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Martes 16 de Julio de 2019

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Marcel Achkar: cambios que no admiten demora

Marcel Achkar. Facultad de Ciencias. Foto: Rosana Porteiro-UCUREn los últimos años se han agudizado señales drásticas de deterioro en la calidad del medio ambiente que se manifiestan en una gran variabilidad climática, contaminación de corrientes de agua, proliferación de algas en ríos y océanos, entre otros. ¿Cuál es la incidencia de las nuevas formas de producción que se llevan adelante en Uruguay desde las últimas décadas en estos cambios medioambientales?. Para contestar esta y otras preguntas El Portal de la Udelar habló el lunes 17 de junio con Marcel Achkar, coordinador del Laboratorio de Desarrollo Sustentable y Gestión Ambiental del Territorio en la Facultad de Ciencias de la Universidad de la República (Udelar).

El laboratorio de Desarrollo Sustentable y Gestión Ambiental del Territorio lleva adelante cuatro líneas de investigación: intensificación del uso del suelo en Uruguay, evaluación de la resiliencia de los territorios agrarios e identificación de las herramientas que dispone el sistema para adaptarse a los cambios existentes, gestión Integrada de Cuencas Hidrográficas e implementación de áreas protegidas en Uruguay.

Variabilidad climática
Achkar explicó que no se puede hablar de un cambio de clima sino de una gran variabilidad climática que se manifiesta con temperaturas extremas, lluvias intensas y grandes sequías. Una de las causas de esta variabilidad es la emisión de gases como el metano, el ozono y el carbono a la atmósfera. En el caso del carbono, el aumento de su emisión a la atmósfera está relacionado con el crecimiento de zonas urbanizadas, la disminución de bosques, pasturas y tierras cultivadas que generen suelos orgánicos, capaces de retener carbono en la superficie de la tierra.
El investigador señaló que aunque América Latina al igual que África es responsable de un porcentaje reducido del carbono que se libera a la atmósfera hoy, cambios que favorecieran la retención de carbono en los suelos contribuirían con un aumento de la calidad medioambiental local.

Cultivos transgénicos y uso de agroquímicos
Con respecto a la intensificación del uso de los suelos en Uruguay Achkar refirió que está asociada al cultivo de cereales transgénicos soja y maíz. El monocultivo en grandes extensiones de transgénicos en nuestro país se inició en la primera década del siglo XXI y ha mantenido un crecimiento sostenido. Una de las consecuencias del desarrollo de este tipo de producción fue la concentración de la tierra y la disminución en el medio rural de pequeños y medianos productores, que continúa en la actualidad.

Añadió que una de las promesas con las que ingresó al país este cultivo de semillas modificadas para ser resistentes a herbicidas como el glifosato, fue aumentar la producción de alimentos y así colaborar con los requerimientos nutricionales en el mundo. El investigador señaló que luego de años, se ha comprobado que esta promesa no se ha cumplido, los cereales transgénicos que se cultivan en Uruguay se exportan para alimentar ganado del primer mundo.

Además de no haber cumplido la promesa para la cual fue traída a Uruguay el uso de agroquímicos asociado a esta forma de producción ha sido resistido por organizaciones sociales en el país y en el mundo por atentar contra la calidad del medioambiente y la salud de personas y animales. En Argentina investigaciones epidemiológicas en zonas con extensiones de cultivos transgénicos han demostrado que el glifosato, agroquímico utilizado como herbicida en estos cultivos, tiene efectos cancerígenos. Investigadores de la Udelar han comprobado la presencia de niveles de glifosato en la tierra, en el agua y en el aire. El análisis para detectar la presencia de glifosato en la sangre de seres humanos no ha sido aprobado aún en Uruguay.

Forestación
Otra de las actuales formas de producción extensiva del territorio nacional es la forestación. Achkar indicó que en la actualidad se pueden distinguir tres regiones forestales en Uruguay: la zona centro norte que comprende los departamentos de Tacuarembó, Rivera, Durazno y Cerro Largo, la región litoral oeste, abarca los departamentos de Río Negro, Paysandú y Soriano y La zona sureste que comprende los departamentos de Lavalleja, Florida, Treinta y Tres, Maldonado y Rocha.

La explotación forestal ha tenido una evolución creciente en Uruguay en las últimas décadas. Aunque la primera ley forestal se aprobó en nuestro país en 1968 el salto más grande de la producción forestal se dio en los años 80. Achkar recuerda que en ese momento los investigadores de la Universidad alertaron acerca de que esta forma de producción traería las empresas papeleras a nuestro país. A este llamado de atención de la academia se respondió que no había planes de eso sino que el fin de la producción era exclusivamente la comercialización maderera. En este momento existe una planta en Fray Bentos que produce pasta de celulosa para la fabricación de papel y el Estado uruguayo está en tratativas con la empresa finlandesa para instalar la segunda.

Achkar explicó que la tala de los árboles deja terrenos descubiertos, que absorben menos agua, lo que hace que el agua de lluvia arrastre nutrientes del suelo que llegan a las corrientes de ríos y océanos. El aumento de nutrientes en las aguas es lo que genera las condiciones para que se desarrollen en ellas mayor cantidad de algas como se ha visto recientemente.

Plantas de celulosa
El investigador indicó que el proceso de producción de papel tiene tres etapas, las dos primeras abarcan la forestación, tala, producción de pasta de celulosa y transporte de la misma al puerto de Montevideo para su traslado a Finlandia. Estas dos primeras fases son contaminantes, insumen poca mano de obra y son las que se llevan a cabo en Uruguay. La tercera etapa es en la que se produce el papel y cartón, es limpia, requiere mucha mano de obra y se realiza en Finlandia con la materia prima que se elabora en nuestro país.

Achkar refirió que uno de los argumentos que se dan para contrarrestar las voces que alertan acerca de la contaminación del Río Uruguay, por parte de la planta de pasta de celulosa UPM, es que en 10 años de funcionamiento esta no ha producido niveles de contaminación extremos. El investigador sostuvo que 10 años no es un lapso de tiempo en el que la contaminación llegue a estos niveles. Añadió que los efectos de los residuos que se vuelcan a las aguas son acumulativos y con el caudal del río Uruguay para llegar a una contaminación total de sus aguas se requiere un plazo mucho más largo. Como ejemplo citó el caso del Río Támesis, en 1957 fue declarado por el Museo de Historia Natural de Inglaterra, «biológicamente muerto», a causa de la contaminación no era posible la vida de ninguna especie en sus aguas. Al Támesis con mucho menor caudal que el Río Uruguay, le llevó 200 años de recibir sustancias contaminantes llegar a esta situación.

Potabilización del agua
Con respecto al agua que se potabiliza para consumo, Achkar refirió que OSE (Obras Sanitarias del Estado) hace un trabajo serio y responsable pero que requiere cada vez mayor esfuerzo y costo ya que el agua llega más contaminada.
Achkar recordó que la contaminación de la cuenca del Río Santa Lucía (abastece a alrededor del 60% de la población nacional de agua potable), ameritó en el 2013 por parte del Ministerio de Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente una serie de estrategias para revertirla. Entre ellas se propuso una zona de amortiguación sin laboreo de tierra, uso de agroquímicos y acceso directo del ganado a abrevar, para la conservación y restitución del monte a orillas del río. Acotó que la restricción que limitaba el acceso del ganado a las márgenes del río contó con la firme oposición del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca.

Salidas
Cómo estrategia para revertir la degradación de los suelos ocasionada por estas formas de producción Achkar señala la agroecología, cultivo orgánico de la tierra sin uso de fertilizantes ni agroquímicos industriales. El sector de productores agroecológicos en Uruguay viene en crecimiento sostenido en los últimos años. «Aunque en la actualidad rondan unos 250 hay que tener en cuenta que el crecimiento partió de 0 hace unos años atrás», sostuvo Achkar.

El investigador señaló las ventajas del cultivo agroecológico sobre el transgénico: además de anular el uso de agroquímicos como el glifosato, ocupa mayor cantidad de personas, contribuye a garantizar la soberanía alimentaria, alcanza rendimientos similares al de los cultivos transgénicos a mucho menor costo y con productos de mayor calidad. Uno de los argumentos de los defensores de la producción transgénica en Uruguay contra la producción agroecológica es que no rendiría un volumen similar al que se obtiene con el cultivo de soja y maíz y por ende no traería el ingreso en la balanza comercial que aporta la exportación de estos cereales. Achkar informó que hay experiencias exitosas en Argentina de producción agroecológica en grandes extensiones de tierra. Por otra parte hay un público cada vez mayor en el primer mundo que demanda alimentos orgánicos y está dispuesto a pagar un costo más elevado por alimentos de mayor calidad.

La agroecología en el contexto regional
El investigador relató que Brasil lleva años desarrollando la producción agroecológica, impulsada primero por el Movimiento Sin Tierra y después por medidas tomadas durante el gobierno del presidente Lula. En el año 2003 este gobierno implementó el Programa de Adquisición de Alimentos (PAA) que estableció entre otras medidas un porcentaje estipulado de las compras de alimentos frescos por parte del Estado (alrededor del 40%) a productores agroecológicos. El PAA adquiría alimentos de la agricultura familiar y los distribuía a programas públicos y organizaciones sociales que atendían personas con dificultad de acceso al alimento o en situación de riesgo alimentario.

Fuentes de información
Achkar señaló que aunque hay investigaciones serias que comprueban los niveles de contaminación ocasionados por formas de producción transgénica y uso de herbicidas como el glifosato, estas temáticas generan voces encontradas que muchas veces confunden a la sociedad. Esto se debe a que surgen otras investigaciones con supuestos resultados contrarios, sin sustento científico sólido y por tanto fáciles de rebatir desde la ciencia. A pesar de no tener un sólido sostén científico, al estar financiadas por grandes capitales involucrados en la producción transgénica como el de la empresa Monsanto, tienen poder de difusión y de llegada masiva a la población y muchas veces generan versiones encontradas. Añadió que a esto se suma la poca difusión que se le da al tema contaminación en los grandes medios de comunicación. Para Achkar esto se debe a que no es atractivo para los medios ya que viene unido a estrategias como la disminución del consumo, el cambio hacia una economía sustentable, entre otras.

Cambios urgentes
El investigador observó que algo a tener en cuenta es lo irreversible de los daños cuando se llega a niveles de contaminación extremos. Si bien se podría volver de la contaminación biológica del agua, sería casi imposible desde el punto de vista económico para Uruguay por los costos que acarrearía, afrontar el proceso para revertirla. Acotó que en el caso de Inglaterra le llevó años y millones recuperar las aguas del Támesis. Los cambios para frenar el deterioro del medioambiente requieren aplicarse sin demora porque cuanto más se pospongan, más difíciles serán de revertir los niveles de contaminación y por ende los daños que estos provoquen, afirmó.
Publicado el jueves 20 de junio de 2019

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