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Miércoles 22 de Mayo de 2019

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Carlos Planel: Sede Paysandú ya tiene padres e hijos egresados

Carlos Planel. Foto: Evelyn Chiribao, UCURCarlos Planel dirige la sede Paysandú del Centro Universitario Regional (Cenur) Litoral Norte desde hace cuatro años. En diálogo con el Portal de la Udelar, reveló su conocimiento de la región del litoral, así como su cariño por ese territorio. Expresó que en la construcción del Cenur, tanto Salto como Paysandú aportaron «lo mejor de los dos lugares».

Planel nació y vivió siempre en Paysandú. Allí se formó como licenciado en Fisioterapia, ingresando con la primera generación de estudiantes de la sede universitaria local, en 1979. Luego comenzó su trayectoria docente en la Licenciatura en Fisioterapia, repartida entre Paysandú y Montevideo. En 2005 asumió la dirección de la carrera, cargo que ocupa hasta la actualidad. También fue coordinador de los cursos de la Escuela Universitaria de Tecnología Médica (EUTM) en la sede sanducera, desde 1997 hasta que asumió la dirección del centro en julio de 2014.

La sede se instaló en 1969, como Casa Universitaria de Paysandú. Según Planel su desarrollo fue «muy interesante, porque nace de la gente que estaba en la Estación Experimental Mario A. Cassinoni (EEMAC), para tener un mayor vínculo con la sociedad de Paysandú. Se toma más que nada como un proyecto extensionista, sobre todo después de la intervención. Luego se van consolidando distintas estructuras, primero fueron las del área salud».

Las primeras ofertas de enseñanza de la Udelar en Paysandú dependían de la EUTM: Fisioterapia, Hemoterapia, Radiología, Archivo Médico y Laboratorio Clínico. Actualmente se dictan decenas de carreras en todas las áreas del conocimiento: un Ciclo Inicial Optativo (CIO), tecnicaturas, licenciaturas e ingenierías. Algunas carreras se cursan enteramente en la sede, otras se completan en el Cenur, alternando cursos en Paysandú y en Salto.

¿Cuántos estudiantes tiene la sede, aproximadamente?
Tenemos más de 4000 entre todas las carreras. En los últimos cuatro años nuestro ingreso se estabilizó, es de unos 1000 estudiantes por año. Tenemos las dos estructuras que tienen cupos, que son EUTM y el Instituto Superior de Educación Física (ISEF), si no el crecimiento hubiera sido mayor. Es decir, con esos cupos estamos dejando 150 estudiantes por año sin ingresar.

¿Esas son las carreras que concentran más estudiantes?
Sí, se han convertido en un clásico, son las que la gente tiene más presentes. Ha habido padres e hijos egresados, en el caso de EUTM ya lleva 39 años, y el ISEF cumplió 30 años desde que arrancó en Paysandú como instituto, antes de pasar a la Udelar. Después tenemos las carreras de Bibliotecología y Archivología, —que este año no fueron abiertas pero vienen sentando tradición—, la Tecnicatura en Tecnologías de la Imagen Fotográfica de Bellas Artes y el CIO Salud, que mueve mucha gente. Agronomía y Veterinaria ahora se pueden completar entre Paysandú y Salto, esa ha sido una de las cosas más interesantes en ese proceso de cenurización, cómo las sedes se han complementado en estructuras y han llegado a completar carreras. La carrera de Químico opción Agrícola y Medioambiente, las de Ingeniería Biológica y Psicología están en la misma situación.

¿Cómo evalúa la experiencia del CIO Salud en Paysandú?
El tema de los CIO es interesantísimo, creo que son estructuras que tenemos que ir fortaleciendo y desarrollando cada vez más. En nuestro caso cursando el CIO pueden ingresar a la Licenciatura en Psicología, o a Facultad de Medicina en Montevideo, y de hecho están ingresando. Los consejos de las facultades han aprobado resoluciones distintas, Facultad de Medicina lo valida como primer año de la carrera, y Psicología lo mismo, y después hay otras que aprueban parte de la trayectoria. No tenemos trayectoria Odontología pero la facultad sí valida las asignaturas. En la región además están el CIO científico-tecnológico y el del Área Social, que se dictan en Salto.

¿De dónde provienen los estudiantes que cursan en la sede?
Hay una cosa interesante, y es que tenemos poco más de 30 % de estudiantes de Paysandú, el resto es de la región. Vienen de Salto y del sur del litoral - Río Negro, Soriano, el norte de Colonia—. También de Tacuarembó, Rivera y Bella Unión. Igual ha crecido la cantidad de estudiantes de Paysandú, por el hecho de que hay más formaciones, más oportunidades, más acceso a las becas, eso hace que haya estudiantes locales que de otra manera no estudiarían.

La sede ofrece una carrera binacional, ¿qué características tiene?
Tenemos la Carrera Binacional de Obstetricia, es un proyecto común de la Universidad de Entre Ríos (UNER) y la Udelar, que también fue un mojón importantísimo en el proceso de desarrollo de la sede Paysandú. Fue la primera carrera binacional en el país, algo totalmente innovador creado hace casi 30 años. La cursan mayoritariamente argentinos, se hace un semestre en Paysandú y uno Concepción de Uruguay, hay docentes uruguayas que trabajan en los dos lugares y docentes argentinas. En este período hemos tratado de fortalecer los vínculos con las universidades del río Uruguay, intentando crear un proyecto en red que permita crear carreras colaborativas, más que binacionales, con trayectorias que se puedan hacer y acreditar en ambos países. Hay que hacer un trabajo muy fino, pero entre las dos márgenes del río tenemos una riqueza fantástica, además hay una idiosincrasia común entre el entrerriano y el litoraleño nuestro. El río une más de lo que separa, las ciudades crecieron como espejo a un lado y otro, es decir, hubo un desarrollo histórico muy parecido. En ese corredor del rio Uruguay hay 600.000 personas y formaciones de las más diversas, entre la Udelar, UNER, la Universidad Tecnológica Nacional y la Universidad Autónoma de Entre Ríos. Hay un movimiento académico importante, siempre somos muchos más los uruguayos que cruzamos a estudiar a la Argentina que los argentinos que vienen a estudiar a Uruguay, pero nuestra idea ha sido buscar y facilitar estos intercambios. Hay una vecindad y una idiosincrasia común.

¿Cómo transcurrieron estos cuatro años en la dirección de la sede, dirigiendo a la vez la Licenciatura en Fisioterapia?
Es un esfuerzo muy grande, por la licenciatura viajo semanalmente a Montevideo porque es complejo llevar la dirección de una carrera desde el interior. No está previsto que sea así, está mucho más pensado para que sea al revés. A la vez ser director en una estructura descentralizada en el interior es bien distinto a ser decano de una facultad, en ese caso conocés las características, la idiosincrasia y el funcionamiento de tu facultad. En cambio en un centro del interior se es director de algo que tiene que ver con Ingeniería, con Psicología, con Derecho, con una dispersión y una lógica de funcionamiento de multiservicios totalmente distinta a la de las facultades. En la Comisión Directiva hay un docente de Psicología, uno de Química y uno de ISEF, en la misma mesa; también hay un estudiante de Bellas Artes y un egresado de Veterinaria, y al mismo problema lo ven de una manera totamente diferente. Eso hace que el esfuerzo de mantener la conducción estos cuatro años sea muy desgastante para mí. Además, se concretó la creación del Cenur, con un gran trabajo por parte de la dirección regional, de la de Salto y la nuestra.

¿Cómo se desarrolló ese proceso?
Nosotros creamos una nueva estructura a partir de otras dos ya existentes. Fue distinto a lo que pasó en el CURE [Centro Universitario Regional del Este], que desde un principio se originó como centro regional. En nuestra región teníamos dos sedes, cada una con sus propias características, por cómo se habían creado, con sus historias, con funcionamientos y desarrollos diferentes, entonces la construcción del Cenur ha sido un esfuerzo muy importante. Todos pensaban que íbamos a estar muy peleados, que nos iba a costar, pero realmente se ha trabajado en armonía y buscando lo mejor para las dos sedes, generando nuevas estructuras para crear región. Primero hubo que unir administraciones, dineros. Cuando se creó una nueva unidad ejecutora para el Cenur, las estructuras de las dos sedes que estaban pensadas en clave local, como las bedelías, Compras, Personal, y así todas, pasaron a pensar en clave regional. A esto se agregó que las nuevas estructuras académicas, los Polos de Desarrollo Universitario (PDU) que habían desembarcado en Paysandú y en Salto y que eran el germen de la nueva Universidad en el interior, empezaban a su vez a demandar cada vez más infraestructura y más necesidades de servicios. En estos cuatro años tuvimos que modificar varias cosas sobre la marcha para que la regionalización fuera lo principal, fundamentalmente para que cada una de las sedes pensara menos en sí misma y más en el bien común, y al mismo tiempo sumando las casas universitarias de Artigas y de Río Negro.

¿Se puede señalar qué se ganó y qué se perdió en ese proceso?
Hemos tratado de no pensar así, creo que ha sido ganar-ganar, aun en cosas que podrían parecer lo contrario, siempre ha habido un rédito positivo. Sin duda que nosotros tenemos que mantener a su vez nuestra identidad, creo que la hemos mantenido y que desde allí le hemos aportado cosas al Cenur.

¿Cuáles son esos aportes?
Nosotros tenemos estructuras y una historia de mucho trabajo en el territorio, la reminiscencia del centro de extensión universitaria que estuvo en el origen de la sede. Nuestra extensión ha sido muy fuerte, tanto en la estación experimental como en las carreras que se dictan en Paysandú, y la impronta extensionista ha sido una de las cosas que nosotros hemos aportado fuertemente al Cenur. Después hay temas de identidad de las ciudades o de rivalidades. Yo digo que tenemos idiosincrasias diferentes, son dos ciudades que tuvieron desarrollos distintos y la gente es de acuerdo a cómo son las ciudades, a la historia que tienen. En ese sentido creo que hemos sacado lo mejor de los dos lugares, al menos en este período. Entre los que hemos estado a cargo de las estructuras, primó el desarrollo regional sobre los desarrollos propios de las sedes, primó la gobernabilidad.

¿Cómo ven los sanduceros a la sede Paysandú, al Cenur, y a la Udelar en general?
Creo que hoy Paysandú es una «ciudad con universidad» y que todavía le cuesta pensarse como una ciudad universitaria. La Universidad ha impactado económicamente en Paysandú en los últimos años, esto es una realidad porque cada uno de los estudiantes que no son de Paysandú deja su dinero y el que es de Paysandú no se va, gasta en el departamento. Si pensamos únicamente en el Fondo de Solidaridad, tenemos entre 800 y 900 estudiantes becados, es uno de los índices más altos dentro de la Universidad. Multiplicando eso por el valor mensual de la beca, que está próximo a los 8000 pesos, estamos hablando de mucho dinero, solamente en becas de estudiantes radicados en Paysandú. Estas cosas tienen impacto en las economías más pequeñas, sin duda. Y la existencia del estudiante indudablemente genera una alegría, un movimiento en la ciudad, que se nota. Además hemos trabajado mucho en conjunto con la Intendencia de Paysandú; el año pasado nos cedió en comodato por 30 años una parte de la ex terminal de ómnibus. Se van a hacer aulas donde eran las antiguas oficinas de la terminal y estamos trabajando en un proyecto con los antiguos andenes como lugares de práctica para ISEF, las obras están en licitación. También estamos en un trabajo conjunto para tener un posible comedor, es decir, hoy desde las autoridades departamentales hay una visión estratégica de ese Paysandú de desarrollo universitario. Es notorio que la Universidad invirtió mucho en el departamento, los laboratorios que tenemos hoy en la EEMAC son muy importantes, se hace un trabajo muy vinculado con el desarrollo productivo en Paysandú y en la región. El Polo Agroalimentario es un ejemplo, que ahora se está transformando en el Departamento de Química del Litoral y en otros departamentos.

¿Cómo se está realizando la departamentalización en el Cenur?
Estamos en un proceso donde se transforman los PDU en nuevas estructuras. A partir de esto van a coexistir la universidad de las facultades con una universidad de los departamentos, de la transversalización. Van a convivir las dos estructuras y dos formas diferentes de ver la formación. Algunos departamentos van a ser disciplinares y otros temáticos, pensemos por ejemplo en el Departamento del Agua, donde se van a cruzar diferentes formaciones y gente que proviene de distintas facultades. Creo que la departamentalización va a enriquecer al proceso académico, pero se debe respetar enteramente las voluntades de los servicios, es algo que tenemos que tener claro porque las facultades, que son nuestros servicios de referencia académica, van a seguir siendo las responsables de la formación. Es decir, no va a haber diferencias entre el título de Veterinario del que estudia en el Cenur y el que lo hace en la Facultad de Veterinaria, en los dos casos va a ser emitido por la facultad y firmado por el decano. Podemos tener diferentes formaciones, pero la currícula, la capacidad generada y las competencias profesionales, van ser las mismas. La trayectoria en la cual adquiero esas competencias podría ser diferente, a su vez el estudiante se va a moldear de otra manera, en contacto con otras cosas. Por ejemplo, en el área de la salud se puede aprender en una variedad de hospitales o policlínicas barriales. Todas estas cosas lo moldean distinto al profesional. Creo que cada sede va tomando su perfil y le adhiere algo propio al perfil de egreso, en nuestro caso esa impronta extensionista, vinculada a la comunidad. Pensar que vamos a tener profesionales con la misma capacidad, ni mejores ni peores, sino diferentes, eso cuesta.

¿Podrían surgir nuevas carreras de grado o posgrado en la sede o la región?
Este fue un período en el cual había que afianzar las estructuras académicas, y las carreras que ya se han instalado. De las carreras más nuevas como Químico opción Agrícola y Medioambiente, estamos teniendo los primeros egresados, este año vamos a tener los primeros egresados de la Licenciatura en Ingeniería Biológica, es decir, vamos creciendo con las carreras, con sus generaciones. Vamos creando masa crítica, que no es menor, las carreras se sustentan con masa critica que se genera a nivel local. Se van generando mayor cantidad de recursos docentes locales, el recurso local tiene que ir pasando a ser más importante que el recurso viajero, es parte del desarrollo de la Universidad y de la ciudad. El docente viajero aporta, es importante, hay que mantenerlo, pero no puede ser la causa del funcionamiento de la estructura, porque para eso no precisamos Cenur, para eso precisamos aularios. Indudablemente las necesidades docentes empiezan a aumentar, porque echamos a andar una bola de nieve. Hace diez años había estudiantes que no tenían posibilidades de hacer estudios terciarios por las dificultades para salir de su ciudad, o porque no les gustaba lo que había a nivel local. Hoy difícilmente no encuentren algo que les interese dentro de la oferta educativa que tenemos. Puede pasar, pero es difícil. Pero como tienen la posibilidad de formarse, entonces hay más egresos de Secundaria, los estudiantes levantan la cabeza y hay algo en la mira. Esas son las cosas que van a ir cambiando las ciudades, pensar en ciudad universitaria es pensar en toda la enseñanza, no solamente en la enseñanza terciaria. Además hay más facilidad de transporte y con menor costo, los chicos que no son de Paysandú viajan prácticamente casi todos los fines de semana a sus casas. Mantienen el vínculo con su ciudad, con su familia y con sus amigos, los bailes se hacen los jueves porque el viernes se van, es un dato interesante.
Con respecto a los posgrados, hicimos una especialización docente en el área de la salud, con profesores que vinieron de Fiocruz, Brasil. Se formaron 28 docentes de todas las carreras en salud que hay en Paysandú y en Salto. En proporción es una cantidad muy alta, porque tenemos entre 110 y 120 docentes en esta área. Fue una experiencia muy buena, se crearon varias líneas de trabajo vinculadas con el aprendizaje y la práctica en el medio, con la tríada docente-usuario-estudiante. Fue una formación que dio un impacto en el perfil docente. Creo que tenemos que ir pensando prontamente en incorporar más oferta de posgrados, porque toda esta gente que estamos formando ahora nos va a tener como lugar de referencia, al igual que en Montevideo las facultades son referentes para la formación después del egreso.
Aspiramos a ir creciendo, donde va a crecer la Universidad en estudiantes, es en el interior, lo está haciendo ahora. Hoy hay mucha gente que sigue viniendo a estudiar a Montevideo, y eso no va a desaparecer, pero a medida que la sociedad valide lo que está haciendo la Universidad, va a crecer más el número de estudiantes.

¿No se valora de la misma manera la Universidad en el interior y en la capital?
No se valida igual, pero nosotros tenemos por ejemplo estudiantes del CIO salud que viene a cursar 2.o y 3.o de Medicina a Montevideo, porque en la región no están, y en 4.o vuelven a Paysandú. Es decir, están validando al CIO como el 1.er año de Medicina, ven que sirve, que es bueno, eso es lo que yo entiendo como validación social de lo que se está haciendo.

¿Los egresados de la sede permanecen en el interior?
No hemos relevado qué pasa con los egresados, pero sí observamos una tendencia a quedarse en la región o en otros lugares del interior del país. Sobre todo los recursos humanos en salud, a partir de la presencia de la EUTM. Igualmente siempre hay movimientos, trasiegos de gente que va a Montevideo a trabajar o a seguir estudiando. Son todos cambios que se van dando y posibilidades que les vamos dando a chicos para que se desarrollen.

Publicado el sábado 30 de junio de 2018

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