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Martes 11 de Diciembre de 2018

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Joel Mokyr: Una historia de la economía y del conocimiento

El jueves 6 diciembre en el Paraninfo, la Universidad de la República (Udelar) entregó el título de Doctor Honoris Causa al investigador especialista en Historia Económica Joel Mokyr. Sus estudios lo han llevado a confiar en la unión de la ciencia y la tecnología como clave para lograr el desarrollo económico.

En la ceremonia participaron la rectora interina de la Udelar, María Simon, el responsable del Programa de Doctorado en Historia Económica y de la Maestría en Historia Económica de la Facultad de Ciencias Sociales (FCS), Luis Bértola, y la docente de la Licenciatura en Desarrollo, también coordinadora de la Unidad Académica de la Comisión Sectorial de Investigación Científica (CSIC) de la Udelar, Judith Sutz.

En el acto Simon dio la bienvenida a Mokyr, y explicó cómo se desarrolla el proceso de deliberación en la Udelar para entregar títulos Honoris Causa. Indicó que claramente Mokyr ha hecho una contribución notable al progreso de la ciencia y la cultura, que seguramente ha contribuido al bienestar de las personas, «este es tal vez el nudo del asunto, hasta qué punto el conocimiento, la ciencia y la tecnología contribuyen al bienestar, y si bastan o no, lo cual es uno de los temas que Mokyr ha estudiado». También observó que la distinción fue promovida conjuntamente por varios colectivos, lo cual da muestra de la vasta influencia de este académico en la Universidad.

Bértola repasó algunos datos de la biografía de Mokyr, que nació en Leiden, Países Bajos, en 1946. Estudió en Jerusalem y Yale, y en 1974 inició su carrera docente en la Universidad Northwestern (Estados Unidos). Desde 1984 ocupa allí el cargo de Professor of Arts and Sciences y Professor of Economics and History. Destacó la gran producción de textos académicos de Mokyr, entre ellos la Oxford Encyclopedia of Economic History.

Mokyr se interesó en el estudio de los problemas de atraso relativo, explicó Bértola: comparó la tardía industrialización de Bélgica y Holanda frente a la de Inglaterra y analizó el contraste entre Irlanda e Inglaterra en el siglo XIX. También se enfocó en la Revolución Industrial, sus estudios sobre ella «contribuyeron a desatar una fuerte polémica y a promover la investigación sobre el tema», señaló.

Con la obra The Lever of the Riches. Technological Creativity and Economic Progress (Oxford University Press, 1990), Mokyr colocó a la Revolución Industrial en el contexto de otros desarrollos similares en la historia, a lo largo de 25 siglos de cambio tecnológico, indicó Bértola. Estos intereses lo llevaron a estudiar el desarrollo de la ciencia, la tecnología y la innovación de manera más general, y a abordar «el surgimiento y funcionamiento de la economía del conocimiento, basada en la aplicación sistemática de lo que llama el conocimiento “útil”, que ha dominado la vida de los dos últimos siglos».

Ciencias de la sociedad
A lo largo de sus investigaciones, Mokyr «fue procesando cambios muy radicales en su forma de ver las ciencias sociales y la historia, así como en sus marcos teóricos y estrategias de investigación», apuntó Bértola. Desde un abordaje basado en la aplicación rigurosa de la teoría económica en las etapas iniciales, pasó a adoptar cada vez más un enfoque interdisciplinario de las ciencias sociales. Mokyr «se ha transformado en un erudito, curioso por los detalles, pero capaz de extraer de ellos profundas visiones y una comprensión amplia de los procesos», destacó.

Agregó que el investigador ha sido referente para muchos estudiosos del desarrollo y la historia económica latinoamericana. Puntualmente, la Maestría en Historia Económica que se dicta en la FCS desde 1998, está basada en tres pilares conceptuales: la problematización del tiempo en la historia, el cambio tecnológico y los arreglos institucionales. «Estos tres componentes básicos de la interpretación histórico-económica están claramente anudados con los trabajos de Mokyr», destacó Bértola. La Unidad Académica de la CSIC, tanto como la Unidad de Ciencia y Desarrollo de la Facultad de Ciencias, tienen a Mokyr entre sus principales autores de referencia, concluyó.

Por su parte Sutz quiso expresarse desde la perspectiva de quien enseña la asignatura Ciencia, tecnología y sociedad en la Licenciatura en Desarrollo de la FCS, y observó que el pensamiento de Mokyr ayuda a pensar, «ilumina y muestra desde nuevos ángulos miradas fundamentales». El investigador «se introduce en la manera en que trabajamos en esta asignatura», que procura pensar el desarrollo desde la perspectiva del subdesarrollo.

Mokyr es conocido por la introducción de los conceptos «conocimiento proposicional» que caracteriza a la ciencia, y «conocimiento prescriptivo», que es el del quehacer tecnológico, explicó Sutz. En base a ellos, el investigador plantea que en tiempos de la Revolución Industrial ambos estaban muy alejados, «las grandes invenciones de la época debían poco a la ciencia».

Sutz se refirió al iluminismo industrial, un concepto que Mokyr ha abordado señalando que a fines del siglo XVIII y comienzos del siglo XIX se comprendió que para evitar un estancamiento tecnológico «los que sabían cosas y los que sabían hacer cosas» debían conversar entre ellos. Comenzaría la construcción de puentes entre «dos tipos de saberes». Al mismo tiempo floreció la democratización del conocimiento por la acción de diferentes instituciones que lo difundían, como las sociedades científicas. La interacción entre gente que sabe cosas distintas «es clave» para que se produzca «conocimiento útil», e «innovaciones útiles», planteó Sutz.

A la luz de los conceptos de Mokyr puede analizarse de qué manera entre 1830 y 1860 los países que hoy son desarrollados se distanciaron mucho de los subdesarrollados, indicó la investigadora. Agregó que las ideas de Mokyr ayudan a pensar los problemas del desarrollo en nuestros países, que deberán abordarse articulando esas formas de conocimiento de un modo propio y original. Conocer más sobre esa interacción es fundamental para superar el subdesarrollo en América Latina, afirmó.

Antes de entregarle el título de Doctor Honoris Causa, Simon expresó que las preguntas acerca de qué caminos se deben tomar hacia el desarrollo están siempre presentes a la hora de definir las políticas de la Udelar. Son preguntas cruciales, a las cuales el trabajo de Mokyr ayuda a responder, gracias a «un pensamiento fértil que ha dado lugar a otro pensamiento». El investigador también fue obsequiado con un libro sobre el artista plástico José Gurvich y grabados de Martín Mendizábal.

Mokyr agradeció la distinción de la Udelar, y reflexionó acerca de las similitudes entre Uruguay y su país natal, Holanda. Ambos están «rodeados de gigantes», y son a la vez economías pequeñas, abiertas y exitosas. Expresó que la Historia Económica se ocupa de estudiar cómo las personas han luchado en un ambiente hostil para sobrevivir, cómo se han enfrentado a los poderosos que concentran la riqueza, pero también es una historia marcada por diferentes «milagros» producidos por los avances del conocimiento científico.

El pasado ahora
La Historia Económica ha debido buscar señales, similares a pequeños restos arqueológicos, para comprender cómo funcionaban en el pasado el mercado de esclavos, cómo incidió en la economía europea la desaparición de más de la mitad de la población en el siglo XIV, o cómo funcionaban las economías en las que el capital se contabilizaba en cabezas de ganado. La disciplina cuenta con más información sobre etapas recientes, hasta llegar a las actuales economías gig. Junto con estos procesos, evoluciona el rol del Estado, señaló.

La Historia Económica es por definición un campo multidisciplinario, afirmó. También aseguró que el mejor momento para nacer sin dudas es hoy, antes la enorme mayoría de las personas eran pobres, sufrían hambre, enfermedades, y sus necesidades básicas estaban insatisfechas. «Es tarea de los estudiosos de la Historia Económica traer optimismo sobre nuestro futuro», enfatizó, y refutar la cita del Antiguo Testamento que afirma que «nunca dejará de haber pobres en la tierra».

Mokyr sostuvo que hoy no debería haber pobreza en ningún lugar del mundo, porque las economías modernas tienen la capacidad de producir para lograrlo. Agregó que la Historia Económica puede ayudar a ese objetivo, y citando a William Faulkner, expresó que «el pasado no está muerto, ni siquiera es pasado. Está a nuestro alrededor».

Mokyr es profesor invitado en la 6.ª Escuela de Verano de Historia Económica del Hemisferio Sur, un curso organizado por el Programa de Historia Económica y Social de la FCS, que reúne por una semana a estudiantes de todo el continente. Luego de la ceremonia, Mokyr ofreció la conferencia: «Is technological progress a matter of the past?», en la que argumentó en contra de las visiones tecnopesimistas, que predicen que no podrán superarse las enormes innovaciones de mejora de la productividad generadas en el último siglo y medio. Como consecuencia, de acuerdo a esta postura las economías avanzadas pasarían a tener un crecimiento lento en los próximos años.

En oposición, Mokyr sostiene que con respecto a los avances tecnológicos «todavía no hemos visto nada», lo mejor está por venir. Analizó avances pasados en los campos de la biología, la física, óptica, la química, que a la vez posibilitaron la construcción de herramientas más eficaces para alcanzar más conocimientos. Nuevamente se originaron más conocimientos que permitieron más avances tecnológicos; de manera que la ciencia y la tecnología caminan en retroalimentación positiva, afirmó.

Si bien nuestros avances tecnológicos han traído consecuencias negativas como el calentamiento global, la resistencia a los antibióticos o la eutrofización, «solo podremos superarlos con más y nuevas tecnologías». A pesar de nuestros progresos en el vínculo con la naturaleza, es necesario mejorar la gestión de los asuntos humanos e «ir en contra de la estupidez», concluyó.

La entrega del título fue promovida por el Programa de Historia Económica y Social, con el respaldo de la Comisión Académica de la CSIC, el Grupo de Historia Económica de la Facultad de Ciencias Económicas y de Administración, el Comité Académico de la Licenciatura en Desarrollo, la Asociación Uruguaya de Historia Económica, La Red Temática de Estudios del Desarrollo, la Unidad de Ciencia y Desarrollo de la Facultad de Ciencias, y el Research Institute on Development, Economics and Growth.
Publicado el viernes 7 de diciembre de 2018

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Entrega del Título de Doctor Honoris Causa a Joel Mokyr. Foto: Richard Paiva-UCUR Entrega del Título de Doctor Honoris Causa a Joel Mokyr. Foto: Richard Paiva-UCUR Entrega del Título de Doctor Honoris Causa a Joel Mokyr. Foto: Richard Paiva-UCUR Entrega del Título de Doctor Honoris Causa a Joel Mokyr. Foto: Richard Paiva-UCUR Entrega del Título de Doctor Honoris Causa a Joel Mokyr. Foto: Richard Paiva-UCUR Entrega del Título de Doctor Honoris Causa a Joel Mokyr. Foto: Richard Paiva-UCUR Entrega del Título de Doctor Honoris Causa a Joel Mokyr. Foto: Richard Paiva-UCUR Entrega del Título de Doctor Honoris Causa a Joel Mokyr. Foto: Richard Paiva-UCUR Entrega del Título de Doctor Honoris Causa a Joel Mokyr. Foto: Richard Paiva-UCUR Entrega del Título de Doctor Honoris Causa a Joel Mokyr. Foto: Richard Paiva-UCUR Entrega del Título de Doctor Honoris Causa a Joel Mokyr. Foto: Richard Paiva-UCUR Entrega del Título de Doctor Honoris Causa a Joel Mokyr. Foto: Richard Paiva-UCUR
 
 

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