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Miércoles 18 de Setiembre de 2019

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Udelar y contaminación con plomo: detectar y saber cómo protegerse

Laboratorio de Biomateriales de la Facultad de Ciencias. Eduardo Méndez, Santiago Botasini, María Fernanda Cerdá, Andrés Ansín. Foto: Rosana Porteiro-UCURUruguay vivió a fines de los años 90 y principio del 2000 un aumento alarmante en la detección de casos graves de contaminación por plomo en niños de los barrios Malvín Norte, La Teja, Aires Puros y Lavalleja. Esta situación fue motivo de atención y dedicación para la Universidad de la República (Udelar) a través del trabajo de investigadores de varios servicios.

El Laboratorio de Toxicología de Facultad de Química desarrolló en los años 90 el primer método de detección de plomo en sangre realizado en Uruguay. El Departamento de Toxicología de la Facultad de Medicina y la Unidad Pediátrica Ambiental que funciona en coordinación entre esta facultad y ASSE atienden a los niños intoxicados por plomo, el primero desde la aparición del primer caso en el año 2000 y la segunda desde el 2010. Ambos servicios funcionan en forma continua hasta hoy. El Laboratorio de Biomateriales de la Facultad de Ciencias de la Udelar trabaja en esta línea desde 2010, desarrollando técnicas electroquímicas portátiles que permiten detectar niveles de plomo en superficies y objetos. El Portal de la Udelar habló con Eduardo Méndez, docente investigador responsable junto con María Fernanda Cerdá, del Laboratorio de Biomateriales de la Facultad de Ciencias de la Udelar, y con Andrés Ansín, docente Ayudante del Laboratorio.

Laboratorio de Biomateriales
En el Laboratorio de Biomateriales de la Facultad de Ciencias trabajan cuatro docentes investigadores en tres líneas de trabajo. Cerdá investiga el uso de pigmentos naturales para producir celdas fotovoltaicas de bajo costo, Santiago Botasini la producción de nanopartículas, y Méndez se ocupa de la descentralización analítica (creación de análisis químicos que se puedan hacer fuera del laboratorio), área en la que también trabaja Ansín.

Antecedentes
Historiadores coinciden en ubicar a la contaminación por plomo en los inicios de la industria (2000 años atrás o más). Méndez explicó que en un momento de la historia el plomo solo se encontraba en el núcleo de la Tierra, en general unido al azufre formando el sulfuro de plomo. Es por esto que en los seres vivos que se desarrollaron, entre ellos el hombre, no se generaron mecanismos para manejarse en contacto con este metal. Cuando los hombres comenzaron a industrializar en la época del Imperio Romano o aún antes, removieron la tierra y trajeron el plomo a la superficie. Descubrieron que era un metal maleable, accesible de trabajar, comenzaron a hacer vasijas, copas, cubiertos, entre otros objetos, y a comercializarlos. El docente sostuvo que no es posible volver el plomo a su lugar de origen ni existen métodos para eliminarlo de la superficie terrestre.

Aunque en forma más tardía, Uruguay no fue excepción a este proceso industrializador. En el siglo XX aumentaron los desechos de fábricas que se volcaron durante años en corrientes de agua, el uso de pinturas y nafta con plomo entre sus componentes y de cañerías de este material. A lo largo de estos años se tomaron medidas para atender la problemática de la exposición de las personas al plomo. Una de ellas fue la erradicación de los asentamientos 25 de Agosto, Joanicó y Paso de las Duranas. Algunos se encontraban instalados en terrenos que habían sido vertederos de desechos tóxicos provenientes de la fábrica de baterías Radesca, entre otras. También se aprobaron algunas leyes básicas como la eliminación del plomo de los combustibles y el control de las pinturas, en los que se establece un valor máximo de plomo que no se puede superar y el control de la población expuesta (soldadores, trabajadores en contacto con radioactividad).

Regulación
Méndez señaló que todos los países que han cumplido con esas legislaciones, al sacar el plomo de las naftas, lograron que el nivel de este metal en el aire bajara inmediatamente. Manifestó que en ese sentido Uruguay ha aprobado las leyes correctas y con un nivel de exigencia adecuado, que se rigen de acuerdo a los valores establecidos por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

La OMS baja este nivel en etapas apuntando a llegar a valores que tiendan a cero. Méndez explicó que la técnica que utiliza el laboratorio para detectar la presencia de plomo se valida para un determinado nivel, cuando este baja hay que cambiar todo el procedimiento. Agregó que con este proceso la OMS desafía a los químicos a que desarrollen en forma permanente sus métodos, para detectar cada vez valores más bajos.

Situación actual
Ansín indicó que no obstante esto, el límite de plomo establecido es bastante alto y frente a voces que dicen que no se puede bajar este valor sostuvo que no es cierto. «Una cosa es que sea difícil a nivel analítico medir a partir de determinados valores de plomo y otra que no sea necesario. Si se quisieran trabajar a niveles tendientes a cero se debería poder. El plomo no es un componente imprescindible al que se está forzando a bajar, es un metal que no debería haber estado en primer lugar y que no tiene porqué estar», expresó Ansín.

En la actualidad parece haber una idea general en la sociedad uruguaya de que el tema plomo ha sido solucionado por completo. No obstante los investigadores de la Udelar manifiestan que el plomo vino para quedarse. Eso no significa para ellos ser alarmistas, sino trabajar para detectar las fuentes donde se encuentra este metal, hacer los controles básicos para eliminarlas de ser posible y, de no serlo, que las personas conozcan cuáles son las medidas para protegerse. «El plomo está en la tierra, no se va a ir, lo que debemos saber es dónde se encuentra y cómo podemos protegernos, y eso implica cambiar muchos de nuestros hábitos de conducta», dijo Méndez.

El docente señaló que actualmente en Uruguay la principal fuente de contaminación son las pinturas antiguas en paredes, puertas, ventanas, en casas antiguas o casas nuevas que utilizan materiales reciclados o de casas de remate. «Ya no hay que buscar el plomo en el aire o en los combustibles, sino dentro de las casas, en los juguetes antiguos de los niños, en ventanas y puertas antiguas pintadas con pinturas viejas, en cañerías de plomo de construcciones añejas», afirmó.

Técnicas de análisis
Las sustancias que detectan en el laboratorio son: plomo desde el año 2010, recientemente comenzaron trabajan en la detección de nano partículas que eventualmente pueden llegar a ser tóxicas cuando se ponen productos comerciales, e iniciaron las primeras tareas de aplicación de una técnica de detección de bifenol (aditivo que se le agrega a los plásticos y que es tóxico).

Para realizar estos análisis usan métodos de base electroquímica con un equipo portátil que se utiliza en salidas de campo, y también las nano partículas que produce Botasini en el Laboratorio. Méndez indicó que para detectar sustancias en territorio se buscan métodos sencillos, cambios fáciles de visualizar a simple vista.

En esta línea de trabajo, crearon una técnica portátil que permite detectar en campo la presencia de plomo en superficies y objetos. El procedimiento que están utilizando en territorio desde hace mucho tiempo y con buenos resultados para la detección de este metal es el «método de trapo húmedo». Consiste en rasquetear una superficie con un paño húmedo y luego rociarla con dos líquidos: un ácido y un reactivo. Si la superficie cambia de color, eso indica la presencia de plomo. Para definir los niveles de plomo del material toman un fragmento de la muestra y la llevan al laboratorio donde la analizan con una técnica electroquímica. Otro equipo que tienen en el laboratorio les permite identificar qué compuesto de plomo está presente en la muestra.

El «método de trapo húmedo» permite seleccionar solo las muestras contaminadas, lo que hace mucho más accesible y económica la detección de la presencia de plomo. Hasta ahora si se quería saber si una casa estaba contaminada con esta sustancia, se tenía que muestrear todas las paredes, puertas y ventanas. Luego se traían las muestras al laboratorio y se le aplicaban una técnica muy complicada y cara.

Trabajo interinstitucional
Méndez destacó que para el desarrollo de esta técnica el laboratorio contó con el apoyo del Ministerio de Salud Pública y el interés de la Intendencia de Montevideo y del Ministerio de Industria y Energía. Este último organismo lleva adelante un plan de mejoramiento de viviendas, en el cual se seleccionan diferentes hogares para mejorar condiciones como el aislamiento térmico, instalaciones eléctricas y evitar entradas de corrientes de aire. En el marco de ese plan se propuso también la medición de niveles de plomo y que el laboratorio acompañara esas visitas con su técnica de detección de este material.

Según el investigador, la tarea pendiente es que estos organismos estatales incorporen la tecnología para realizar los análisis de laboratorio en sus inspecciones. Consideró que no es rol de la Udelar hacerlos, sino crear las técnicas necesarias para llevarlos a cabo, y lo que les resta es establecer protocolos y hacer la transferencia de este conocimiento a los técnicos de las instituciones.

Agregó que no es posible hacer una ley que haga obligatorios los controles de plomo en domicilio, ya que la vivienda por la constitución uruguaya es un lugar inviolable. Además el método utilizado tiene que ser sencillo, no se le puede plantear al jefe de familia que para realizar el análisis hay que picar los pisos o las paredes. Los programas en los que participó el laboratorio tenían la ventaja de contar con la autorización del dueño de casa para entrar a la vivienda y hacer las inspecciones.

Algunas medidas
El plomo ingresa al organismo por la vía respiratoria y por la ingesta, como en el caso de los niños que se llevan juguetes viejos con pinturas con plomo a la boca, o tocan zonas de pinturas antiguas descascaradas de puertas o ventanas y luego llevan sus manos a la boca.
Méndez explicó que para mantener la vivienda lo menos contaminada posible una de las medidas adecuadas es mantener los zapatos fuera de la casa, ya que el plomo puede venir adherido en las suelas del calzado. La colocación de césped o cemento es otra estrategia para colocar una barrera a los terrenos con este metal. Otra acción es eliminar pintura añeja de la casa y objetos, evitar las cañerías de plomo y el uso del plumero que traslada el polvo eventualmente contaminado de esta sustancia tóxica, de un lugar a otro.

Informar a la sociedad
En este sentido, Méndez manifestó que hoy se plantea la necesidad de educar a la población. Esta tarea apunta a eliminar ideas previas en la comunidad. Algunas de ellas no se corresponden con la realidad actual, como la de relacionar la presencia de plomo directa y exclusivamente con situaciones de pobreza, asentamientos, y naftas. Méndez y Ansín tienen el objetivo de llegar con la información a la sociedad a través de la educación a los niños, porque ellos han demostrado ser los mejores educadores de los padres, como sucede con el tema del tabaquismo y el uso de bolsas plásticas.

En agosto comienza un curso de educación permanente dirigido a la población. Esta formación busca difundir lo que se hace en el laboratorio y generar conciencia de lo accesible que sería para cualquier persona, sin necesidad de tener conocimiento de química, analizar la presencia de plomo en su vivienda.

Por otro lado, en el segundo semestre de 2019 el equipo comienza dos experiencias en dos colegios privados, el Santo Tomás de Aquino y el Crandon, donde se realizará un trabajo integral abordándose la temática del plomo desde las distintas materias. Prevén que si esta experiencia funciona se replique en otras instituciones.

También tienen proyectado instrumentar un curso abierto a todos los prevencionistas y estudiantes de esta carrera. Los prevencionistas necesitan saber las medidas que se deben aplicar para evitar la intoxicación de los trabajadores de las empresas en las que se manipule plomo y de otras personas que tengan contacto con el ambiente o materiales de desecho de estos lugares.
Publicado el martes 13 de agosto de 2019

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Laboratorio de Biomateriales de la Facultad de Ciencias.
Eduardo Méndez, Santiago Botasini, María Fernanda Cerdá, Andrés Ansín. Foto: Rosana Porteiro-UCUR
 
 

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