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Domingo 15 de Diciembre de 2019

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Carmen Midaglia: «era hora de darle un cambio de rumbo a la facultad»

Angela Davis recibe Honoris Causa de la Udelar. 23/03/2019. Foto: Richard Paiva-UCUR.Con motivo de sus primeros meses como decana de la Facultad de Ciencias Sociales (FCS), el Portal de la Universidad de la República (Udelar) dialogó con Carmen Midaglia acerca del periplo que fue su formación durante la dictadura y la reincorporación de la Sociología a la Udelar, el estado de situación actual de la facultad y los planes que tiene para los próximos cuatro años de decanato.

Midaglia es asistente social por la Universidad de la República (Udelar), magíster en Sociología y doctora en Ciencia Política por el Instituto Universitário de Pesquisas de Río de Janeiro, Brasil. Sus áreas de especialización son las políticas sociales, la desigualdad y bienestar social. Se ha enfocado en los cambios en las orientaciones de las principales protecciones públicas, reglas de acceso a los beneficios, riesgos y grupos poblacionales cubiertos, así como en los marcos organizativos e institucionales de la previsión social.

— ¿Cómo fue su formación en Ciencias Sociales?

— Fui estudiante universitaria en el período de la dictadura, es decir, en una Universidad intervenida por representantes del poder militar. Mi generación quedó en una situación muy complicada para estudiar Ciencias Sociales en ese período, en tanto un campo disciplinario que comenzaba a desarrollarse en el país. Por esta razón, mi grupo de referencia tuvo que recurrir a diversas alternativas para formarse académicamente. En mi caso particular, como mi familia era de clase media y querían que terminara una carrera, cursé Asistente Social (actualmente llamada licenciatura en Trabajo Social) en la Udelar, que en ese período estaba habilitada para emitir ese título. Terminé esa carrera, pero no me conformaba porque tenía otras expectativas además del trabajo de intervención social. Entonces con un conjunto de colegas interesados en las Ciencias Sociales no acercamos al Centro Latinoamericano de Economía Humana (CLAEH). El CLAEH en la práctica ocupó el espacio que el Instituto de Sociología de la Universidad de la República (Udelar) había dejado vacío en la etapa de la dictadura militar. Hay que reconocer el importante rol político e institucional que cumplió el CLAEH en esa fase histórica del país, ya que logró formar a más de dos generaciones en Sociología y Sociología Política en un contexto donde no se disponía de bibliografía teórica para estudiar los clásicos de Ciencias Sociales.

Sin embargo, el CLAEH tampoco podía emitir títulos oficiales, entonces el sociólogo Carlos Filgueira, uno de los mejores científicos sociales que ha tenido Uruguay, recurrió a la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO), con sede en varios países de la región, y en esa oportunidad se trabajó con la sede de Argentina. Fue así que a través del Centro de Información y Estudios del Uruguay (CIESU), que Filgueira dirigía, se celebró un convenio de formación académica y profesional con FLACSO. A partir de ese acuerdo, dos grupos de estudiantes recibimos formación en Sociología, obteniendo el título de Diploma Superior en Ciencias Sociales emitido por FLACSO. Esta fue una de las alternativas que tuvo mi generación de estudiar Ciencias Sociales en general y Sociología en particular en el Uruguay de la ruptura democrática. Posteriormente, con algunos colegas que estudiamos en el marco del acuerdo CIESU-FLACSO, hicimos nuestros posgrados en Brasil, en el Instituto Universitario de Pesquisas de Rio de Janeiro (IUPERJ). En esa institución realicé la Maestría en Sociología, posteriormente cambié de campo temático y me doctoré en Ciencia Política. Entonces soy una socióloga-politóloga, o algo así.

— ¿Cómo se incorporó a la Udelar después?

— Cuando se estaba formando la FCS en el marco de la Udelar, nosotros o al menos un grupo de los que habíamos estudiado o formado por canales alternativos, continuábamos manteniendo un vínculo muy estrecho con CIESU, y comenzamos a concursar en diversas asignaturas del área social que se dictaban en distintos servicios universitarios. La FCS incorporó a colegas que se habían formado de la manera que ya planteé, o que desarrollaron sus actividades docentes y de investigación en los centros nacionales privados, especializados en el área social y económica.

En la apertura democrática esos centros académicos aportaron recursos humanos a la Udelar, sobre todo en áreas nuevas o en las que no se habían desarrollado debido a la intervención del Estado en la educación. A medida que la Facultad comenzó a construir sus carreras, sus licenciaturas y más adelante sus posgrados necesitó de personal docente permanente, y de alguna manera tomó en cuenta, al menos en el área social, a aquellos que contaban con formaciones no tradicionales (como fue mi generación), además se invitó a docentes nuevos que estaban retornando al país, a la vez que se promovió la formación en el exterior de profesionales nacionales. En el retorno a la democracia, los centros académicos se vieron obligados a reformular su papel, en la medida que no tenían necesidad de ocupar el lugar vacío que había dejado la Udelar. De esta manera se procesó un reacomodo institucional de las instituciones públicas y privadas con el que convivimos hasta el presente, después de más de 30 años.

— ¿Por qué decidió postularse al decanato?

— Específicamente no estaba dentro de mis planes en ese momento, es decir, en el 2018. Un grupo de docentes amplio y heterogéneo consideró que era hora de darle un cambio de rumbo a la facultad, ya que se atravesó por un período de emergencia al inicio de los años 90 y de consolidación a partir del 2000, y ahora se debía renovar enfoques sobre cómo manejar este servicio universitario. En ese contexto, ese grupo docente me planteó la posibilidad de armar una propuesta amplia, proyectada para 8 a 12 años, independientemente de mi participación directa en algún cargo. Una propuesta que incorporara el desarrollo de áreas estratégicas de conocimiento en el campo social y cómo desarrollarlas; una estructura docente más moderna; la promoción de una lógica de funcionamiento que, si bien respete a las unidades académicas, los programas y las disciplinas de acuerdo a la organización institucional actual, simultáneamente fomente la instalación de instancias centrales que nutran a ese diverso universo de entidades académicas.

Esta propuesta de decanato se enmarca en dos antecedentes: uno a nivel del Área Social y Artística y el otro en relación a la Universidad. Respecto al área social fue importante la llegada de Rodrigo Arim al decanato de la Facultad de Ciencias Económicas y de Administración (FCEA), en la medida que se valoró el cambio de planes de estudios, así como la dinámica de innovación que había comenzado a asumir esa facultad. Él reposicionó a la FCEA no solamente como el servicio de los contadores y administradores, sino que también le otorgó un lugar de importancia y prestigio a los economistas. Arim es joven, revolucionó la facultad y desde afuera se consideraba muy positivo el conjunto de modificaciones académicas e institucionales impulsadas, porque en definitiva un grupo de docentes del área social queríamos un cambio de esa envergadura para nuestra facultad. Posteriormente, entró en agenda su postulación al rectorado, que suponía un cambio generacional y en alguna medida el fomento de nuevas ideas y pautas de acción. El hecho de que Arim fuera elegido rector de la Udelar me hizo pensar y motivar para competir por el decanato de la FCS, pensé: “si con mi grupo vamos a impulsar líneas nuevas de acción, este el mejor momento”.

— ¿Cuántos ingresos y egresos de estudiantes tienen cada año?

— Ingresan aproximadamente 1000 estudiantes por año, en números muy diferenciados según la carrera. Se concentran más en Trabajo Social, seguido por Sociología, luego Ciencia Política, y por último Desarrollo.

— ¿La desvinculación y la masividad son problemas para la facultad?

— Tenemos situaciones distintas según la licenciatura de referencia. Existe una desvinculación importante en Trabajo Social, pero igualmente es la carrera con más egresados. Las causas de esa desvinculación son variadas. Algunos estudiantes comienzan y avanzan en sus estudios y se dan cuenta que no les gusta lo suficiente, no les convence la carrera y se cambian otra. Siguiendo con Trabajo Social (aunque la situación es posible de trasladar a diversas licenciaturas de la FCS), se agregan otros factores que favorecen que los estudiantes no finalicen sus estudios, por ejemplo, el mercado laboral, en oportunidades, no les exige títulos para su contratación. Es decir, si les falta poco para recibirse o finalizar la carrera tienen oportunidades laborales, ya sea de concursar en algún organismo del Estado o incorporarse a una organización no gubernamental. Otras de las razones del abandono o de la interrupción de los estudios están relacionadas, no sólo con la inclusión de los estudiantes en el mercado de empleo, sino también con la formación de su propio hogar, incrementando así los costos para continuar con los estudios.

Asimismo, hay un porcentaje alto de alumnos, que avanzan en la carrera, obtienen todos los créditos requeridos, pero postergan la elaboración de la monografía de grado que los habilita a la obtención del título específico. En este plano la mayoría de nuestras licenciaturas han incorporado como alternativa en respuesta a este tipo de situaciones, la realización de pasantías con un informe final que incorpore cierto nivel de discusión teórica y reflexiones sobre la práctica realizada. Sucede que en la actualidad los títulos de licenciatura se han transformado en el inicio de un proceso de formación más amplio y continuo. En el presente, solo con una licenciatura no se logra una inserción con una posición reconocida en el mercado de trabajo profesional, se requiere también de estudios de posgrado, al menos de nivel de diploma o maestría. Otra de las medidas que se han promovido para favorecer la formación continua de los estudiantes ha consistido que los aspirantes a posgrados puedan anotarse con tesis o pasantías de licenciatura pendientes, y se les estipula un plazo para su finalización.

— ¿Cuál es la situación de los posgrados?

— En su momento, los posgrados en general y particularmente las maestrías se crearon con capacidades institucionales y académicas diferenciadas en el marco de la FCS. Por ejemplo, Trabajo Social tenía pocos investigadores y menos aún en Régimen de Dedicación Total, entonces se tomó la decisión de inaugurar una maestría disciplinaria en esa área en colaboración con Brasil. Para la primera edición de ese posgrado la Universidad de referencia del vecino país nos «prestó» su título a través de un acuerdo que involucraba a docentes brasileños y uruguayos. Estos últimos fueron los primeros egresados de esa maestría y posteriormente se convirtieron en los docentes nacionales de la versión nacional de ese posgrado. Simultáneamente se promovieron y consolidaron otras maestrías y diplomas disciplinarios (Ciencia Política, Economía Internacional, Estudios de Población, Internacionales, Historia Económica, Sociología, entre otras). Posteriormente comenzaron a surgir opciones de formación más transversales como la Maestría en Políticas Públicas, con líneas variables de especialización que se ajustan, re-editan o cambian según los intereses de los distintos públicos en cada edición.

Por otro lado, la FCS tiene también doctorados que comenzaron como una propuesta en Ciencias Sociales con varias opciones y a medida que maduraban las distintas líneas de especialización dio lugar a cuatro doctorados, uno en Economía, en Ciencia Política, en Sociología, y un tercero en Ciencias Sociales con Opción Trabajo Social, Población e Historia Económica. En el año 2017, a partir de un llamado de la Comisión Académica de Posgrado, se realizó una evaluación externa. Entre los resultados obtenidos, se destacó como uno de los principales problemas a corregir la operativa de normativas distintas que enmarcan el funcionamiento de los doctorados, lo que dificultaba establecer parámetros de calidad compartidos.

Asimismo, en el enfoque de este decanato se debería ofertar en el interior del país, no solo paquetes pequeños de asignaturas de grado, sino propuestas completas de posgrados (diplomas o maestrías), de corte interdisciplinario, con módulos temáticos que se adapten a las diversas regionales, contando con docentes radicados en esas zonas, así como también con algunos que puedan trasladarse desde Montevideo o de otros departamentos cercanos al lugar en el que se dicte esa oferta formativa.

— ¿Qué carreras tienen en el interior?

— La FCS como servicio de referencia en el interior tiene la carrera de Trabajo Social en el Centro Universitario Regional (Cenur) Litoral Norte, la que no cuenta aún con un núcleo de docentes con grados altos, propios de la disciplina. Estamos tratando de encontrar apoyo académico y recursos económicos, así como recursos humanos para fortalecerla. En esa misma Regional se tiene una carrera moderna como es la de Ciencias Sociales, que incluye un paquete amplio de formaciones, que contempla Sociología, Economía y Ciencia Política. En otras regionales, por ejemplo, en el Centro Universitario Regional del Este y en la región Noreste tenemos los Ciclos Iniciales Optativos (CIO), los que, si bien tienen una buena evaluación y hay que fortalecerlos, creo que además se debería pensar en ofertar en el interior carreras completas.

Apostando a este enfoque de ofertas formativas completas, la FCS participa en una muy buena experiencia en Tacuarembó, como es la Tecnicatura en Desarrollo Regional Sustentable, que le falta muy poco para convertirse en una licenciatura. Esa tecnicatura tiene un componente muy práctico y ha tenido éxito en esa región, también cierto nivel de reconocimiento que trasciende la localidad en la que se implementa. Está radicada en Tacuarembó, pero es para toda la región del Noreste. Tal vez tendríamos que replicar ese tipo de formato (tecnicatura) y luego, una vez creadas o consolidadas las capacidades institucionales locales, considerar la posibilidad de transformar ese tipo de experiencias de formación en licenciaturas.

Por eso, la posición de este decanato, como ya planteé anteriormente, es promover ofertas académicas completas, en materia de tecnicaturas-grados y posgrados (maestrías y diplomas, estos últimos con cierto enfoque práctico), en respuesta a la demanda sostenida de profesionales radicados en el interior del país. Ahora bien, además de los posgrados, este decanato tiene interés de analizar la forma como se puede reforzar los CIO existentes para que los estudiantes puedan avanzar en sus carreras y en un futuro no muy lejano desarrollar toda su formación, o buena parte de ella, en su localidad.

— ¿Tiene previsto implementar cambios en el Plan de Estudios 2009 a partir de la evaluación realizada en 2018?

— El decanato anterior evaluó el Plan de Estudios vigente y se evidenció la necesidad de impulsar un conjunto de modificaciones. La evaluación solo se realizó sobre las carreras dictadas en Montevideo, pero no tomó en cuenta las licenciaturas del interior. Tenemos que progresivamente implementar las modificaciones sugeridas a partir de la evaluación y cronometrarlas en el tiempo, de acuerdo con el presupuesto que disponemos. En esto estamos, mientras proyectamos la apertura presupuestal. Ya empezamos a hacer algunas modificaciones: por ejemplo, vamos a aprobar una asignatura de matemática más extensiva, anual, para aquellos que tienen dificultad con la materia o prefieren contar con un plazo mayor para consolidar sus conocimientos en esa área. Lo que estamos armando es un cronograma de implementaciones y reajustes del Plan de Estudios de acuerdo a lo indicado en las recomendaciones que surgen de la evaluación realizada.

Este decanato también va a intentar evaluar las carreras sociales del interior, en particular las del Cenur Litoral Norte, no solo porque una de ellas otorga el mismo título, como es la de Trabajo Social, sino porque son ofertas que tienen un tiempo considerable de implementación y se requiere de una mirada externa. En base a este objetivo planteado, estoy buscando fondos presupuestales para llevar a cabo esas evaluaciones.

— ¿Cuál es el estado de la investigación en la Facultad?

La investigación en la FCS se basa en gran medida en la dinámica de grupos y proyectos de investigación concursados y financiados, así como también en actividades individuales de docentes que cuentan con una importante carga horaria o en Régimen de Dedicación Total. Un porcentaje muy importante de los docentes de la FCS se encuentra incorporado en el Sistema Nacional de Investigadores (SNI), y dispone de una producción sostenida, publicada en revistas, en una proporción importante arbitradas de alcance nacional, regional e internacional.

La investigación es una función universitaria que en el marco de la FCS tiende a funcionar adecuadamente, y además cuenta con incentivos externos e internos que tienden a mejorar la calidad de la producción. Dentro de los primeros, es decir, los externos, el SNI obliga a los docentes a producir, no solo porque reciben un incentivo económico, sino porque es un reconocimiento externo como investigador. Por otro lado, la propia Universidad ha desarrollado a través de la Comisión Sectorial de Investigación Científica (CSIC) incentivos permanentes para la investigación: desde proyectos I+D; concursos para financiar Grupos (equipos de investigadores); llamados de investigación aplicada como los de inclusión, así como también a proyectos de iniciación donde se presentan estudiantes y fondos para participar en congresos; entre otros.

Entonces los investigadores están bombardeados de incentivos para desarrollar diversos tipos de investigación. A nivel regional e internacional también cuentan con concursos para llevar a cabo proyectos sobre diversas temáticas. En estos últimos 15 años la investigación ganó mucho espacio en la agenda institucional universitaria al menos en el área social. De esto se deriva que esta función universitaria tiene una dinámica adecuada en el campo social y este decanato debe apoyar ese ritmo de producción.

Cabe señalar que la FCS cuenta con algunos núcleos o unidades centrales que deberían ajustarse en apoyo a la investigación, y es en este campo apoyaré cambios para mejorar aún más la calidad de la producción en ciencias sociales. En este marco, se inscribe la revisión y ajuste de una unidad específica que tiene la FCS, el Banco de Datos, que genera información que sirve a proyectos de investigación y las tesis de grado y posgrado. Esa unidad fue diseñada en un momento donde la obtención de información pública nacional y regional era muy difícil. En la actualidad la forma de producción de datos es diferente y por esta razón estamos obligados a readecuar esa unidad, incluyendo y desarrollando otros ejes que impactan en la investigación, relativos a las metodologías, sus rendimientos y límites para analizar fenómenos socioeconómicos y políticos, así como la inclusión de protocolos de ética para aplicar ciertas técnicas de estudio, respetando por supuesto, las acumulaciones institucionales que disponemos.

— ¿Y la extensión?

— La función de extensión ha tenido idas y vueltas, sobre todo con los cambios a nivel de rectorado. Pasó de ser una línea estratégica con el ex rector [Rodrigo] Arocena, a transformarse en el «patito feo» de la Udelar en el rectorado anterior. La dicotomía extensión-investigación es utilizada por los grupos que disputan el poder y, como toda dicotomía, está lejos de reflejar la dinámica institucional real, es un instrumento al que se recurre para bloquear la promoción de cambios organizativos y en consecuencia el lugar de poder de diversos grupos universitarios. Lo que pretendemos en la FCS es reforzar esa unidad, asegurándole una carrera docente a quienes trabajan en extensión, y seguramente vamos a tener que llevar a cabo algunas modificaciones en torno a su estructuración actual. La propuesta de este decanato, más allá de la particularidad de la función de extensión, es que sus integrantes y equipos constitutivos tienen que publicar informes, los resultados de sus experiencias, en diferentes formatos, que pueden abarcar desde librillos, libros, compilados y revistas, de manera de erradicar los relatos orales como uno de los mecanismos de difusión de las intervenciones y resultados. Desde mi perspectiva, la extensión debe concebirse como un tipo específico de investigación aplicada.

A lo planteado se agrega que dentro de los objetivos pensados para esa unidad se encuentra la difusión y enseñanza de metodologías participativas con grupos sociales formales e informales. En relación a la metodología participativa me importa decir que el país tiene escasa acumulación en ese plano, por esta razón con el equipo de decanato estamos identificando centros o universidades de la región o internacionales que se especialicen en este tipo de metodologías, de manera de definir formas de intercambio y colaboración que nos permitan aprender este tipo de estrategias de acción de relación e intercambio con diversos tipos de grupos sociales.

— ¿Qué otros cambios pueden esperarse a corto plazo?

— La facultad está por iniciar el reacondicionamiento de un espacio específico ubicado en el piso 1, para instalar un rincón infantil, que funcionará de 17 a 22 horas (horario en el que se concentran las clases) y no existen servicios de mercado para que las estudiantes y docentes con niños puedan asistir a clases. La capacidad proyectada es para 15 niños simultáneamente. Va a estar administrada en esta primera instancia por una cooperativa recreativa. Será un ensayo de servicio universitario que nos permitirá identificar si necesitamos este tipo de espacio de recreación infantil y otro tipo de propuesta. Pretendíamos inaugurarlo en este primer semestre, pero se ha demorado por diversos motivos, así que pensamos que estará listo para julio, es decir finales del primer semestre.

En otro plano, también hemos incorporado en la agenda del decanato el cometido inmediato de acreditar nuestras licenciaturas y posgrados en el MERCOSUR apenas se realice una nueva convocatoria que nos habilite a presentarnos. Estamos obteniendo información del conjunto de requisitos formales y documentales necesarios para llevar a cabo este cometido, de manera de adelantar trabajo o mejor dicho estar preparados apenas se abra el llamado. Tenemos la convicción que es un incremento del valor institucional que la FCS tenga el conjunto o al menos de la mayoría de su oferta formativa acreditada.



Publicado el martes 7 de mayo de 2019

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Angela Davis recibe Honoris Causa de la Udelar. 23/03/2019. Foto: Richard Paiva-UCUR.
 
 

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