
El miércoles 28 de setiembre se desarrolló en la Sala Maggiolo la Jornada Preparatoria hacia el Seminario “Reforma Universitaria: Universidades Latinoamericanas y Desarrollo” de AUGM. Investigadores de la Udelar, representantes del Estado y de los Órdenes universitarios se expresaron sobre los ejes que pautarán el encuentro.
Con la Jornada Preparatoria de este miércoles la Udelar anticipó la reflexión sobre estos temas, en un tono diferente al que se plantea día a día en las instancias de discusión y decisión universitarias. En la apertura del encuentro, el profesor Álvaro Maglia -ex vice rector de la Universidad de la República y actual secretario ejecutivo de AUGM-, explicó que el desarrollo de los Seminarios Universidad-Sociedad-Estado de la Asociación constituye un programa que se propone “articular las visiones de la universidad como productora de conocimiento, la sociedad con sus demandas y problemas y el Estado como ámbito necesario para la determinación de políticas públicas”, y que la organización de este encuentro es un hecho de gran importancia para la Udelar.
En la Jornada participaron el ex decano de Ciencias Sociales, Jorge Landinelli, la directora académica de la Comisión Sectorial de Investigación Científica (CSIC), Judith Sutz, Mercedes Collazo, de la Comisión Sectorial de Enseñanza, Alberto Riella, representante del Comité de Desarrollo Regional de AUGM, el presidente de la ANEP, José Seoane, el Secretario General de la Intendencia de Maldonado, Gustavo Salaverry, el profesor Roberto Markarian, representante del Orden Docente y Carolina Cabrera, del Orden Estudiantil. También estuvo presente el rector Rodrigo Arocena.
Universidades democratizadas
En su exposición, el profesor Jorge Landinelli explicó que la racionalidad política del Cogobierno fue gestada en la Reforma de Córdoba de 1918, y que la Reforma planteó un cambio radical frente a la universidad de tipo oligárquico, aunque no llegó a trascender su carácter elitista y fuertemente profesionalista. El movimiento de Córdoba influyó decisivamente en nuestra universidad y en universidades de Argentina, mientras que en instituciones de Chile y Brasil no generó transformaciones y en otros países significó un impulso para el surgimiento de movimientos y partidos políticos.
Landinelli destacó que en 1950, 70 universidades latinoamericanas recibían al 5% de los jóvenes de entre 18 y 24 años, mientras hoy existen 1200, y el 35% de los jóvenes son estudiantes universitarios. Las nuevas universidades no replican a las preexistentes, sino que evolucionan hacia modelos de especialización social y funcional, atendiendo a problemáticas de desarrollo regional y de sectores determinados de la sociedad. Como ejemplo, mencionó universidades creadas para jóvenes indígenas o para trabajadores, en el marco de una tendencia a la segmentación, la diversificación y la diferenciación.
Indicó que el 52 % de los estudiantes universitarios se forman en instituciones privadas y muchas de las universidades públicas no son cogobernadas. En este escenario existen diferentes mecanismos de consulta a los órdenes, pero el gobierno compartido es una circunstancia muy poco frecuente. En instituciones complejas como la Universidad Autónoma de México el Cogobierno solamente se ejerce en la gestión cotidiana de unidades académicas desconcentradas, señaló. Para finalizar, destacó la importancia que adquiere el factor democrático interno en las universidades públicas, “instituciones clave para el desarrollo de los países y el bienestar social, sobre las cuales recae la responsabilidad de la democratización de la Educación Superior”.
Por su parte Roberto Markarian analizó las dificultades para el ejercicio del Cogobierno, señalando que actualmente la participación es muy baja en todos los órdenes. Recordó a Petit Muñoz, cuando en 1958 afirmaba que “una gran transformación, en la Universidad y en la vida de las sociedades, se hace con muchos jóvenes y algunos viejos”, en tanto que “actualmente vivimos lo contrario”, indicó. Mediante opiniones obtenidas en un sondeo entre varios colegas, Markarian describió los obstáculos a los que se enfrentan los docentes para participar en el Cogobierno. Indicó que desde la década de los 60 el número de docentes ha crecido, pero mucho menos que el número de estudiantes, por lo que “es un error pretender hacer las cosas de la misma manera”.
Paralelamente, también se han incrementado las actividades, las funciones y las exigencias para los docentes, señaló. Destacó también el peso de las transformaciones actuales en la transmisión de la información, que necesariamente alteran las formas de participación: “El modo en que nos informamos ahora es radicalmente distinto al que está detrás de la Ley Orgánica de 1958, pensado en términos de asambleas. Uno iba a las asambleas a enterarse de las cosas, ahora esto no ocurre, cuando la lluvia de información es permanente y las vías de comunicación se multiplican. Entonces el modo en que elaboramos nuestras opiniones ha tenido un vuelco infinito, y eso influye en el modo en el que los representantes deberían recibir el mandato o la opinión de los representados. Creo que ignorar este tema a la hora de concebir las formas en que se debe ejercer el Cogobierno es una gran falta”, manifestó.
Universidades articuladoras
Alberto Riella explicó los ejes sobre los que las universidades latinoamericanas trabajan la temática del Desarrollo Regional. En primera instancia, existe un consenso sobre la influencia directa que la formación de recursos humanos ejerce en las regiones, indicó, en tanto “se trabaja para afinar cada vez más la pertinencia de esa formación para las potencialidades de esos territorios”. También muestran coincidencias en la idea de entenderse como mediadoras, articuladoras entre los actores sociales de una región, “pero desde una perspectiva crítica, tratando de reducir las asimetrías de poderes entre los actores, para contribuir a un desarrollo equilibrado e igualitario”, señaló.
Agregó que las universidades del Cono Sur se deben la producción de más investigación sobre las circunstancias que hacen al Desarrollo Regional, en un momento en que los paradigmas sobre la dinámica de estos procesos se encuentran en debate. Por último, indicó que el éxito de la intervención universitaria en el desarrollo de las regiones tiene que ver con la capacidad de compartir la visión que sobre él tienen otras instituciones del Estado que actúan en los mismos territorios.
En su intervención, Judith Sutz explicó que no es posible el crecimiento económico sin la generación original de conocimento, y que las universidades producen las tres cuartas partes del conocimiento en América Latina, lo cual es una de las razones para plantear la necesidad de una nueva reforma universitaria. Además, en la medida en que hay una explosión de requerimientos cognitivos nuevos, hoy es necesaria la combinación y la confluencia de saberes, “para ser operativo hay que saber muchas cosas que se enseñan en lugares distintos, y que cambian con el tiempo”, señaló.
Puntualizó que otros cambios determinan que “hoy las universidades no puedan hacer nada solas”, porque el conocimiento no llega de forma natural a aquellos sectores de la sociedad que realmente lo necesitan. “La interacción institucional resulta fundamental, no sólo para la producción y transmisión del conocimiento, sino para que sea producido”, señaló. “En América Latina hay propuestas de reforma universitaria basadas en los ideales de la Reforma de Córdoba, y hay otras que la ven como un obstáculo. Nosotros pensamos en profundizar los ideales de la primera reforma, y si pensamos en el desarrollo integral, entendido como la expansión de las libertades de la gente para vivir vidas dignas, eso pasa a ser una guía para la acción”, apuntó.
En representación de la Intendencia de Maldonado, Gustavo Salaverry destacó que el Desarrollo integral requiere de la participación de todos los sectores, valorando la vinculación con la Enseñanza, que para el gobierno departamental es “un interloctor que mira a largo plazo”. La Universidad de la República en Maldonado no solamente va a generar la masa crítica necesaria para el crecimiento, sino que es en sí misma un factor del desarrollo departamental, indicó. ”Trabajar juntos significa también que cada institución tiene que cambiar. Hemos estado tocándonos con la Universidad, más que integrándonos y nos encontramos en una coyuntura propicia para conversar sobre lo que tenemos que hacer juntos. Los gobiernos necesitamos de la Universidad”, subrayó.
Enseñanza renovada
El presidente de la ANEP, José Seoane, explicó que -al igual que la Enseñanza Superior- la Enseñanza Media se encuentra ante el desafío de la universalización, y que “los problemas de la Educación son sólo solubles si se piensa a la Enseñanza Pública como sistema”. En ese camino se trabaja tanto desde políticas focalizadas de corto plazo -atendiendo a problemáticas más urgentes-, como en las políticas estructurales y profundas, de impacto a largo plazo. Como ejemplo de estas transformaciones mencionó la gestación de nuevas instituciones que reúnan la formación secundaria generalista y la formación técnico-profesional. “Serán estructuras que permitan transitar la Enseñanza Media de múltiples formas, con diversidad de trayectorias y alto nivel de navegabilidad, instituciones que combinen la educación con el mundo del trabajo, reconociendo los aprendizajes que se dan fuera del sistema formal. Tenemos que aprender las formas de aprender a través del trabajo, para volcarlo al aprendizaje formal”, explicó.
También se refirió a la necesidad de esfuerzos que difuminen las fronteras entre los niveles educativos, con programas que involucren a docentes y estudiantes de los niveles Medio y Superior. En el mismo sentido, mencionó la implementación de instancias para la maduración de la participación democrática, como práctica del Cogobierno para llegar a las instituciones terciarias cogobernadas.
Mercedes Collazo se refirió a los procesos de Renovación de la Enseñanza en la Udelar, “un largo camino que transitamos con la intención de preservar las mejores tradiciones educativas y adoptar nuevas prácticas”, indicó. Las transformaciones que derivaron en la nueva Ordenanza de Estudios de Grado se basan en cuatro ejes principales: la reforma estructural de la currícula universitaria, la incorporación de nuevos saberes, la recuperación de la idea de Carrera como proyecto de formación y la definición de orientaciones para la renovación de la enseñanza como punto de partida para un cambio de modelo pedagógico. Estos cambios “tienen que ver con el estar convencidos de que diferentes caminos pueden conducir al mismo resultado”, manifestó. Explicó que se incorporan experiencias que articulan Enseñanza, Investigación y Extensión, así como también experiencias multidisciplinarias y multiprofesionales, la integración equilibrada de los componentes de formación teórica y práctica, experiencias transversales que hacen a la formación general universitaria en lo social, ético, ciudadano y medio ambiental, entre otras.
Carolina Cabrera, representante de la FEUU, destacó la relevancia de pensar anticipadamente en los temas del Seminario de AUGM que tendrá lugar en noviembre, “una instancia para discutir los temas no solamente desde el punto de vista político, sino también desde lo académico”, señaló. Explicó que para la Federación de Estudiantes, impulsora del proceso de Reforma Universitaria, resulta de gran importancia la realización de un evento centrado en estos temas. “Quisiera destacar en primer lugar el reciente proceso de aprobación de la Ordenanza de Grado, siendo uno de los pilares de la Reforma Universitaria, y una de las cuestiones que más directamente influye en la realidad cotidiana de cada estudiante. El estudiante podrá transitar por la Universidad y por fuera de ella teniendo algún reconocimiento por hacerlo. Eso significa también avanzar en la democratización del conocimiento y en el acceso a los estudios superiores”, señaló.