Sitio de la Udelar

Sábado 16 de Noviembre de 2019

Noticia seleccionada

Equidad de género, eje clave para el desarrollo

Mesa Género y desarrollo Jornadas Académicas de Desarrollo Udelar - OPPEn el marco de las primeras Jornadas Académicas de Desarrollo organizadas por la Universidad de la República (Udelar) y la Oficina de Planeamiento y Presupuesto (OPP), el 1 de agosto se realizó la mesa Género y desarrollo con la participación de Soledad Salvador, representante del Centro Interdisciplinario de Estudios sobre el Desarrollo (CIEDUR); Roxana Maurizio, investigadora de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y Fernando Isabella, director de Planificación de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto de OPP.

Roxana Maurizio, economista especializada en temas laborales, quien participó desde Buenos Aires a través de Skype, señaló que la mayor parte del trabajo de cuidados es no remunerado y lo realizan mayoritariamente mujeres de grupos socialmente en desventaja. Indicó que «el trabajo remunerado no sólo afecta la inserción laboral de las mujeres, sino la calidad del empleo a la que acceden y los salarios obtenidos», haciendo referencia a la precariedad salarial asociada al empleo part-time.

La investigadora explicó que la intermitencia laboral asociada al trabajo de cuidado -que no es remunerado- afecta negativamente la posibilidad de una carrera laboral ascendente y, por ende, incrementa la brecha de género a lo largo del ciclo de vida.
En este sentido, subrayó que el trabajo de cuidado remunerado, por un lado, seguirá siendo una fuente laboral importante en el futuro pero, por otro, es realizado mayormente por mujeres en contextos de elevada precariedad, inestabilidad ocupacional, sin una jerarquización adecuada de las tareas realizadas y siendo fuente de bajos salarios.

Maurizio señaló que «la equidad de género es un elemento esencial para alcanzar niveles elevados de desarrollo económico, de integración social y para construir sociedades democráticas».
Según explicó se requiere trabajar en todas las dimensiones que hacen la institucionalidad laboral, tanto en el marco regulatorio como en las políticas activas y pasivas. Además es necesario incorporar el enfoque de género en las diferentes etapas asociadas a la implementación de políticas desde su concepción, ejecución, evaluación y seguimiento.
De esta manera, también es necesario evaluar en qué medida una política permite avanzar en la igualdad de oportunidades o, por el contrario, refuerza formas y mecanismos de desigualdad e inequidad de género, indicó Maurizio.
Además, señaló la relevancia de medidas tendientes a reducir la informalidad laboral y la necesidad de tener políticas específicas para el personal de casas particulares.

«Avanzar en el desarrollo social exige transformar las relaciones de género»
Por su parte, Fernando Isabella, director de Planificación de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto de la OPP explicó acerca del proceso de elaboración de la Estrategia Nacional de Desarrollo y el papel que la perspectiva de género juega en esa estrategia y anunció su presentación para el 27 de agosto.
Esta estrategia se elaboró «entendiendo al desarrollo como un fenómeno a largo plazo que implica el abordaje de problemáticas cuya resolución implican una mirada a largo plazo» explicó.

«La estrategia como tal la estamos estructurando en base a tres ejes estratégicos: transformación productiva sostenible, la transformación social y las transformaciones en las relaciones de género porque entendemos que esos tres ejes sintetizan los temas más relevantes y apalancan muchos otros temas que están asociados a estos como la ciencia y tecnología, el medio ambiente, el trabajo, la cultura».
Indicó que la estrategia la presentan en tres ejes «porque el avance en cada una de estas áreas sólo es posible si avanzan todas a la vez y en un freno en alguna de estas áreas va a frenar el avance en las otras».

Con respecto a la perspectiva de género señaló que originalmente estaba planteado como un tema transversal y no como un eje en sí mismo «pero a medida que avanzamos con los estudios, nos dimos cuenta que era necesario que fuera un eje ensimismo porque si no había avances en materia de género eso iba a frenar los avances en materia social y productiva».
Señaló que «el tema género es uno de los factores explicativos de desigualdad fundamental y como un tema de derechos humanos, consideramos que era indispensable que estuviera considerado en la estrategia», indicó.
En este marco señaló que «a pesar de todos los avances, aún sigue habiendo una brecha salarial importante para mismo nivel de calificación las mujeres ganan menos que los hombres en tareas similares».

Con respecto a la distribución del trabajo no remunerado indicó que «las mujeres realizan el doble de horas de trabajo no remunerado que los varones y eso tiene consecuencias muy relevantes». Consideró a la violencia de género como un tema relevante ya que «en Uruguay cobra la vida de decenas de mujeres cada año pero que la sufren miles». Estos son tres temas que marcan la relevancia del tema cuando pensamos en desarrollo.
Las transformaciones en las relaciones de género son absolutamente necesarias para lograr una transformación productiva sostenible en términos de la estrategia y lograr una transformación social en términos de igualdad.

Isabella se refirió a que «el crecimiento de tasa de actividad femenina explica un tercio del crecimiento económico a lo largo de las décadas. La tasa de actividad femenina aumentó a más de 15% en los últimos 30 años pero aún está por debajo de la masculina». Una parte fundamental del crecimiento se explica por la incorporación n de las mujeres al mercado laboral.
Isabella explicó que diferentes factores han incidido en los cambios demográficos a lo largo del tiempo: la emigración e inmigración, la caída de la fecundidad y el aumento de la esperanza de vida, entre otros.
Además ahora «las mujeres empiezan a decidir cuántos hijos quieren tener y cuándo quieren tenerlo. Las mujeres universitarias postergan su primer hijo a finalizar sus estudios» ejemplificó.

También señaló que para las mujeres el nivel educativo es un determinante fundamental en la decisión de la participación en el mercado de trabajo, las mujeres con nivel de educación terciaria participan a la par de los varones y las mujeres con nivel de primaria participan por debajo de un 50% por debajo que los varones.
Las mujeres en Uruguay tienen mayores logros educativos que los varones «son prácticamente dos tercios de los egresos de la Udelar y en los egresos es un número similar» indicó. Sin embargo, «hay una segregación muy fuerte a nivel educativo, mientras que el 80% de las mujeres egresan de carreras de las áreas sociales y ciencias de la salud, en las áreas científicas y tecnologías es solamente el 12%, siendo más del doble el porcentaje de los varones que egresan en estas áreas». Además «en las carreras científicas y tecnológicas juegan un papel relevante en este momento a nivel productivo y las mujeres se están insertando en sectores productivos de baja productividad».

La contracara de la menor participación laboral de las mujeres determina que tengan más tareas no remuneradas, explicó y además «junto a eso tenemos un sistema de protección social que está basado en el pilar contributivo, es decir que se accede a los derechos de protección social en base a los aportes salariales que se hacen. Si las mujeres tienen una inserción laboral más precaria, entonces tienen menor acceso al pilar contributivo, eso determina que también en términos de protección social, tengan menos niveles de protección social, consecuencia de lo anterior».
Según el representante de la OPP «avanzar en el desarrollo social exige transformar las relaciones de género».

«Una sociedad más igualitaria distribuye mejor los frutos del crecimiento»
En tanto, Soledad Salvador, representante de CIEDUR, señaló que «hay un sistema de relaciones de género que perjudica a las mujeres y también a los hombres». Por tanto, «hay que avanzar en la igualdad de género para avanzar en el desarrollo» consideró.
Sostuvo que «el sistema de género es estructurarte de las desigualdades sociales y la heterogeneidad productiva que segmenta el mercado laboral y refuerza las desigualdades sociales y de género». En este sentido, «para el cambio estructural es imperioso lograr la igualdad porque una sociedad más igualitaria distribuye mejor los frutos del crecimiento y hacia ahí es a dónde vamos».

Salvador dijo que desde la perspectiva del desarrollo humano, la equidad social y de género es una base fundamental del desarrollo económico y social, para que todas las personas sin distinción ni exclusión de ningún tipo puedan expandir sus capacidades y libertades.
Agregó que existe una segmentación en el mercado laboral y una segregación ocupacional y por eso el escalón que hay que saltar es mayor. Por tanto, ambos procesos impactan en la reproducción de otras desigualdades, ya que se superponen pero responden a efectos distintos: hay ciertos sectores que acceden a ciertas oportunidades laborales y hay quienes solo acceden a otros puestos y no pueden acceder a determinados puestos laborales ni pueden acceder a los sistemas de cuidados y siguen reproduciendo la desigualdad de género, como en los estratos bajos. «Esto responde a una discriminación y responde a estereotipos de género» agregó.

Asimismo, «las mujeres aducen que pasan de la formalidad del empleo a la informalidad del empleo cuando son madres», comentó Salvador.
Según explicó la investigadora de CIEDUR, las mujeres representan el 44% de las personas ocupadas, pero solo el 32% de las personas están ocupadas en los complejos productivos más altos. Los complejos productivos más feminizados son turismo e industria creativa y encontramos cierta segregación de las mujeres porque también hay segregación ocupacional a la interna.
«Claramente el nivel educativo solo no resuelve los problemas de segregación y discriminación» sostuvo Salvador.
«Se cree que a medida que las mujeres tienen mayor nivel educativo las brechas de género se acortan, pero eso no es del todo así» indicó. Además, «los puestos de trabajo femeninos en sectores de alta productividad están más amenazados por la automatización» agregó.

En este sentido, «es imprescindible trabajar la igualdad de género junto con el desarrollo productivo, en términos generales pero también a nivel sectorial o de complejo productivo. Es importante que se entienda que el género no es una variable sino que es un eje que condiciona el desarrollo» explicó Salvador.
La investigadora considera que sería de interés profundizar en estudios sobre la organización del trabajo en estos complejos productivos, y a nivel sectorial en general, para conocer posibles dificultades de conciliación que limiten la inserción femenina. Asimismo es importante «conocer mejor desde la organización del trabajo para avanzar en la organización colectiva para que haya mejores oportunidades para todas y todos».

Publicado el lunes 12 de agosto de 2019

Acceder a la noticia en formato de audio

Recursos multimedia vinculados con esta noticia

Mesa Género y desarrollo
Jornadas Académicas de Desarrollo Udelar - OPP Mesa Género y desarrollo
Jornadas Académicas de Desarrollo Udelar - OPP Mesa Género y desarrollo
Jornadas Académicas de Desarrollo Udelar - OPP Mesa Género y desarrollo
Jornadas Académicas de Desarrollo Udelar - OPP Mesa Género y desarrollo
Jornadas Académicas de Desarrollo Udelar - OPP
 
 

Buscar un artículo

Coincidencia de texto
Categoría en la que fue publicado
Publicado desde
Publicado hasta

Categorías de artículos publicados