunte a un relacionamiento profundo con el sector productivo, en sentido amplio, donde tienen cabida formas heterogéneas de empresas, así como toda otra diversidad de actores». Agregó que las empresas interesadas en invertir en educación hoy «cotizan en la bolsa de valores, algunas de ellas son multimillonarias y tienen como fin fundamental optimizar la ganancia de sus inversiones». Los prorrectores coincidieron al considerar que los grupos inversores de estas empresas inciden en la definición de las agendas educativas y las agendas de investigación, más que los expertos en educación.

Para los exponentes del encuentro, existen dificultades que las universidades deben procurar solucionar para que el resultado de la investigación y el conocimiento llegue a la sociedad. A este respecto, Fernández manifestó que es necesario reflexionar acerca de la propiedad intelectual de la investigación, y cuestionó «¿Quién se queda con el resultado de la investigación? Esta reflexión es sustancial para cumplir el objetivo de la universidad de que el conocimiento se haga accesible a la sociedad», agregó.

Finalizada la exposición de los prorrectores, se dio apertura a los comentarios y aportes del público. Entre quienes pidieron el uso de la palabra estuvo el decano de la Facultad de Derecho, Juan Andrés Ramírez. En su participación hizo hincapié en el manejo de la propiedad intelectual. Sostuvo que «el punto no es evitar que se mercantilice el conocimiento», porque según su percepción «ya se encuentra mercantilizado y esta situación empeora». Para el decano el responsable de esa mercantilización es el sistema de patentes. Explicó que los inventos «pasaron de tener cinco años de protección y los grandes inventos 15 años, a tener 20 años de protección». Los programas de ordenador fueron trasladados del sistema de patentes de invención al de las patentes de propiedad literaria, con el consecuente pasaje de 20 a 50 años de protección luego de la muerte del autor, el cual para este caso es un plazo sumamente excesivo, opinó.

Para finalizar Ramírez planteó que la Universidad «no tiene que apuntar a protegerse del sistema de patentes sino reflexionar acerca de cómo destruirlo, ya que con este sistema vigente la brecha tecnológica de los países del cono sur con los del hemisferio norte, con las posibilidades de inversión en investigación e innovación que estos poseen, nunca se logrará cubrir y por el contrario se ensanchará».

Ver presentación de Fernando Peláez

Ver presentación de Mario Barité

Ver presentación de Hugo Calabria
Publicado el lunes 11 de junio de 2018

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Mario Barité, prorrector de Extensión y Relaciones con el Medio. Fernando Peláez, prorrector de Enseñanza de la Universidad de la República
 
 

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