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Viernes 23 de Agosto de 2019

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Migrantes en Uruguay: perspectiva de la Udelar

Pilar Uriarte. FHCE. Foto: Rosana Porteiro-UCURPor décimo año consecutivo, en 2018 la cifra de personas que llegan de otros países a residir en Uruguay superó al número de uruguayos que emigran. Según datos del Ministerio de Relaciones Exteriores, esta cifra ha tenido un aumento notorio los últimos cuatro años; entre 2016 y 2018 el número de residencias a extranjeros tramitadas se multiplicó por cuatro. En Uruguay los derechos de los migrantes están amparados por la Ley N.º 18.250, pero la garantía del pleno cumplimiento de estos derechos requiere políticas públicas que diseñen acciones concretas para atenderlos. La Universidad de la República (Udelar) no es ajena a esta preocupación y varias facultades trabajan desde hace unos años en esta temática.

Desde 2009 aproximadamente, equipos docentes de varios servicios de la Udelar como el Núcleo de Estudios Migratorios y Movilidad de Poblaciones (NEMMPO) de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación (FHCE), y el Departamento de Trabajo Social de Facultad de Ciencias Sociales (FCS) han abordado el tema de la población migrante en Uruguay. El Portal de la Udelar habló con las docentes e investigadoras Pilar Uriarte, responsable del NEMMPO; Silvia Rivero, integrante del Departamento de Trabajo Social de la FCS; y Susana Novaro, presidenta de la organización social Idas y Vueltas.

Flujo migratorio
Uriarte y Rivero coincidieron en que desde 2011, en Uruguay, a la migración natural histórica que se da en todo el mundo a través de la frontera —en nuestro caso de argentinos y brasileños— se ha sumado un flujo grande de migrantes de origen latinoamericano de países no fronterizos. En principio provenían en su mayoría de República Dominicana, más tarde de Cuba y Venezuela, y en menor porcentaje de Perú, Bolivia, Chile, Paraguay, de África y de Medio Oriente. Tradicionalmente el movimiento migrante estaba compuesto en su mayoría por hombres, pero ahora prácticamente se ha igualado el porcentaje de hombres y mujeres que lo componen.

Migrantes en Uruguay
Rivero explicó que la situación económica de la mayoría de los migrantes (en especial cubanos y venezolanos) al llegar a nuestro territorio es muy difícil, pagan mucho dinero (frecuentemente todos sus ahorros) para que los traigan hasta el límite con Uruguay en una travesía por tierra muy peligrosa, y finalmente ingresan atravesando alguna de las fronteras secas del país. Por eso su urgencia al llegar es tramitar la residencia y la cédula de identidad para poder acceder a un trabajo formal que les permita solventar los gastos de alimentación, vivienda, acceder a la atención de salud, inscribirse en centros de estudios, certificar títulos y revalidar formaciones educativas (muchos llegan con títulos de grado y con posgrados especializados).

Agregó que a diferencia de los cubanos, los venezolanos pueden hacer los trámites de residencia desde su país antes de venir y no requieren visa para entrar ya que Venezuela integra el Mercosur, lo que facilita un poco los trámites de documentación. Además tienen un colectivo muy grande y consistente que se vincula a través de redes fuertes en Facebook y Whatsapp y asociaciones que funcionan en Uruguay como Manos Veneguayas, lo que les permite estar informados.

Uriarte opinó que hay que considerar las especificidades de la población migrante que llega a Uruguay. En las sociedades que reciben migrantes automáticamente se considera que traen menos preparación, que van a trabajar por menos dinero o que llegan a usufructuar algo que ellos no tienen, se los ve como desprovistos. Para Uriarte esta forma de verlos hace que se les vulnerabilice mucho más: «no es que en sí mismos sean vulnerables sino que son vistos como personas desposeídas, aunque no lo son en absoluto. Tienen poca solvencia económica pero tienen muchas otras posesiones: experiencia de vida, educación, la propia diversidad, formas de ver el mundo que aportan al país».

Otro de los aspectos que caracterizan este tema según la docente es la importante participación de las mujeres en el movimiento migratorio actual. En el colectivo dominicano se estima que más de un 50% son mujeres; hoy se habla de una migración feminizada porque tradicionalmente se pensaba sobre los flujos migratorios integrados mayoritariamente por varones. El peso del desplazamiento para las mujeres es mucho mayor, agregó. «En las sociedades de donde provienen los migrantes se ve diferente a un hombre que se va del país y deja su familia para mandarle dinero, que a una mujer que hace lo mismo, a la que si deja a sus hijos en el país de origen consideran una madre desapegada».

Abordaje de la Udelar
Uriarte manifestó que este es el séptimo año en que el NEMMPO desarrolla el espacio de formación integral (EFI) De aquí y de Allá. En este curso se trabaja con población migrante en situación de vulnerabilidad, generando un ámbito de encuentro y de diálogo a través de diferentes ejes de aprendizaje. Indicó que se aborda el espacio con «una mirada integral y muy en diálogo» con la sociedad civil a través de una de sus organizaciones enfocadas al trabajo con este sector de la población migrante: la Asociación Idas y Vueltas.

La docente añadió que el EFI «es una oportunidad extraordinaria para pensar el acceso a la Universidad, una Universidad que hace mucho más que impartir conocimiento, y para que los estudiantes de Antropología se aproximen a la diversidad, a otras experiencias de vida, trayectorias culturales, sociales, personales, a construir espacios de diálogo a través de propuestas de extensión, y para que efectivamente esta sea una Universidad para todos independientemente de dónde hayan nacido».

Idas y vueltas, organización sin fines de lucro creada en 2002, funciona con una comisión directiva integrada por una presidenta, una secretaria y una tesorera, y cuenta con un consejo asesor conformado por dos antropólogos, una arquitecta, un psicólogo y una licenciada en enfermería. La organización se ha convertido en un centro de referencia en el tema para varias instituciones y para los migrantes que llegan a Uruguay, donde encuentran apoyo para sus necesidades materiales pero también un lugar de encuentro y orientación.

Rivero informó que hoy hay estudiantes de las licenciaturas en Trabajo Social, Psicología y Antropología que realizan prácticas pre profesionales en organizaciones y programas que atienden a los migrantes. Es así que tienen prácticas en el Ministerio de Desarrollo Social (Mides) y en la Secretaría de Equidad Étnico Racial de Poblaciones Migrantes de la Intendencia de Montevideo (IM). Los estudiantes de Trabajo Social de la FCS también realizan prácticas en Idas y Vueltas en la atención de la población migrante en situación de vulnerabilidad. Además el año pasado, a través de un acuerdo con la IM, prestaron apoyo diario en el asesoramiento a migrantes que llegan a realizar trámites en la comuna, informando sobre los recursos con los que cuentan y cómo acceder a ellos, entre otras cosas.

Novaro añadió que Idas y vueltas fue invitada este año a dar una charla a los estudiantes del último año de la Licenciatura en Comunicación Audiovisual de la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo de la Udelar, ya que uno de los trabajos finales podría ser un folleto o afiche que informe sobre el trabajo de la organización con los migrantes. Además, se presentaron a un llamado de la Facultad de Enfermería (Udelar), un proyecto que se encuentra en etapa de resolución. La propuesta es un curso interdisciplinario dirigido a profesionales de distintas áreas, que aborda la salud intercultural y las especificidades del trato con la población migrante, a cargo de docentes de la Udelar integrados al trabajo en Idas y Vueltas y de otros profesionales que trabajan en la organización.

Facilitar trámites
En lo que refiere a la gestión de trámites de los estudiantes y profesionales migrantes, la Universidad al igual que el Estado uruguayo está despertando ahora a un fenómeno que tiene bastante tiempo encima, opinó Uriarte. Agregó que de los trámites que solicitan los estudiantes extranjeros en la Udelar, uno de los más afectados con el aumento del flujo migrante fue el de reválida: de 100 solicitudes se pasó a 1000 o 1500 en poco tiempo. Recordó al respecto que la Unidad de Estudio de Población de la FCS hizo un estudio hace unos años acerca del trámite de reválidas. Este informe fue tratado en el Consejo Directivo Central (CDC) de la Udelar, que aprobó delegar la resolución de las reválidas a los Consejos de cada facultad y plazos más cortos para realizar el trámite, con lo cual se agilizó mucho (llegaba a demorar años).

Asimismo, señaló que en la FCS se está trabajando para tener una lista de universidades a nivel mundial reconocidas por la Udelar por brindar títulos iguales o equivalentes. Con las universidades de Brasil y Argentina estos trámites son mucho más fáciles porque la Udelar conoce sus trayectorias, tiene convenios o ha trabajado con muchas de ellas, finalizó.

Conclusiones
Rivero y Uriarte coincidieron al afirmar que son necesarias políticas públicas para garantizar los derechos de la población migrante. El aspecto que Uriarte consideró más urgente de solucionar es la vivienda, por ser el problema más grave que tiene esta población. No tienen garantía de alquiler ni antigüedad en el trabajo, muchos de ellos terminan viviendo en pensiones que no siempre cumplen las condiciones de vivienda digna o en situación de calle. Agregó que muchas de las pensiones se encuentran en malas condiciones, y ha aumentado el número de estos alojamientos que funcionan ilegalmente, instalados en casas abandonadas, con pocas condiciones de higiene y seguridad edilicia.

Aunque desde el Estado se han instrumentado algunas acciones en este sentido, son necesarias una política migratoria integral, una política de documentación y una política de frontera, opinó Uriarte. Indicó que «la política de frontera es para nosotros bastante contradictoria con lo que propone la ley de migración, que es una perspectiva de derechos. Uno de los argumentos para habilitar la militarización de las fronteras rurales es controlar este flujo, que no debería ser controlado por las Fuerzas Armadas ya que se trata de población civil». La docente concluyó: «la perspectiva de derechos humanos en el tema migrantes debe ser mantenida en alto también por la Universidad».


Publicado el martes 7 de mayo de 2019

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Silvia Rivero. FCS. Foto: Rosana Porteiro-UCUR Pilar Uriarte. FHCE. Foto: Rosana Porteiro-UCUR Susana Novaro y Rinche Roodenburg, integrantes de organización Idas y Vueltas. Foto: Rosana Porteiro-UCUR
 
 

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