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Martes 11 de Diciembre de 2018

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Álvaro Mombrú: «Debemos estimular que la Química sea vista como un aliado de la sociedad»

Álvaro Mombrú. Foto: Richard Paiva-UCUR.Tras su asunción como nuevo decano de la Facultad de Química, el Portal de la Universidad de la República conversó con Álvaro Mombrú sobre sus proyectos y desafíos para esta gestión que recién comienza, y el estado de la enseñanza, la investigación y la extensión en la Facultad.

Mombrú es magíster en Química (Udelar-Pedeciba), tiene un grado de master of Philosophy (University of Sussex, Reino Unido), y un doctorado en Física (Udelar-Pedeciba). Es profesor titular grado 5 de Física desde 2001 y fue director del Departamento de Experimentación y Teoría de la Materia y sus Aplicaciones (Detema) de la Facultad de Química.

También es investigador nivel III en el Sistema Nacional de Investigadores (SNI) y miembro de la Academia Nacional de Ciencias del Uruguay desde el año 2015. Fue director del Programa de Desarrollo de las Ciencias Básicas (Pedeciba) en el periodo 2012-2018, donde actualmente es investigador honorario grado 5, además de haber estado al frente del Polo Tecnológico de Pando (2007-2012).

¿Qué objetivos y desafíos proyecta para este período?
Esta Facultad tiene un perfil muy amplio tanto en enseñanza como en investigación y extensión. Cuenta con un plantel docente muy capacitado, con una alta proporción de docentes en los grados 3, 4 y 5, con doctorados terminados y una muy buena producción académica, y muchos de ellos bajo el Régimen de Dedicación Total. Además, los químicos, en general, tenemos muy diversos intereses, por lo cual la Facultad viene llevando adelante actividades muy variadas. Entonces es necesario compaginar todo eso, mantener el nivel de crecimiento y tratar de contemplar que ese crecimiento pueda llevarse a cabo en aspectos de equipamiento, de área o superficie, pero también en cuanto a la posibilidad de mantener los recursos humanos que formamos. Por supuesto, la intención no es que todos permanezcan en la institución —afortunadamente en el país los químicos son profesionales muy apreciados— pero es importante que algunos lo hagan o pasen la posta a la siguientes generaciones. Entonces, mantener funcionando una Facultad que ya de por sí tiene una actividad muy intensa y variada, y mantener recursos humanos de alto nivel que puedan enfrentar este tipo de actividades de la mejor manera, ya es un desafío. Aunque uno no planifique más nada hacia futuro, esa responsabilidad es muy grande porque la Facultad viene con una vara muy alta.

Sin embargo, con el propio desafío que implica acceder al decanato y enfrentar un nuevo período también se tienen ideas y se maneja la posibilidad de aumentar aún más las actividades, su intensidad y su calidad. Trato de agrupar todas esas características en una expresión que llamo «excelencia solidaria»: la Facultad de Química tiene la responsabilidad de mantener un nivel de excelencia muy alto, ser referente en el país y a nivel regional en el terreno de la química y las disciplinas relacionadas, tanto en los aspectos fundamentales como aplicados, y en la formación de los profesionales que el país necesita. «Solidaria» quiere decir que nos debemos a la sociedad en todos sus aspectos y perfiles. Debemos estimular que la química sea vista como un aliado de la sociedad en lo que ésta requiera y que sea accesible a todos los estudiantes.

En esa misma línea, ¿qué actividades de extensión realiza la Facultad actualmente?
La Facultad de Química tiene una larga historia de apoyo al sector productivo tanto público como privado, en todo lo que demanda la sociedad en cuanto a análisis, resolución de situaciones o problemas, asesoramientos e investigación aplicada. Además, cubrimos otras líneas de extensión muy importantes. Por ejemplo, la Facultad hace años lleva a cabo un Laboratorio Móvil junto a la Facultad de Ciencias, que recorre las escuelas rurales del país para mostrar qué es la ciencia en general y fomentar posibles vocaciones. También tiene un programa que se llama Química d+ que es muy demandado en el país en cuanto a visitas a escuelas para estimular a los jóvenes a entender que la química es parte de nuestra vida y que en el futuro puede ser un camino de trabajo para ellos. Ese mismo grupo ha creado en la Facultad un emprendimiento denominado Moleculario, que recibe visitas programadas de jóvenes y les ofrece actividades muy entretenidas donde la química y la ciencia en general son mostradas de la mejor manera. También colaboramos en la presentación del stand de la Universidad en la Rural del Prado.

Además, tenemos nuestro Programa de Apoyo a Cárceles, que se desarrolla hace cuatro años y brinda formación a personas privadas de libertad en inocuidad de alimentos e higiene laboral en áreas industriales y de servicios. Nuestro interés en el futuro es tratar de brindarles también el acceso a enseñanza de primer año de Facultad. Por ahora estamos avanzados en lo que puede ser el primer semestre, pero la idea es que puedan cursar un primer año de Facultad completo en esas condiciones.

Por otro lado, estamos planificando la expansión de este mismo programa de inocuidad e higiene laboral al cinturón de la ciudad de Montevideo. Todavía estamos en la etapa preliminar de delinear cómo podría ser esa actividad, pero nuestro interés es que la población en general nos visualice como un agente interesado en lo que ocurre en la sociedad, como un aliado en cuanto a la resolución de problemas del día a día.

En colaboración con el Pedeciba estamos comenzando el programa Ciencia Joven, en el que nuestros docentes que son investigadores del Programa están acudiendo a distintos institutos de enseñanza secundaria con experiencias, prácticas y charlas para estudiantes de quinto y sexto año de bachillerato. Siempre tratamos que los jóvenes visualicen las áreas científico-tecnológicas como una oportunidad accesible para ellos y su futuro.

Finalmente y seguramente cometiendo el error de omitir otras actividades, la Facultad de Química gestiona la Olimpíada Uruguaya de Química desde 2009, también con el objetivo de motivar a nuestros jóvenes a descubrir su vocación a través de una competición en la que el manejo de la química es el centro, promoviendo y estimulando su estudio.

También tienen una larga trayectoria y muchas líneas de investigación.
Podría decir que prácticamente no quedan áreas con pertinencia en las que no se realice investigación dentro de la Facultad de Química. Fue un esfuerzo que se emprendió en los tempranos años 90 con una convicción desde adentro de la institución de que ése era el camino a seguir. En forma creciente y sostenida eso se refleja en la cantidad de doctores que egresan año a año, la cantidad de proyectos que se ejecutan y la cantidad de publicaciones en revistas internacionales que la Facultad está realizando. Abarca desde áreas fundamentales y computacionales de la química, pasando por áreas experimentales, preparación y síntesis de nuevos productos o algunos que ya se sintetizaban, pero ahora en condiciones mejores, de mayor eficiencia. Todo ello, pasando por la extracción y estudio de productos naturales y líneas de investigación en biociencias, hasta áreas de aplicación a través del sector productivo, como son las del medicamento o los alimentos.

Incluso investigadores individuales desarrollan varias líneas de investigación simultáneas. Tenemos investigadores en niveles I, II y III del SNI, y estudiantes que integran el nivel de iniciación. La Facultad produce conocimiento no sólo en sí misma, sino en colaboración con otras facultades como la de Agronomía, Ciencias, Ingeniería, Veterinaria y Medicina, y con el Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria, el Centro Uruguayo de Imagenología Molecular, el Instituto de Investigaciones Biológicas Clemente Estable y el Instituto Pasteur Montevideo. Es decir, esta institución juega, como corresponde, un papel importante en el entramado general de la investigación científica en el país.

Estamos trabajando en la difusión para que el público pueda visualizar las distintas líneas de investigación desarrolladas en Facultad desde su computadora. La Universidad ha hecho esfuerzos muy grandes en la difusión de la investigación. Recuerdo, por ejemplo, que la Comisión Sectorial de Investigación Científica hizo una recopilación y publicó un libro donde figuraban todas las líneas de investigación que se realizaban en la Universidad, pero son tan dinámicas que en papel es muy difícil mantenerlas al día. La intención es avanzar en esa idea.

¿Qué carreras tienen en el interior?
En el interior está la carrera de Químico Orientación Agrícola y Medioambiental, que fue creada originalmente en Montevideo y luego quedó establecida en la sede Paysandú del Centro Universitario Regional Litoral Norte. Para nosotros tiene un gran valor por las características del perfil económico del país. Precisamente cuando se creó esta orientación se entendió que era importante que el químico manifestara enfáticamente que desde la química hay mucho para hacer, tanto en lo medioambiental como en el agro. Por eso la Facultad trasladó definitivamente esa carrera a Paysandú. Somos el servicio de referencia académica del Departamento de Química del Litoral y estamos muy cercanos, conocemos muy bien el trabajo que están llevando adelante.

Asimismo, la Facultad está presente en el Centro Universitario de Tacuarembó en aspectos vinculados a lo cárnico y a lo forestal, compartiendo la carrera de Ingeniería Forestal. Además, somos un servicio de referencia académica en el Centro Universitario Regional del Este, en Rocha. Es un esfuerzo importante, pero sabemos que también es muy importante que se haga porque la Universidad debe estar presente en el interior. Tenemos la función de acompasar el desarrollo académico de los estudiantes en el interior con los de Montevideo en todo sentido, desde lo administrativo hasta lo académico.

A nivel general, ¿cuántos estudiantes y docentes tienen?
Además de las carreras de la Facultad, tenemos algunas compartidas, como Ingeniería Química, Ingeniería de Alimentos e Ingeniería Forestal. Si tomamos en cuenta todas las carreras, tenemos alrededor de 600 estudiantes que se anotan anualmente —fluctúa mucho ese número— y entre 2500 y 3000 estudiantes en total que están cursando activamente. Los egresados son aproximadamente 250 cada año. En cuanto a los docentes, contamos actualmente con alrededor de 500.

¿Les preocupa la deserción estudiantil?
Es un tema que nos preocupa muchísimo. Desde 2004 aproximadamente, la Facultad tiene un curso de nivelación en Matemática que es previo al inicio de cursos. Pasamos luego por una etapa en la que había una nivelación posterior para aquellos estudiantes que, habiendo cursado, no les había ido bien (por la base que tenían previamente), y estamos planificando para el año que viene hacer nuevamente esta nivelación posterior, que tiene la virtud de ser más intensiva y más extendida en el tiempo, entonces los aprendizajes son mucho mejores.

Estamos trabajando para que la deserción sea la mínima posible y para que la institución sea percibida por quienes ingresan como un lugar donde se requiere esfuerzo, pero éste se refleja en los resultados. Lo consideramos fundamental para el avance de la carrera de nuestros estudiantes. En este sentido, es de mencionar el trabajo que la institución lleva adelante a nivel de Tutorías entre Pares.

¿Qué tipo de posgrados tienen?
Tenemos diplomas de especialización profesional con una muy buena convocatoria y de interés para nuestros egresados, que van un paso más allá de la formación continua. Por otro lado, los posgrados académicos son la maestría y el doctorado en Química, en conjunto con Pedeciba. Los jóvenes con vocación por la investigación los visualizan como un camino muy válido para hacer una carrera científica y académica. Así que la Facultad promueve tanto lo profesional como lo académico para los estudios de posgrado, y nuestro interés es seguir profundizando en eso.

¿Cómo perciben la inserción laboral de los egresados?
La Facultad creó hace unos años una Unidad de Inserción Laboral para ofrecer la posibilidad de insertar a los estudiantes que están a punto de egresar a través de pasantías en laboratorios de empresas, que serán parte del currículum de sus propios títulos, es decir, realizan esas actividades como remate de su carrera. En ese sentido, la institución colabora o abre la puerta para que ese inminente profesional se haga conocido en el medio y muchas veces sucede que termina siendo contratado donde desarrolló su pasantía. Es un primer empujón laboral.

Por lo que pude recabar de opiniones de egresados, el químico tiene una buena colocación a nivel laboral, es muy alto el porcentaje de químicos ocupados. Por eso también tratamos de convencer a los jóvenes que estudien: el desarrollo del país tiene margen para que trabajen más químicos. Velamos porque las características de ese trabajo sean las mejores posibles para ellos y, de alguna forma, el éxito de quien egresa de la Facultad es nuestro éxito. La razón de ser de una casa de estudios es efectivamente proporcional a la competencia y el reconocimiento del trabajo de sus egresados. Son nuestra carta de presentación permanente.

Finalmente, querría destacar que un objetivo de importancia es que la Facultad sea percibida como un lugar amable para estudiar y trabajar, en el que se cuide especialmente el ambiente humano y se promueva el desarrollo de quienes la integran. En ese marco, me gustaría mencionar el avance en políticas de género, con iniciativas que se estarán desarrollando próximamente, con una nueva comisión de género, impulsando un trabajo más igualitario y con mejores oportunidades para el desarrollo humano en la Facultad.

Publicado el jueves 22 de noviembre de 2018

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Álvaro Mombrú. Foto: Richard Paiva-UCUR.
 
 

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